Se especulaba que podría retirar su postulación para beneficiar a Massa. Ayer lo negó y dijo que seguirá en carrera
A De Narváez se lo vio dolido e incluso en un momento de la conferencia se le humedecieron los ojos, según pudo constatar EL DIA. En ese contexto emocional, el candidato de Unión por la Libertad y el Trabajo sostuvo que su campaña hacia octubre sigue en pie, desde una condición de “férrea oposición” al Gobierno nacional. Aunque no se expresó de la misma forma respecto de la gestión provincial que conduce Daniel Scioli.
CONFUSION
Uno de los dirigentes que acompañó a De Narváez en su contacto con la prensa deslizó a este medio que tal vez esa “confusión” respecto a Scioli haya influido en el electorado bonaerense para restar apoyo a De Narváez, aunque el propio candidato dijo que el espacio buscará “replantear el mensaje para hacerlo más eficiente”. A su lado se sentaron el sindicalista Omar Plaini y Claudia Rucci, integrantes de su lista.
Luego de ratificar su candidatura, De Narváez confirmó que esta tarde visitará La Plata, luego de desembarcar en Mar del Plata y Bahía Blanca, donde su fuerza tuvo un buen desempeño electoral. Enseguida se diferenció de Sergio Massa, el vencedor de las primarias, y dijo que él no está “en una carrera presidencial” porque la Provincia “no debe ser utilizada como un trampolín”. También pidió un debate.
En ese sentido, dijo que la Universidad de esta ciudad puede ser el ámbito “adecuado” para llevarlo a cabo. “Faltó el debate en el primer tiempo de este partido y estoy convencido de que en los próximos 75 días va a ocurrir”, señaló. De Narváez aseguró que su campaña seguirá basada en el combate a la inseguridad, al que definió como “el principal problema” de la Provincia.
“Sin faltar el respeto a nadie, en lo que va de agosto murieron en territorio bonaerense por hechos de inseguridad 21 personas, igual cantidad de víctimas que en la tragedia de Rosario”, parangonó el candidato. A los costados de la mesa central, escuchaban parados sus palabras dirigentes como Alfredo Atanasof, Gustavo Ferrari, Natalia Gambaro y el ex árbitro Javier Castrilli.
En un cuarto pequeño de su búnker porteño –que luce funcionando a media máquina-, De Narváez también se refirió a la posibilidad de que el denominado “voto útil” continúe migrando hacia las filas de Sergio Massa, algo que ya parece haber ocurrido en las primarias y que se podría profundizar en octubre. “El ciudadano es libre de decidir, nosotros vamos a seguir acompañando para que se sumen”, remarcó el postulante.
“No dijo eso”, afirmó De Narváez en dos oportunidades cuando los periodistas le preguntaron por unas declaraciones de Hugo Moyano, su aliado en esta campaña electoral, quien había deslizado la posibilidad de que el peronismo bonaerense terminara apoyando a Massa en el futuro en caso de que las urnas lo consagren como el principal opositor al Gobierno nacional en la provincia de Buenos Aires.
“Lo que dijo Hugo es que muchos dirigentes peronistas se están yendo de las filas del Gobierno”, intento aclarar Plaini, secretario general del sindicato de Canillitas y segundo candidato a diputado nacional en la lista de De Narváez. Pero lo cierto es que el jefe de la CGT Azopardo se había referido al asunto con una frase que quedó abierta: “Lo veremos en el momento, no podemos comernos el almuerzo en la cena”, dijo.
Y agregó que bajar la candidatura era “una decisión de él”, en alusión a De Narváez. El propio “Colorado” desmintió haber recibido presiones de grupos económicos para dejar el camino liberado a Massa, una pregunta que le hicieron desde medios cercanos al Gobierno nacional. Antes de retirarse, dijo que después de diciembre está “dispuesto a llegar a acuerdos parlamentarios con todos los sectores”, incluido el massismo.










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