Mentiras verdaderas que nadie corrige

Adrián Ventura

El Gobierno no sólo se limitó a manipular el Indec, sino que pretende adaptar la realidad a sus índices de fantasía. Por eso, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se dedica a perseguir y multar a una decena de consultoras que elaboran índices que la mentira oficial no tolera.

Algunos de esos economistas sancionados anunciaron que apelarán las multas ante la Justicia, en un fuero, el contencioso administrativo federal, que no es muy eficiente para controlar el poder. Otros optarán por callarse o acomodar la realidad a la ficción.

Existen mentiras verdaderas, ficciones que necesitan volverse ciertas porque el poder no tolera la ficción que inventó. "El costo político de corregir la política es muy alto", le reconoció en voz baja el ministro de Economía, Amado Boudou, a funcionarios norteamericanos, según un cable de la embajada de Estados Unidos filtrado por WikiLeaks. Y culpó a los medios por las críticas.

¿Quién tiene la culpa de que las cosas lleguen a estos extremos? Sin duda, el propio Gobierno. ¿Y los consultores? Graciela Bevacqua y otros de sus colegas vienen siendo perseguidos desde hace tiempo. Sin embargo, entre los economistas sancionados hay quienes trabajan para el Gobierno. Ya no hay códigos, pensarán en su fuero interno. Ahora quizás encuentren que el camino judicial no es ni sencillo ni unívoco.

El descuido paga caro. En Catamarca, el Frente Cívico perdió por el peso de sus propios excesos y querer eternizarse en el poder. El radicalismo nacional podía haberse ahorrado de participar en la derrota a manos del kirchnerismo, pero se involucró. Si estuvo dispuesto a llegar a ese punto, ¿por qué, entonces, no advirtió a tiempo a la sociedad que la entonces candidata, Lucía Corpacci, era parte del clan Saadi? Nadie reveló ese pecado original. Por eso, las declaraciones de Corpacci y del propio Ramón Saadi sobre el crimen de María Soledad Morales sonaron a provocación. A ninguno de ellos le importó que el caso fue juzgado por la Justicia, que condenó a los autores. A ellos, la versión oficial que dieron los jueces, les pareció un detalle menor. Y si Saadi sabe algo más, ¿por qué no lo dice?

Está en ciernes un nuevo Indec que medirá el rating, anunció Gabriel Mariotto, el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisuales. ¿Por qué habrá que confiar en este organismo, que busca desplazar a Ibope, si el Indec miente? La política, mucho más que la Justicia, es la que debería devolvernos a la realidad.

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