La UCR mendocina lo apoyó y criticó a la conducción nacional

El peronismo federal apoyó la decisión que tomó el vicepresidente. Desde el kirchnerismo lo mandaron a hacer la “marcha fúnebre”.
En el radicalismo no hubo sorpresas tras el anuncio, en el kirchnerismo hasta se permitieron hacer chistes y desquitarse de aquel "no positivo" de julio del 2008, mientras tanto, en el PD se permitieron desconfiar de las palabras del vicepresidente Julio Cobos. Así fueron las reacciones de los dirigentes mendocinos consultados sobre el anuncio de Cobos, que decidió no competir en las internas primarias del 14 de agosto y dejar su cargo una vez que termine el mandato que comparte con Cristina Fernández.

AVISADOS. El círculo íntimo de Julio Cobos ya conocía su decisión, de hecho, lo venían analizando desde hace tiempo, pero, como siempre, guardaban una esperanza de que las cosas se dieran como Cobos pretendía y, por lo tanto, este no se bajara. Sin embargo, eso no ocurrió. Según explicó Juan Carlos Jaliff, hace tiempo que Cobos y sus allegados políticos más cercanos estudiaban la posibilidad de bajarse de la precandidatura a presidente por el radicalismo. Pero fue la posible proclamación de Alfonsín la que iba a determinar todo.

"Anoche me llamó para avisarme", explicó Jaliff, quien señaló que Cobos no se candidateará a ningún cargo. "Estas decisiones las toma sin plan B", explicó el senador provincial. En tanto, el presidente del radicalismo local, César Biffi, que fue el encargado de hacer el anuncio al Comité Nacional, explicó que la decisión tomada por Cobos "es producto de un radicalismo que perdió visión estratégica desde el momento en que se decidió por internas y después cuando proclama un candidato dejando al resto con la sensación de competir en desventaja".

Para Biffi, estos "son errores que el radicalismo no debería haber cometido", aunque aclaró que si bien entiende a Cobos, él no le habría aconsejado tomar "esa decisión tan drástica". En cuanto a la posibilidad de que Cobos pelee por la gobernación o aspire a un cargo como diputado nacional, Biffi explicó que no sabe si participará en las internas.

De similar opinión fue el precandidato a la gobernación por la UCR Alfredo Cornejo, quien adujo que no ve a Cobos con ánimo de participar en alguna lista, aunque explicó que le gustaría que encabezara la de diputados nacionales. Cornejo también se encargó de fustigar a la conducción nacional del partido por el proceso que derivó en la renuncia de Cobos a su precandidatura.

"Acá hay un montón de cosas y errores de los que comandan, En el 2009 teníamos a un candidato que medía muy bien (Cobos), ganamos las elecciones y (Ángel) Rozas y (Gerardo) Morales lo erosionaron todo pidiendo que renunciara", explicó Cornejo, quien afirmó que, a diferencia del 2009, hoy "hay tres candidatos que miden muy poco, y eso es por la impericia del Comité Nacional". Finalmente, el otro precandidato por el radicalismo, Roberto Iglesias, adujo que le parecía correcta la decisión de Cobos y que "se haya eliminado la incertidumbre". Iglesias también señaló que le gustaría debatir dentro del partido en caso de que Cobos quiera volver a comandar la provincia.

LOS DE AFUERA. La decisión de Cobos también tuvo sus repercusiones en el resto de los partidos. Desde el Peronismo Federal, el aliado de Cobos, Enrique Thomas, afirmó: "Me parece que Ricardo Alfonsín es el adversario que eligió Cristina y que su torpeza de proclamarse candidato único lo que hace es acrecentar las posibilidades de que gane el kirchnerismo".

El diputado nacional también señaló que si el partido no replantea su estrategia, puede llegar a quedar tercero o cuarto en las elecciones de octubre. Asimismo, el diputado provincial por el PD Carlos Aguinaga desconfió de que Cobos se baje de su candidatura e insistió en armar un frente opositor. Finalmente, desde el kirchnerismo, Jorge Pampa Alvaro criticó a Cobos por permanecer en la vicepresidencia y señaló sarcásticamente: "Me gustaría que haga la marcha fúnebre hasta Mendoza, como hizo la triunfal en julio del 2008".

Carrera final

Julio César Cleto Cobos desistió ayer a su mayor aspiración política, que soñó e ilusionó desde niño: ser el presidente de la República Argentina. Su camino, al menos en este 2011 electoral, terminaría en la vicepresidencia, a la que accedió con su perfil de hombre bonachón y dispuesto a apoyar un modelo de política y de país, al que finalmente le dio la espalda, por sus propias convicciones y también contradicciones.

Una jugada que lo terminó confundiendo, agotando, cansando y debilitando. Así, su última decisión acaba de abrir otro paso ansiado por el Gobierno de turno: tener más allanado el recorrido hacia la reelección. Todo ahora es más fácil para el universo K, por la inconsistencia y la pasividad de los contrarios, aquellos que deberían generar ideas, proyectos, espacios y dar el ejemplo de la buena y dura crítica a la gestión para que mejore y, a la vez, para arrebatarle el poder, si así lo merece.

Nadie lo supo y pudo hacer, hasta ahora. Por eso, el comportamiento de la oposición, diezmada y debilitada por sus propios errores, deja a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a un peldaño, en la recta final, para quedarse con el poder central. Al parecer, no hay alianza, pacto, polo, frente que ya pueda conformarse para hacer sombra, porque faltan ideas unificadas y superadoras que puedan convencer a un electorado cada vez más avispado y demandante.

Y Cobos quiso experimentarlo en los últimos días, cuando pensó en unirse al ex presidente Duhalde, una iniciativa que cayó por su propio peso y que lo dejó más mal parado aún. Las vacilaciones del mendocino, las peleas internas y las decisiones de sus contendientes terminaron por abrumarlo y achicarle el espacio. Su propio partido, del que se había ido, ahora también lo dejaba afuera, le quitaba respaldo.

Tras la indefinición de Cleto y la salida de Sanz de las internas, la figura de Alfonsín se acrecentó, y no había otra opción que hacerle vacío, presionarlo. Pero esta jugada también puede dañar la imagen del centenario partido. Así las cosas, la actual percepción sobre el ingeniero maratonista, en franco retroceso tras la falta de propuestas concretas en su deseo presidencial, no pudo tener otro destino.

Al clamor popular que sintió tras el enfrentamiento con el campo no supo ni pudo capitalizarlo ante un Gobierno avasallador y ganador en ideas pero también en chicanas. La política acaba de darle un golpe duro al hombre que aspiró a ser el político que nos representara a todos los argentinos. En el plano personal, deportivo y profesional, Cobos sabe de comienzos, desarrollos y finales de carreras. Habrá que ver a qué etapa decide enfrentarse. La realidad lo está acechando.

Cleto: otra estrella que se apagó

Para un sector de la sociedad y del establishment, Julio Cobos surgió como un enemigo ideal del Gobierno nacional. Se lo mostró como un tipo común que había tirado por tierra las ansias de poder total del kirchnerismo. Lo que no sopesaron fue la real altura dirigencial e intelectual del mendocino. Luego de algunos meses, amplios sectores de la sociedad comenzaron a darse cuenta de que Cobos era parte del mismo gobierno al que enfrentó, dejando un antecedente institucionalmente grave para las fórmulas presidenciales que vengan.

Otros evaluaron que ya era hora de que el ingeniero dejara el cargo, cortando con la ficción de que era un departamento independiente del Poder Ejecutivo Nacional. No alcanza en las grandes ligas de la política argentina tener cara de bueno, ser amable y hablar en tono pausado. Cuando Cobos impostó su personalidad para hacerse un nombre, a codazos, entre animales políticos de verdad, chocó con todo el poder kirchnerista, mandado a hacer para las peleas dialécticas.

Con la imagen en alza de Cristina y de la gestión nacional, más el inconsistente entramado opositor, sabiéndose en caída libre en la consideración popular y con la UCR dándole la espalda en favor de un radical puro como Ricardo Alfonsín, Cobos jugó su última carga: lanzó la idea de aliarse con Eduardo Duhalde y/o Mauricio Macri. Fue demasiado. Una versión que anda dando vueltas dice que el ingeniero recibió una reciente encuesta de una consultora insospechada de oficialista donde figuraba con una intención de voto penosa.

Así, con ese dato en la mano, entendió que no habría forma de doblegar a Alfonsín y al aparato radical el 14 de agosto apoyándose en el supuesto favor del electorado independiente. Fue la gota que terminó de inclinar la balanza hacia una decisión drástica. Así, terminaron casi tres años de estrellato en la política nacional. Ahora habrá que ver si el ingeniero de la Sexta Sección da el paso más lógico y vuelve al pago chico, a probarse como candidato a gobernador y enfrentar primero a radicales que lo quieren poco y nada y luego al PJ mendocino, en alza. Todo un desafío.

Comentá la nota