Este 27 de marzo, en la Misa en Santa Marta, el Santo Padre dirigió una vez más su pensamiento a los enfermos, a los ancianos solos, a las familias que no tienen nada para vivir, y expresó su gratitud a los que se preocupan por ellos. En su homilía dijo que contra la furia destructiva que despierta el demonio, es necesario el coraje del silencio. Esto es lo que hizo Jesús, y esto es lo que se debe hacer frente a la mezquina obstinación, como las habladurías.