El gobernador Maurice Closs dijo que se deberá analizar el proyecto para determinar si es viable y estudiar el impacto ambiental. Pero dijo que “lo más importante es que si lo vamos a hacer, es con Argentina, porque YPF es de Argentina”
Al respecto, el primer mandatario explicó que tanto el ministro de Planificación, Julio De Vido, como el CEO de YPF, Miguel Galuccio, fueron muy claros y señalaron que “van a priorizar en sus tareas de exploración las zonas no convencionales, donde no hay cuencas, y dentro de esas zonas en el plazo de cinco años tienen previsto entrar a la cuenca chaco-paranaense donde le tienen mucha expectativa a la provincia de Misiones”.
Indicó que en la cuenca Chaco-paranaense se “tiene previsto realizar primero una tarea sísmica, que significa poner unos micrófonos que vayan captando los movimientos y todos los sonidos que emite el suelo”.
“Asimismo, se pretende luego que, en algún tiempo, se haga una perforación experimental a seis mil metros, para ver si existe gas o petróleo, convencional o no convencional, que puede ser puesto al servicio de la soberanía energética de la Argentina”, indicó.
Respecto a si la provincia de Misiones debería autorizar previamente cualquier tipo de perforación en la tierra colorada, por parte de la empresa YPF, el Gobernador recordó que “la Constitución del 94 manifiesta que los recursos naturales son provinciales y hay que hacer una legislación propia al efecto y hacer los convenios de autorización. Pero lo más importante es que si ahora lo vamos a hacer, es con Argentina, porque YPF es Argentina”, resaltó.
En la cuenca Chaco-Paraná, que alcanza a las provincias de Misiones, Entre Ríos, Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe, Corrientes, Córdoba y Formosa, el objetivo exploratorio es comprobar existencia de un Sistema Petrolero Paleozoico para recursos no convencionales y eventuales convencionales
En Misiones, según los datos que brindó Gallucio, se pretende realizar una registración sísmica de 400 kilómetros y una perforación de un pozo a seis mil metros de profundidad.
Para la revisión técnica de cada cuenca, la compañía conformó un equipo multidisciplinario (cuyo trabajo insumió más de 32.000 horas) y se establecieron convenios con más de 20 universidades e institutos tecnológicos de todo el país, organismos públicos provinciales y nacionales, la Secretaría de Energía de la Nación y el IAPG.
El trabajo de análisis e interpretación de datos se dividió en dos módulos, uno geológico y otro sísmico. Se revisaron y reinterpretaron las columnas estratigráficas mediante nuevas dataciones, estudios bioestratigráficos, petrofísicos, petrológicos y geoquímicos. Se analizó cada uno de los elementos y procesos que intervienen en un Sistema Petrolero, lo que permitió la estimación del riesgo exploratorio y los potenciales volúmenes “in places” involucrados. Para el modulo sísmico, se reprocesaron más de 7.000 kilómetros de información y se interpretaron unos 130.000 kilómetros de sísmica 2D, que permitieron contar con mapas estructurales de las principales unidades que conforman cada una de las cuencas estudiadas.




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