El presidente norteamericano apoyó la convocatoria de la canciller alemana a la cumbre por la paz que se hará mañana en Minsk; sin embargo, dejó en claro que la posibilidad de armar a Kiev sigue abierta
Dieron una muestra de diplomacia conjunta y acordaron postergar por el momento toda escalada militar en Ucrania. Ése fue el principal resultado de la cumbre que, para tratar la amenaza de guerra que hace temblar a Europa, mantuvieron en la Casa Blanca el presidente Barack Obama y la canciller alemana, Angela Merkel.
"No podemos permitir que las fronteras de Europa se redibujen a punta de pistola", dijo Obama, y así dio a entender que no descarta armar al ejército ucraniano si fracasa la vía diplomática, aunque aclaró que todavía no ha tomado una decisión al respecto.
"Pero mientras tanto hay muchas otras cosas que podemos hacer para ayudar a Ucrania a defenderse ante la agresión rusa", agregó Obama al comparecer en conferencia de prensa junto a la canciller.
Merkel, a su vez, dejó en claro que "no ve" una salida militar para el conflicto que tiene en jaque al bloque continental, y que avanzar ahora en un curso de esa naturaleza sin intentar una nueva oportunidad para la diplomacia "no la dejaría vivir en paz" con ella misma. La pausa parece una concesión a la cumbre de paz que, junto con Francia, Merkel convocó para mañana, en la que participarán los líderes de Rusia y Ucrania. La líder europea, que habló en nombre del bloque, subrayó sin embargo que ese matiz de fondo con Washington por la opción militar no significa una grieta en sus diplomacias a la hora de abordar la amenaza de estallido en la frontera ruso-ucraniana. Por el contrario, dijo: "Estamos unidos. La alianza se mantendrá".
La cita de ayer en la Casa Blanca sirvió para poner de manifiesto una vez más las diferentes visiones con que Washington y Berlín enfrentan la amenaza rusa. Merkel, que se entiende en ruso con Vladimir Putin, prefiere e intenta por todos los medios dar prioridad a la diplomacia y a la "desmilitarización".
Obama, en cambio, tiene cada vez más presiones internas para "actuar" con mayor firmeza en un conflicto que costó ya más de 5000 vidas y generó más de un millón y medio de desplazados ucranianos, entre los que se movilizaron dentro del territorio o que decidieron cruzar la frontera e irse a Rusia.
Para el demócrata eso se agudizó semanas atrás, cuando los republicanos tomaron formalmente el mando en el Congreso. Desde ese momento, y capitaneada por el ex candidato presidencial John McCain, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado pide "mayor firmeza" para enfrentar el desafío de las tropas de Putin.
Una de las hipótesis que tiene sobre la mesa es enviar armamento al ejército ucraniano que, desde hace un año, pone pecho a los llamados "rebeldes prorrusos". Pero ha decidido postergar ese paso.
Sí, en cambio, mantiene el suministro de pertrechos a la población civil, entre ellos, máscaras antigás y elementos tecnológicos para equipos de radar y comunicación. Pero ha quedado en el tablero la posibilidad de sumar a esos envíos elementos de ataque directo, como misiles antitanque y vehículos blindados.
Merkel, a su vez, tampoco las tiene todas consigo. Si bien cuenta con el apoyo del francés François Hollande, el plan de "desmilitarización" que quiere impulsar en la zona en conflicto tropieza, entre otras cosas, con discrepancias sobre la delimitación de la zona de repliegue.
"Nadie quiere perder el territorio que tanta sangre costó preservar. De modo que no es tan sencillo decir quiénes deben retirarse", explicó ayer a LA NACION una fuente familiarizada con las tratativas. Para Obama, a su vez, un triunfo, del tipo que fuera, sobre Putin sería importante.
Lo que la alemana interpuso es su convicción -en la que cuenta con el apoyo de varios países europeos- de que una escalada militar no mejoraría las cosas en el este de Ucrania y que armar a su ejército no terminaría de equilibrar las fuerzas frente a los llamados "rebeldes separatistas prorrusos". Una denominación con la que nadie se engaña porque, si bien Putin lo niega, la convicción es que esos rebeldes cuentan con apoyo de Moscú.
En reiteradas oportunidades Washington sostuvo que Occidente "no puede permanecer de brazos cruzados" mientras desde Rusia se decide el trazado de la frontera europea. Pero Merkel acaba de lograr una postergación en toda eventual escalada, ante la posibilidad de que esta misma semana tenga lugar una cumbre junto con Francia, Rusia y Ucrania para intentar un acuerdo pacífico.
DOS POSICIONES Y UN MISMO FIN: FRENAR LA GUERRA
Barack Obama
Presidente norteamericano
"Aún no he tomado una decisión sobre el envío de armas a Ucrania"
"Seguimos implicados en una resolución diplomática para este asunto"
"No podemos permitir que las fronteras de Europa se redibujen a punta de pistola"
"La agresión rusa sólo ha reforzado la unidad entre EE.UU., Alemania y otros aliados europeos"
Angela Merkel
Canciller alemana
"La alianza entre EE.UU. y Europa seguirá siendo sólida, aunque en algunos temas podamos discrepar"
"Si renunciamos al principio de la integridad territorial, no podremos mantener el orden pacífico que hemos logrado en Europa"
"Seguimos buscando una solución diplomática, aunque hemos sufrido un montón de fracasos".



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