“Es surrealista la acusación a Durán Barba”, dijo. Y defendió la idea de no debatir.
Así buscó despegarse y dar vuelta la página a poco más de una semana para el balotaje. Daniel Filmus lo había acusado de promover una encuesta telefónica en la que se asociaba a su padre con Sergio Schoklender. Con el mismo tono con el que se expresó durante toda la campaña, el jefe de Gobierno insistió: “Lo invito a reflexionar a Filmus. Siento que nos está tomando el pelo a todos los porteños.
El condujo una campaña que se basó en la agresión y en la descalificación”.
Macri pasó fugazmente por el Parque Alberdi, en Mataderos, para inaugurar una pista profesional de skate. Le sirvió para continuar con una campaña que, al menos hasta antes de la denuncia K, le resultó sin sobresaltos.
Se sacó fotos con chicos, besó un bebé que le alcanzó una madre joven y hasta se subió a una patineta para transitar un tramo de la pista. Lo acompañaron la postulante a vicejefa, María Eugenia Vidal; el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta y el legislador de origen peronista Cristian Ritondo, que jugó de local y compitió con su jefe a la hora de las fotos con los vecinos.
Después de las sonrisas, el jefe de Gobierno se tuvo que poner serio para hablar de los dos temas que lo habían rozado el día anterior. Sobre la denuncia indicó que “espero que la Justicia investigue” y agregó que la movida de involucrar a su principal asesor, Jaime Durán Barba, le parecía “ surrealista” porque, aclaró, “la campaña sucia es una práctica habitual del kirchnerismo”.
¿Por qué se bajó del debate por TV con Filmus? La pregunta estaba cantada. Macri había prometido públicamente, al día siguiente de su victoria, que su presencia en el debate estaba asegurada. Argumentó que algo cambió y “no había espíritu de debatir , sino de agraviar, de descalificar, de mentir con datos falsos, de hacer descalificaciones personales”.
Si bien dijo que estaba preparado para cruzar propuestas por televisión desde la primera vuelta lamentó que “vino de nuevo una ola de agresiones, que arrancaron con el jefe de gabinete Aníbal Fernández, Fito Páez, y Horacio Horacio González y el ministro Sileoni diciendo que yo reivindicaba la dictadura cuando estaba en el colegio”.
Aunque por ahora archivó su proyecto presidencial y mantiene su tono anti-K, Macri confió que es “optimista” y que la Argentina “está avanzando” porque el electorado comienza a despegarse de la conducción de Cristina Fernández. Dijo que “quedará demostrado el domingo en Santa Fe y luego en el balotaje”. El líder de PRO viajará mañana con un numeroso grupo de dirigentes a celebrar lo que ellos vaticinan como “un éxito seguro” de Miguel del Sel.












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