Macri hizo un discurso nacional y llamó a “bajar el nivel de agresión”

Macri hizo un discurso nacional y llamó a “bajar el nivel de agresión”
Prometió hablar con todos los candidatos presidenciales de la oposición.
Los más nostálgicos no dejaban de preguntarse, en medio de la euforia, si Mauricio Macri no debió haber separado más las elecciones porteñas de las nacionales. Ya a esta altura, decían, habría en marcha un operativo clamor para convertirlo en adversario de Cristina en octubre. Al jefe de Gobierno las especulaciones que se hacían debajo del escenario le importaban lo mismo que nada. Estaba exultante. Bailaba, saltaba, simulaba tocar una guitarra, tiraba besos. Un déjà vu . En 2007 había experimentado escenas similares.

La diferencia es que en el triunfo de hace cuatro años, Macri había decidido apoyar a Ricardo López Murphy. Hoy su espacio político no tiene ni tendrá candidato presidencial . ¿Dónde irá a parar semejante caudal de votos? El conductor del PRO anunció anoche que no se desentenderá de la pelea nacional. Más aún: en su discurso, después de agradecer a los porteños que los votaron, y a los que no, (primera señal rumbo al balotaje), criticó al kirchnerismo. Pidió combatir la pobreza y la exclusión y a “terminar con la persecución de los fantasmas del pasado”.

“No voy a dejar que las diferencias nos separen. Las diferencias son una oportunidad para aprender el uno del otro. Les digo a aquellos que creen que tenemos diferencias irreconciliables: los quiero invitar a bajar el nivel de agresión . Busquemos un idioma que nos permita encontrar un proyecto para todos”, expresó.

Más allá de cierto voluntarismo (“les abro la mano a todos los dirigentes de este país, no hay lugar para el egoísmo. La pobreza no es una cuestión ideológica”), en el entorno del jefe de Gobierno deslizaron que no saldrán corriendo a buscar un candidato presidencial. “Mauricio se sentará con todos y evaluará cuál es la mejor opción que presente al espacio y, sobre todo, la autonomía de la Ciudad”, aseguran.

Uno de los primeros extrapartidarios en llegar al búnker de Costa Salguero fue el duhaldista Eduardo Amadeo, candidato a gobernador bonaerense. Pero Macri se tomará un buen tiempo antes de sentarse con Duhalde. “Primero, el balotaje”, anticipan.

En la conferencia de prensa que dio cuando los resultados ya eran inapelables, Macri confió que “el escenario nacional de octubre aún no empezó”, aunque prefirió eludir las preguntas direccionadas a la presidencial y se concentró en la disputa más urgente. “Siempre dije que iba a haber segunda vuelta. Claro que nos da mucha tranquilidad este apoyo impresionante”.

En un búnker donde volaban globos de todos los colores, la música sonaba al taco y ministros y legisladores revoleaban sus camisetas como en una cancha de fútbol, nadie había imaginado una diferencia tan grande con Daniel Filmus. “Si sacamos entre diez y quince puntos es una elección impresionante”, se oía después del cierre de la elección.

“Esto es un escándalo. Suspéndanlo”, decían dos ministros, divertidísimos, pasadas las 21, mientras tomaban una gaseosa light en el vip. Faltaba poco para el arribo del jefe de Gobierno, que prefirió quedarse en su casa hasta que se conocieran las primeras tendencias. El boca de urna propio lo había tranquilizado pasado el mediodía. Tanto que hasta se hizo un hueco para dormir la siesta

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