Espejo de la corrupción, la ex funcionaria menemista estuvo presa más de 600 días por enriquecimiento.
Este es un adelanto en exclusiva para Clarín del libro “María Julia, espejo de la corrupción en la Argentina” del periodista Daniel Santoro, uno de los editores de la sección El País de Clarín, y autor de la investigación sobre la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia que llevó a la prisión durante seis meses al ex presidente Carlos Menem.
El libro se lanza esta semana. Esta investigación se conoce justo en momentos en que el ex secretario de Transporte kirchnerista Ricardo Jaime está cerca de superar el crecimiento del patrimonio de María Julia, quien fue condenada por enriquecimiento ilícito , estuvo presa 638 días y la Justicia le remató su petit hotel de la Recoleta.
El libro revela la trama secreta de las privatizaciones d e ENTEL, Somisa, la promesa de limpieza del Riachuelo, y otros escándalos protagonizados por la ex secretaria de Medio Ambiente de Carlos Menem, un ícono de esa época, así como críticas al ex presidente, varios de sus ex ministros y a la presidenta Cristina Kirchner.
Fue la única política de fuste argentina que estuvo presa por casos de corrupción y puede el año próximo volver a prisión porque aún le quedan pendientes varios juicios orales y públicos. Así reveló cómo sobrevivió 365 días a la vida detrás de las rejas en la cárcel VIP de la Policía Federal en Palermo: “Desde el principio, me propuse que mi detención no se convirtiera en un circo como fueron las detenciones de Menem, Alderete y otros”, en alusión a los desfiles de políticos, funcionarios, amigos y hasta periodistas en Karavan para saludar a Menem y al ex titular del PAMI en la sede central de Gendarmería. Por eso pide a los policías que la custodiaban que pegaran “una lista en la puerta con las personas que podían entrar en los horarios de visita y a los demás se les pedía que llamaran a mi oficina y mi secretaria les explicaba que me pasarían la lista de llamados y que prefería no tener visitas”.
La lista pegada en la puerta incluía “sólo unos pocos familiares y unos pocos amigos a los que también les pedí que no vinieran todos los días”. María Julia no quiso tomar contacto con los ex jefes montoneros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía, arrestados en la misma cárcel en una causa por el asesinato de 15 miembros de esa organización durante la contraofensiva de 1980.




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