El fundador de la empresa declaró ante el juez Lijo por más de cinco horas; complicó aún más al vicepresidente, al afirmar que el funcionario participó en reuniones evitar la quiebra de la sociedad
El nuevo testimonio, clave en el caso, complicó aún más la situación del vicepresidente: el ex dueño de la imprenta confirmó que el funcionario participó de las negociaciones para levantar a la ex Ciccone Calcográfica de la quiebra.
Consultado sobre las gestiones para salvar a la imprenta, Nicolás Ciccone admitió que mantuvo reuniones con Boudou, por lo que el juez y el fiscal Jorge Di Lello discutían hoy si mantenían al empresario como testigo, o si debían imputarlo en la causa.
La audiencia arrancó al mediodía en el juzgado federal 4 luego de que el juez Ariel Lijo hiciera lugar al pedido de Nicolás Ciccone para que se ausentaran los abogados de Boudou porque, según esgrimió el declarante, se sentía amenazado.
En este proceso el vicepresidente está imputado de los supuestos delitos de "tráfico de influencias", "enriquecimiento ilícito" y "negociaciones incompatibles con la función pública".
Se espera que en los próximos días declare el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray.
EL PRIMER TESTIGO CLAVE
Ya el martes pasado, el testigo Guillermo Reinwick, yerno de Ciccone, había dejado a Boudou ante las cuerdas. El testigo contó al juez que el vicepresidente estuvo "detrás de las negociaciones" para que la empresa no quebrara y reveló que sufrió "amenazas" directas y explícitas por parte de Núñez Carmona.
Reinwick, que recibió custodia judicial, declaró en su testimonial: "Mi suegro [por Nicolás Ciccone] cierra acordando con ellos porque le hacen creer que atrás de todo esto venía el capital de una empresa internacional, no sé si suiza o alemana. Estas empresas nunca aparecieron y ellos mismos, Boudou y Núñez Carmona, son los inversionistas. Boudou y Núñez Carmona se robaron la empresa".
Nicolás Ciccone y su hermano Héctor cedieron un porcentaje de sus acciones al fondo The Old Fund, que levantó finalmente la quiebra de la imprenta, hoy rebautizada Compañía de Valores Sudamericana. La misteriosa firma está encabezada por Alejandro Vandenbroele, supuesto testaferro de Boudou..






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