La tensión aumenta minuto a minuto en Buenos Aires, alimentada por el trascendido de este jueves en la Junta Electoral de Buenos Aires, en el sentido de que en las primarias bonaerenses “va a haber demoras para votar, por las dudas que causa el nuevo sistema, y en el recuento de votos, al ser una elección inédita”.
Pero el hecho sobresaliente por sus consecuencias nacionales es que Eduardo Duhalde está a punto de descubrir su jugada maestra, ordenando el voto por Scioli gobernador. Este jueves, los grupos duhaldistas en el conurbano no tenían noticias de las boletas electorales del Frente Popular. Hay quienes dicen que sólo habrá boletas para diputados nacionales, Chiche Duhalde senadora nacional y Duhalde-Das Neves. Para gobernador y cargos locales, la masa de votantes duhaldistas iría con la boleta de Scioli, intentando que éste quede entre 10 y 15 puntos por encima de Cristina Fernández de Kirchner.
De ser así, estarían dadas las condiciones para una crisis de gran envergadura en el PJ y hasta para que se produzca el 23 de octubre la rebelión electoral del peronismo que anuncia el ex Presidente. La síntesis final de la jugada sería que Duhalde lleve como candidato a gobernador a Scioli y, como candidatos a intendentes, a los intendentes.
Múltiples opciones
Si esta operación sigue adelante, es fácil suponer que Francisco de Narváez podría quedar muy por debajo de Scioli en los números de la primaria y mal posicionado para la primera vuelta. Los cálculos electorales del empresario se basaron en que el voto peronista se dividiría entre la UDeSo, el Frente Popular y el Frente para la Victoria.
Quedando segundo en las primarias, De Narváez pensaba en un acuerdo con el duhaldismo para ganarle a Scioli el 23 de octubre. Pero el ex Presidente puso en práctica una jugada de ajedrez que jaquearía por igual a Cristina y a Alfonsín-De Narváez. Si duhaldistas y kirchneristas votan por Scioli, tanto la Presidenta como De Narváez estarían en apuros.
En el caso de la UDeSo, habrá que ver cómo queda posicionado Ricardo Alfonsín, porque bien podría ocurrir que supere a Duhalde en los resultados nacionales del 14, pero que éste lo supere en Buenos Aires. De ocurrir esto, el debilitamiento de De Narváez sería todavía mayor, porque en comparación con el éxito de su socio radical, él quedaría más descolocado.
Desde la óptica kirchnerista, lo conveniente sería justamente que Duhalde y Alfonsín quedaran virtualmente empatados en votos en las primarias. Esta paridad dificultaría enormemente todos los esfuerzos, que seguramente se harán, para que haya un acuerdo y alguno de los dos se baje para que el otro aumente sus posibilidades de alcanzar el 30 por ciento y forzar así la segunda vuelta. De más está decir que un Duhalde escolta de Cristina en las primarias bonaerenses, no aceparía en modo alguno dar un paso al costado aun cuando Alfonsín tenga mejores números en la mayor parte de las provincias.
Fuente: El informador Público.







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