Dice que hay una campaña que busca estigmatizarlo por su lugar de nacimiento. El análisis de lo que dejó la primaria y sus perspectivas para el 14 de junio.
“Ha habido una campaña contra mi condición de rosarino. Hay afiches en que nos escriben eso como si fuese un estigma ser rosarinos. Me alegro de que no se pueda poner otra cosa negativa sobre mí, que sea simplemente eso, mi lugar de nacimiento. Puede ser parte del folclore pero si se lo utiliza políticamente me parece muy desafortunado porque el valor de los gobiernos, de los gobernantes y de los dirigentes políticos tiene que ver con su trayectoria, con su acción, con su política, con su obra de gobierno y no con su lugar de nacimiento”. Lo afirma Miguel Lifschitz, actual senador socialista; dos veces intendente de Rosario y candidato a gobernador del Frente Progresista. La charla es en la casa que alquila desde hace más de dos años en la zona sur de la ciudad, cerca de la Legislatura y que es frecuente lugar de reuniones políticas. Refuerza su concepto contra las divisiones entre Santa Fe y Rosario. “Los gobiernos del Frente Progresista, tanto de Binner como de Bonfatti, han puesto su mirada muy atenta en la ciudad y han hecho obras que no hicieron los gobiernos anteriores de santafesinos: contra inundaciones, para la salud, en barrios, para la cultura, energía, viales urbanas.
Han sido gobiernos con fuerte inversión en la ciudad de Santa Fe, con criterio muy estratégico, no maquillaje. Me propongo hacer lo mismo. Yo tengo una visión de intendente. Miro la ciudad y la miro como intendente y la imagino, por ejemplo, con el aprovechamiento turístico que se puede hacer de esa hermosa laguna. Vamos a ponerle toda la pila. Si soy electo, espero que me recuerdan como un gran gobernador que hizo muchas cosas por la ciudad. En la historia, santafesina hemos tenido grandes gobernadores que han sido santafesinos como Aldo Tessio, Nicasio Oroño o rosarinos como Carlos Sylvestre Begnis que le dio la obra más importante de todas que fue el Túnel Subfluvial. Tengo mi corazón también aquí, en Santa Fe”.
—En la primaria ¿terminó 160 mil o 3.300 votos detrás de Miguel del Sel?
—Las dos cosas son ciertas, son datos objetivos. El voto a mí como a Barletta no fue a mí o a Mario, es un voto frentista que por allí en Santa Fe y en el interior tiene más afinidad con él y en Rosario y en el sur conmigo. En el fondo, son votos frentistas y como ocurrió en el 2011 se van a contener y el escenario de polarización o de paridad que se está planteado es bastante real. Partimos de una línea de largada igual y hay que salir a la búsqueda de otros votos, de aquellos que en la primaria votaron en blanco, anularon el voto, no fueron a votar y o lo hicieron por otros candidatos que se dispersaron y que ahora van a optar por una de las dos opciones más positivas. Habrá que ver qué pasa con el peronismo, si logra reposicionarse o se le licúan adhesiones para jugar al voto útil. No lo sé. Se viene una elección polarizada, muy parecida a la del 2011, con la diferencia que aquella fue sorpresiva y en este caso ya arrancamos sabiendo que es difícil. Esto nos ayudará a poner más esfuerzo, más garra en este tramo final de la campaña.
—Algunos dicen que hay cansancio o voto castigo al Frente Progresista, ¿pero la lista de diputados que encabezó Bonfatti sacó muchos más votos que ustedes?
—Evidentemente, no hay castigo porque Bonfatti es la cara visible del gobierno. Son escenarios y categorías distintas. Bonfatti no competía con Del Sel sino con Rodrigo López Molina, un dirigente joven y poco conocido en el resto de la provincia; no estaba Perotti, sí Cavallero. Antonio es el gobernador, con muy buena imagen, con mucha presencia y muy bien visto en la provincia. En mi caso, soy el único candidato a gobernador que por primera vez se presenta a una elección provincial.
Cuesta la instalación de un candidato. Bonfatti sacó 16% en la primaria de 2011, menos votos que yo el 19 de abril. Cuesta hacerse conocer ante la gente. Este primer objetivo lo logramos y vamos en una carrera mucho mejor posicionados. Hubo mucha diferencia entre los votos obtenidos por los intendentes, senadores y la fórmula. Eso se tiene que achicar. Tenemos expectativas. En Rosario, fue una elección más pobre donde gané por muy poco. Hubo una movida de votos muy particular, creo que tuvo que ver con el famoso juicio de Los Monos que tuvo un impacto demoledor. Fue muy difícil de explicar, la sensación que quedó instalada es como que el gobierno negoció con los narcos, una cosa que medios nacionales le dieron un bombo impresionante. Estoy convencido de que tuvo un impacto que cambió votos. Eso se puede revertir y debemos levantar votos en Rosario.
—¿Cómo imagina los 40 días de campaña?
—Vamos a poner todo lo que tenemos: dirigencia, militancia, capacidad de laburo. En el interior, habrá una fuerte tarea de referentes locales. La semana próxima haremos actividades en Venado Tuerto, Rafaela y Reconquista y después en Santa Fe y Rosario con candidatos, referentes para marcar el arranque de la campaña. Tenemos confianza de remontar en el interior. Acá en Santa Fe, tenemos que replantear la campaña en un escenario distinto. Vamos a hacer una campaña muy articulada con José Corral; él necesita consolidar su victoria y yo necesito contener los votos de Barletta. La presencia de Emilio (Jatón) aportando lo suyo. Con Antonio (Bonfatti) y Hermes (Binner) podemos no sólo contener el voto del frente sino crecer en todas las categorías.
—El Frente ¿sale unido tras la competencia en gobernación, legislativas y ciudades? ¿Las heridas cicatrizan?
—Creo que sí. Hay diálogo entre los referentes de todos los partidos en Rosario, en Santa Fe. No veo dificultades.
—¿Las denuncias sobre el escrutinio deterioran su candidatura?
—No sé hasta dónde. Quedó claro que no hubo intencionalidad alguna, que no hubo fraude, que fue un proceso transparente, sí hubo algún error de información, se asumió y el funcionario responsable pagó las culpas.
—Usted lo empujó.
—No me referí a él particularmente (por Javier Echaniz) porque no sé si era el responsable, posiblemente alguien más abajo de él, no me atrevo a decirlo. Yo califiqué de alguna manera lo que todo el mundo sabía que había pasado, si no no hubiéramos estado estos quince días dando vueltas más allá de la muy mala intención de algunos candidatos que saben que no pasó nada pero montaron un show mediático y también del impulso que le dan algunos medios nacionales que están jugando políticamente en una carrera presidencial y el resultado de Santa Fe les interesa. Ya pasó, es parte de las contingencias de la política, hay que superarlo. No creo que nos reste votos porque -en general- la gente sabe que no hubo nada raro.
Debate
Lifschitz dice estar dispuesto a participar de un debate con los otros candidatos. “Siempre fui partidario de los debates cuando están bien organizados y son serios. Me parece que es una buena oportunidad. Estoy predispuesto a ir con reglas de juego claras”, le dijo a El Litoral.
La denuncia contra él y Binner
En los últimos días, algunos medios se hicieron eco del pedido del fiscal federal de Santa Fe, Walter Rodríguez, de inhabilitar a Lifschitz y a Hermes Binner por la falta de esclarecimiento del manejo de fondos de la campaña nacional del 2007.
El candidato a gobernador le dijo a El Litoral que “es un tema viejo, cada tanto lo reflotan. Hay centenares de partidos cuyos balances y rendiciones tienen observaciones del tribunal electoral incluso se conocieron también los casos de Reutemann y Del Sel. En el caso nuestro, es el balance de 2007 que firmamos, Binner como presidente del Partido Socialista y yo como tesorero, en la campaña presidencial de Carrió-Giustiniani. Hemos presentado todas las aclaraciones, hemos objetado el proceder del fiscal y ahora la resolución están en manos del juez que lo elevó a la Cámara Nacional Electoral. Es por la campaña nacional de Carrió-Giustiniani. Nos objetan un gasto que hemos aclarado. Me dicen que el fiscal es de Justicia Legítima”.





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