Macri, por la reelección pero sin convicción

Fuentes del PRO dicen que peleará por la Ciudad pero que 'va deprimido y sin convicción'. Los números contra Cristina lo dejaban en la lona.

Una fuente PRO, a prueba de desmentidas, confirmó a Diario Z lo que es un secreto a voces en los pasillos de Bolívar 1: "El ingeniero se baja de la presidencial, va por la reelección, pero va deprimido y sin convicción. Octubre, para Macri, será un gran mes, pero sólo por el nacimiento de su nuevo hijo. La carrera por la presidencia quedó sepultada debajo de la intención de voto de Cristina y del acuerdo Alfonsín-De Narváez".

Lacónico, no menos deprimido que su jefe, el joven funcionario del Gabinete se atrevió a más: "Es casi seguro que la reelección se anuncie el viernes o el sábado, para garantizarnos el debate y las tapas de los diarios del fin de semana".

Hoy, está más claro que nunca, el exabrupto del jefe de Gabinete, Horacio (te rompo el culo) Rodríguez Larreta, sólo tendría alcance, en principio, si Macri y quien fuera su segundo en la fórmula (opción 1: la ministra de Desarrollo Social María Eugenia Vidal; opción 2: su par de Espacio Público, Diego Santilli) se apuran en anunciar la pelea local. De hecho, tienen hasta mediados de mayo para formalizar las alianzas. Y tendrían chance ganadora hoy, siempre de acuerdo con la foto del día tomada por el superasesor Jaime Durán Barba. Según esos últimos sondeos relevados en las 15 comunas de la Ciudad, si Macri fuera por la reelección mantendría su hegemonía en la Ciudad. Aunque esto, claro, sin medir aún el impacto en términos de imagen por su deserción en la presidencial.

En esas últimas mediciones, entonces, Macri lograría traspasar el 40 por ciento de los votos, mientras que la opción kirchnerista (sumando sus vertientes y afinidades) apenas sumaría el 30 por ciento de las voluntades. Pero claro: es la foto de hoy. Porque, instalada ya la candidatura de Pino Solanas en la Ciudad (14 por ciento de las voluntades) lo que se produciría sería una virtual doble polarización.

Más allá de las especulaciones y de la aritmética electoral, la derrota anticipada de Macri (esto es: abandono de la competencia nacional) a escasos seis meses de la muerte del "villano", como es visto desde el PRO el ex presidente Néstor Kirchner, algo que sólo redundó en un creciente romance de Cristina con la sociedad, tiene sus razones políticas. Y eso es un asunto que los novatos políticos del PRO no pudieron calcular. Así, la ingeniería electoral del macrismo (y también del resto de la oposición) quedó deshilachada frente a los números que tanto aman analizar. ¿Por qué la sociedad pondría en juego la gobernabilidad ganada, la capacidad de consumo y los índices macroeconómicos "viento en popa" logrados por esta gestión?

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