El jefe de Gabinete elogió la gestión de Macri; para la diputada, "falta acercarse más a la gente"
Nadie recordaba la última vez que se sentaron en público a debatir de política. Lo hicieron ayer, y aunque cuidaron que la tensión acumulada no se notase, las diferencias aparecieron tanto en los gestos como en el mensaje que quisieron darle a un auditorio repleto de funcionarios y simpatizantes.
Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, los dos precandidatos a suceder a Mauricio Macri como jefe de gobierno porteño de Pro, fueron los protagonistas del debate político organizado por La Corriente, espacio liderado por el ministro de Desarrollo, Daniel Chaín.
Quedaron en claro, al cabo de más de una hora de exposiciones y preguntas, los estilos y las preferencias de ambos: Larreta, repasando con estilo monocorde y precisión los logros de la gestión actual; Michetti, apelando a "tocar el alma de la gente" y alentando a que la opinión pública confíe más en su proyecto, como materia pendiente de Pro.
Todo comenzó cerca de las 19.30, cuando Michetti llegó al teatro El Cubo, en el barrio de Abasto. "¡Hola, chicos! ¡Qué placer verlos!", le dijo a un grupo de jóvenes que se acercaron a la puerta a darle la bienvenida. El jefe de gabinete llegó dos minutos más tarde, y se acercó a saludarla. "¿Qué tal? ¿Bien?", le dijo Michetti luego del beso de rigor, y siguió conversando con los jóvenes. Larreta comenzó a hablar por su celular, y a intercambiar alguna palabra con Andrés Ibarra, hombre de confianza del jefe de gobierno, hoy en el área de recursos humanos. "Sirve, y mucho, discutir de política, la visión que tenemos sobre la ciudad, salir de la vorágine de la gestión y hablar del largo plazo", afirmó Larreta a La Nacion al entrar al teatro. Michetti, acompañada por su vocera, Paula Schuster, seguía besando a mujeres de mediana edad y jóvenes de Pro Capital, que lucían remeras fashion con el lema "Mauricio MMXI", 2011 en números romanos. Afuera, un grupo de "trapitos" organizaba el estacionamiento de varios autos de origen alemán, y el aroma del cannabis podía olerse desde lejos. "¡Si los ve Horacio, se muere!", dijo un colaborador del jefe de gabinete al ver la escena.
El futuro
Ya sentados a la mesa de debate, y luego de una introducción de Chaín, Larreta se concentró en el futuro político. Nombró en repetidas ocasiones a su jefe político, y habló de la vocación presidencial de Mauricio, para evitar la palabra "candidatura". "Se nos reconoce la vocación de hacer. La gente va a votar por un cambio en la próxima elección", dijo el jefe de gabinete en relación con las presidenciales. Criticó al gobierno nacional ("Estamos en una monarquía", aguijoneó) y elogió a Arturo Frondizi, de quien dijo: "Fue el último que intentó combinar crecimiento económico con desarrollo real, pero no lo dejaron". Hizo suyas, también, las palabras del ex presidente Eduardo Duhalde. "Estamos, como dijo alguien, condenados al éxito", sentenció Larreta, mientras Michetti (que desconfía de un eventual acuerdo entre Pro y el PJ disidente) buscaba algo de aire con su abanico en tonos rosados. "Hace falta actitud, optimismo y vocación de consenso", dijo enfervorizado Larreta, para finalizar sus veinte minutos de discurso.
Pícara, la diputada y ex vicejefa comenzó su turno elogiando el "compañerismo" de Chaín en el armado de Pro Capital, hoy presidido por ella misma. De inmediato, añadió: "Hay que reformar prácticas de la política, y lo estamos haciendo con ministros que llegan primeros y se van últimos". Después del elogio, Michetti prefirió concentrarse en los temas que considera pendientes, a diferencia de Larreta, que un rato antes había instado a "dar continuidad y estabilidad a lo que ya se está haciendo" en la ciudad. "Nos falta tener una relación más estrecha con la gente; tocar sus corazones para que nos acompañen en el cambio cultural", reclamó, y recogió aplausos. Le concedió a su rival porteño "haber dejado muchas obras físicas", pero hacia el final volvió a pedir "un cambio profundo, cultural".
El suspenso impuesto por Macri, que semanas atrás les dijo que sólo en marzo se decidirá el nombre de su aspirante a la sucesión, estuvo presente. "Es así: a uno le falta carisma y a la otra, experiencia de gestión. Si fueran una sola persona, sería bárbaro", reflexionó un dirigente macrista. No lo son, como quedó en claro ayer.





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