El martes 31 se cumplió, con un alto grado de acatamiento, el cuarto paro general llevado a cabo por las centrales sindicales durante la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Los motivos que se argumentan son básicamente la no modificación de las escalas del impuesto a las ganancias, del “impuesto al trabajo” -dirán los sindicatos-. Otros ven a este paro como político y sin justificación.
El impuesto a las ganancias es un tributo creado en 1937 que grava los ingresos de las personas físicas, los beneficios de las sociedades y las ganancias obtenidas en el país por residentes en el exterior.
Lo concreto de la cuestión es que la responsabilidad de adecuar este impuesto en cuanto a sus escalas es absoluta responsabilidad del gobierno. Durante la gestión deNéstor Kirchner hacia el año 2005 tributaban este impuesto 200 mil personas. Hoy, en 2015, lo hacen 2.900.000 personas. Es decir, son cambios muy fuertes, importantes y que no se justifican, sin explicar que los salarios se actualizaron doce veces cuando la escala del impuesto lo hizo solo en cuatro ocasiones. En una palabra, nadie parece querer negar la existencia del impuesto en sí mismo, pero en su sentido real, lo cual es que tributen los que más ganan y no la distorsión que lleva a la tremenda e injusta ampliación de la base de personas que lo tributan y desnaturalizan al gravamen dejando que la inflación haga el trabajo sucio.
Un detalle interesante para destacar con relación al paro es su efecto económico, la consultora Analytica destaca, utilizando un modelo de participación de las distintas actividades en el PBI, que en Argentina se producen bienes y servicios por un total de 17.000 millones de pesos diarios y a partir de ello ve que la pérdida aproximada del paro es de 3.000 millones de pesos. Sin dudas, más allá del justo reclamo, el paro no parece ser el camino del crecimiento que el país necesita.
Comenzaron a aparecer los dólares de la soja y el BCRA compra, pero también vende vía dólar ahorro. Durante el mes de marzo la venta al público de dólares fue de 485 millones dólares. De cualquier manera, el efecto sobre las reservas lleva a una suerte de efecto neutro que las mantiene en torno a los 31.400 millones. El mercado cambiario, rápido de reflejos, aflojó presión al blue que se ubica esta semana en baja en torno a los 12.55 pesos contra dólar.
La interna del Pro en la ciudad de Buenos Aires parece ser el punto saliente del mapa político en estos días. Muchos ven un debilitamiento de Mauricio Macri si la que gana es Gabriela Michetti. Y muchos otros ven lo contrario: una prueba a superar con el objetivo de triunfar en las PASO primero y luego en las generales de fin de año. En el Frente Renovador, Sergio Massa intenta reagrupar a su tropa y relanzar la campaña.
La novedad semanal es para YPF, ya que la petrolera sale a colocar deuda por 750 millones de dólares en el mercado internacional. Las tasas que ofrece pagar rondan el 9 por ciento anual, un número importante teniendo en cuenta la enorme diferencia con la cual se financian empresas del mismo rubro en el mundo. En el plano de desarrollo, la empresa se prepara para cerrar inversiones con Chevron en el área Loma Campana situada en Vaca Muerta y con la Malaya Petronas para el área La Amarga Chica.
El Fondo Común de Inversión ProBolsa, operado por la Bolsa de Comercio de La Plata, es siempre una herramienta de inversión productiva. Parte de su patrimonio lo invierte en cheques de pago diferido emitidos por Pymes, con lo cual ayuda a financiar a estas empresas en forma directa y los cuotapartistas del fondo reciben la tasa que paga la empresa, es decir que se evita la intermediación financiera abaratando los costos empresarios. ProBolsa no tiene costos asociados ni plazo mínimo de permanencia, permitiendo rescate total o parcial de capital en 72 horas hábiles. (www.REALPOLITIK.com.ar)





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