Levy empezó a preparar su salida y puso en duda las posibilidad de que la economía se recupere
RÍO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).- Como si el escenario económico de Brasil no hubiera quedado muy endeble tras la decisión anteayer de la agencia calificadora de riesgo Fitch de rebajar el rating del país, ayer fue el propio ministro de Economía, Joaquim Levy, quien puso en duda las posibilidades de recuperación y apuntó que estaría cerca de tirar la toalla en sus esfuerzos.
Según personas que participaron de la última reunión del año del Consejo Monetario Nacional (CMN), conformado por funcionarios de los ministerios de Economía y Planificación así como del Banco Central, Levy dio un discurso de despedida en el que advirtió que es muy probable que no esté presente en el próximo encuentro del CMN, en enero.
"Dijo que tal vez no esté en la próxima reunión, agradeció el trabajo del grupo hecho a lo largo del año y deseó felices fiestas", señalaron al diario O Globo fuentes del gobierno que requirieron el anonimato.
Hace ya varios meses que la prensa brasileña y los analistas del mercado especulan con la salida de Levy, un ex banquero de cuño neoliberal muy respetado entre los especialistas pero que desde que fue designado por la presidenta Dilma Rousseff al comienzo de su segundo mandato, en enero pasado, no ha logrado reavivar la séptima economía del mundo.
Apodado "Joaquim Manos de Tijera", impulsó un feroz programa de ajuste y recortes que fue resistido vehementemente por los sindicatos y movimientos sociales aliados al oficialista Partido de los Trabajadores (PT), así como sectores del propio gobierno.
Críticos
Entre sus críticos más fuertes se encuentra el padrino político de Dilma, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que sugirió de varias maneras su reemplazo por uno de los expertos financieros de su máxima confianza, el ex presidente del Banco Central Henrique Meirelles.
Sin embargo, Dilma, que tiene una mala relación personal con Meirelles, hasta ahora se ha rehusado a hacer el cambio.
Con la economía brasileña no dando signos de recuperación sino todo lo contrario, el domingo pasado, la presidenta y Levy mantuvieron una larga reunión en el Palacio de la Alvorada, residencia de la mandataria.
Allí, según han informado varios medios, se habría decidido que el ministro tenía los días contados; pero la presidenta le habría pedido tiempo para buscar un reemplazante que genere confianza en los mercados.
Las palabras de Levy ayer apuntaban a que el propio funcionario ya no quiere esperar más y que un cambio se produciría en las próximas semanas, como para que el gobierno tenga la oportunidad de comenzar 2016 con un nuevo envión.
Joaquim LevyMinistro de Economía
Apodado "Manos de Tijera", asumió en enero con la misión de llevar adelante un ajuste ortodoxo en la malherida economía brasileña
La elección de un liberal se convirtió en una carga para Dilma en la relación con el Partido de los Trabajadores
Rebajan las metas fiscales
El Congreso brasileño aprobó ayer un presupuesto para 2016 con un modesto superávit fiscal de 0,5% del PBI, en momentos en que el país atraviesa una profunda recesión económica que amenaza extenderse al año próximo.
La definición de la nueva meta fiscal generó un fuerte debate dentro del gobierno, que originalmente había propuesto un superávit de 0,7% del PBI. La mayor potencia de América latina terminará el año con una contracción del 3,1% de su economía.


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