Carlos Arroyo y Vilma Baragiola disputarán dentro de “Cambiemos” la chance de ser el rival de Pulti en octubre. Arroyo partiría en punta en las encuestas por una diferencia que iría del 5 al 10%.
Luego de que Carlos Cheppi declinara su pre candidatura dentro del “Frente Marplatense”, evitando así el enfrentamiento con Gustavo Pulti y proclamándolo automáticamente como el candidato del “proyecto” en la ciudad, las luces mediáticas se posaron inmediatamente en la, para muchos inverosímil, primaria del frente “Cambiemos”.
Una rápido repaso a los últimos sucesos ocurridos en el espacio encabezado a nivel nacional por Mauricio Macri, bastan para entender por qué esta contienda suscita tanto interés.
La adhesión del radicalismo a este nuevo espacio derivó en la inmediata asimilación de Baragiola como la candidata del PRO en la ciudad. La radical, rápida de reflejos, se mostró casi como una “macrista” de la primera hora, hasta descuidando quizás el frente interno, situación que fue reconocida por la misma Baragiola en la accidentada presentación formal de la lista.
Cuando todo parecía indicar que la concejal se transformaría en la referente natural de todo el espacio “opositor”, un anuncio hizo temblar la parsimonia radical: Carlos Arroyo se sumaba a “Cambiemos”.
La construcción política de Arroyo es unipersonal: las decisiones las toma él, en compañía de un reducido grupo de colaborares. Las idas y vueltas previas a formalizar el salto quedaron rápidamente en el olvido colectivo. Las fotos, que en un momento parecían propiedad exclusiva de la radical, pasaron a ser escenarios compartidos por ambos contendientes. Ya no solo estaban Mauricio, Eugenia y Vilma, también se aplaudía a un tal Carlos. Parece que en “Cambiemos” los candidatos no tienen apellido.
Ambos precandidatos tienen una pata PRO en sus armados: Baragiola se asoció rápidamente a Juan Aicega y lo incluyó en su lista de concejales, generando “indirectamente” la renuncia de Carlos Katz; Carlos Arroyo recibió con los brazos abiertos la buena predisposición de Emiliano Giri, quien a cambio obtuvo un lugar expectante en la nómina de diputados provinciales.
Más allá de este breve relato, la realidad indica que Baragiola y Arroyo disputarán la chance de ser el/la contrincante de Pulti en las generales de octubre. La unión de fuerzas entre los dos dirigentes no cayó del todo bien en las “tiendas pultistas”: si ambos concejales no se unían, la reelección de Pulti era casi un hecho. Ahora la historia es un tanto más compleja.
Analizando puramente el escenario electoral nos encontramos con un crecimiento sostenido del macrismo en nuestra ciudad que aún no se ha trasladado masivamente a los exponentes locales.
En otras palabras: Macri crece en su lucha por la presidencia pero los ciudadanos que afirman votarlo aún no definieron a que candidato local acompañarán (si es que acompañaran a alguno). Existen tres opciones para explicar esto: desconocimiento de los candidatos (las campañas están comenzando), rechazo de ambas opciones (no son del riñon macrista y no representan el “cambio”) o indiferencia a la cuestión local (polarización nacional).
Según trascendió, sorpresivamente Carlos Arroyo sería quien partiría en punta en esta breve carrera hasta el 9 de agosto, y por una diferencia que iría del 5 al 10% de los votos obtenidos en la primaria de “Cambiemos” (los porcentajes son relativos a la cantidad de votos que reúna este espacio).
Analizando fríamente los números, esta situación no resulta tan sorpresiva: Arroyo cuenta con un voto consolidado que oscila entre el 15 y el 20% del total de los electores, mientras que algunos estudios indican que Baragiola se encontraría entre el 11 y el 15%.
A los efectos de entender el panorama electoral, promediando los datos nos encontramos con un Arroyo ubicado en torno al 17% y una Baragiola cercana al 14%. La pregunta sería: ¿Cuál es el techo del voto macrista a nuestra ciudad?
Según algunos sondeos, el porcentaje de indecisos que afirman que participarán de la primaria de “Cambiemos” a nivel local es superior al 40% (relativos a la cantidad de votos obtenidos por este espacio).
Si entre ambos candidatos (Baragiola y Arroyo) obtendrían un 31% de los votos totales, lo que significaría una suma cercana al 60% de los votos de la primaria de “Cambiemos”, y se confirma que existe un porcentaje tan alto de indecisos, la deducción obligada es que el “macrismo” local superaría el 45% de los votos totales en nuestra ciudad, lo que encendería todas las alarmas en el Frente Marplatense.
Pese a esto, los mismos estudios confirman que ninguna de las dos opciones lograría (hasta hoy) un crecimiento que les permitiera encabezar cualquier escenario en octubre. Existiría una fuga de votos muy marcada post elecciones primarias. Ni los radicales acompañarían en gran número a Carlos Arroyo si resultara ganador, ni los “arroyistas” votarían mansamente a Baragiola si esta lograra el triunfo.
Las especulaciones son muchas, y seguramente mañana habrá nuevos datos y nuevas interpretaciones. Mientras tanto, gran parte de los actores políticos de nuestra ciudad esperan el desenlace de la “Madre de todas las Primarias”.








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