El macrismo prepara nuevo desembarco en Córdoba para una campaña “relámpago”

El macrismo prepara nuevo desembarco en Córdoba para una campaña “relámpago”

Mientras la cúpula de “Cambiemos”, con el PRO a la cabeza, empieza a negociar con Massa, el territorio cordobés estrenará traje de bastión amarillo para el balotaje. Contactos con De la Sota y división de roles para los referentes locales de la alianza.

Luego del resultado que dejó a Mauricio Macri de cara al primer balotaje de la historia argentina para definir la presidencia, el optimismo reina en todos los sectores que responden al PRO. Tanto en los despachos porteños, como así también en la estructura cordobesa de la alianza “Cambiemos” y que se adjudica, en distintas proporciones, el contundente resultado mediterráneo que le terminó dando un espaldarazo al alcalde porteño. 

El día después de la elección que puso al jefe de Gobierno porteño apuntando a la segunda vuelta, la mesa chica del macrismo, junto a sus aliados radicales, Coalición Cívica y Frente Cívico, comenzó a definir los detalles de lo que ya llaman “campaña relámpago”. “Son tres semanas, y son muchos los lugares que hay que recorrer” contó ayer un armador a LA MAÑANA, reconociendo al mismo tiempo que aún no hay agenda definida con respecto a Córdoba. 

Sí pretenden continuar con “el agradecimiento” que ayer por la mañana realizó el propio Macri al electorado cordobés, pero admiten que la cosecha en este distrito para lo que se viene ya la conocen. Es decir, si fue amplio el resultado en su favor en los comicios del domingo pasado, en un escenario “mano a mano” entienden que puede mejorar notablemente. Hablando incluso algunos de un “70/30” en cuanto al apoyo a Macri por encima del que podría recibir en las urnas Daniel Scioli. 

Por lo tanto, y conociendo el paño por venir trabajando desde enero en la provincia, los operadores macristas aseguran que “habrá arribos a Córdoba”, pero agregan además que es momento de buscar votos en otras canastas. Por ejemplo, profundizar en provincia de Buenos Aires, tras la victoria de María Eugenia Vidal a Aníbal Fernández.

Contacto directo

Por otra parte, tras las Paso y con José Manuel de la Sota fuera de carrera para octubre, desde la cúpula del gobierno provincial trataron de instalar la figura del gobernador cordobés como “el garante” de un acuerdo opositor entre Macri y Sergio Massa. Sin embargo, el PRO cordobés reconoció en aquella ocasión y ante este medio que para eso no era necesario recurrir al líder de UPC, ya que existía un contacto cercano al tigrense trabajando en las filas del PRO. Emilio Monzó, el hombre en cuestión, es amigo de la adolescencia del referente del Frente Renovador y es, además de una de las patas peronistas que tiene el macrismo, un operador de buena llegada al PJ tradicional. 

Sin embargo, con este escenario, desde el entorno del propio Macri ayer reconocieron que el contacto ahora es directo, sin intermediarios. Los llamados que se iniciaron entre el PRO, el massismo y el delasotismo tienen precisamente a Macri al frente de las negociaciones. Por lo que no resultaría extraño que comiencen a conocerse detalles en los próximos días de un gran acuerdo opositor de cara al 22 de noviembre. 

Siendo este un nuevo capítulo de la serie de contactos que mantienen Macri y De la Sota, y cuyo episodio anterior se dio semanas atrás en Buenos Aires con las encuestas y un pedido que llevó el gobernador hasta las oficinas del PRO.

Dejando las puertas abiertas a la posibilidad de formar parte del Gabinete y esperando no solo el OK sino también las condiciones de Macri. 

De esta manera, y empezando a mostrar las cartas para el “mano a mano” entre Macri y Scioli, “Cambiemos” seguirá de cerca las decisiones que se tomen en el seno de UNA.

Los roles cordobeses, bien definidos

La negociación que encara el macrismo en esta etapa requiere de una cualidad fundamental: delicadeza. Ya que, pese al favoritismo y apoyo dirigencial cordobés, un movimiento podría terminar generando un ruido interno en la estructura local que ya viene trabajando para Macri; esto es, además del PRO, la UCR, el Frente Cívico y la Coalición Cívica. 

Por lo tanto, ayer desde Buenos Aires admitieron que cada uno termina de consolidar su rol, en el caso de los socios. “(Oscar) Aguad estuvo en el búnker porteño porque es una persona que apoyó este proyecto desde un primer momento” reconoció un operador del PRO, aunque otros aseguran que podría incluso presidir Diputados si la oposición gana. En tanto, definió al intendente Ramón Mestre, como “una figura con un rol ascendente”; argumentándolo con la elección municipal y la incidencia que tiene el jefe comunal capitalino en sus colegas del interior, donde la presencia de la UCR es importante. 

No obstante, en el espacio amarillo muestran conformismo con el crecimiento de la fuerza propia en estos dos años y hablan del radicalismo como un complemento. Mientras que sobre Luis Juez, no se animan a confirmar que sea parte de la campaña en el conurbano bonaerense y es una incógnita qué función podría tener en un eventual gobierno. 

En este marco, las fichas en el gran tablero que es el escenario nacional comienzan a moverse para la última jugada, pero con un cuidado máximo por cada una de las piezas.

Comentá la nota