Liderazgos

El nuevo ciclo político en Azul.La ausencia de líderes.Una sociedad que buscará un cambio seguro. Las dificultades entre radicales y el frente progresista. El reto kirchnerista y el aprovechamiento de Carus. Encuesta nacional: amplia ventaja de Cristina sobre Alfonsín. Duhalde capta el voto peronista no K.
Los días transcurren con el vértigo de las (in) definiciones preelectorales y cómo lo que se resuelve “arriba” impacta “abajo”.

Los tiempos se van agotando y cierto desconcierto transita por algunos sectores de la política.

Si se quiere, en el PJ-K azuleño aparecería más ordenado el menú de candidatos a Intendente aunque los codazos se acentúan en la conformación de listas y, nunca se sabe si, a último momento, no se cuelga otro postulante sea de las entrañas del propio justicialismo local o del dedo provincial.

Hasta ahora José Inza del kirchnerismo puro, Luis Conti con acuerdos tejidos con sectores afines y no tanto a los K y Hernán Bertellys, un hombre vinculado a la bailanta y uno de los organizadores de la Fiesta de la Vaca que dice contar con votos propios. Como para desconcertar un poco a la intelectualidad kirchnerista.

El laxante radical

Pero si de confusión se trata hay que recorrer las filas del frente cívico o progresista y el radicalismo.

Hoy nadie se anima a dar un pronóstico de cómo quedará armada la propuesta electoral (una o varias) en ese sector de concretarse el acuerdo Ricardo Alfonsín y Francisco De Narváez, con el PRO picoteando en el medio.

Las alternativas políticas suelen ser consecuencia de una elaboración propia o empujadas por circunstancias ajenas a lo que se quiere.

El laxante que le quieren hacer tomar a los radicales azuleños forma parte de la segunda instancia.

Por fuera del resultado escatológico previsible, la lectura de fondo es la crisis de los partidos políticos como núcleos ordenadores de ideas de cara a la sociedad a la que se intenta gobernar.

Hueco

dirigencial

Lo interesante y lo preocupante, a la vez, en nuestra ciudad es que este final de un ciclo político de 12 años bajo la intendencia de Omar Duclós abre enormes enigmas sobre el futuro y es una circunstancia propicia para desnudar la crisis de liderazgos que sufre Azul. Y no sólo en lo político.

Mirando en una panorámica a todos los posibles participantes de las próximas elecciones, no hay nadie que supere cierta medianía.

En todo caso son nombres jóvenes o sin antecedentes de una participación política activa. No es que esto sea bueno o malo pero sí escenifica cómo la política deglutió en pocos años a fuertes referentes de los diversos partidos hoy desdibujados o alejados.

El hueco histórico del lavado ideológico de los 90 y la enorme crisis del 2001 provocaron este cimbronazo.

La sociedad

frente al cambio

Ahora, ¿cómo imaginar el comportamiento del electorado azuleño?

Atreverse hoy a dar un pronóstico es descabellado.

En una muy buena síntesis, el director de la consultora Isonomía Pablo Knopoff, señaló al autor de esta nota que “la gente quiere un cambio, no hay dudas, pero un cambio con, no un cambio de”.

A lo que analiza Knopoff, podría agregarse que una sociedad con las características de la azuleña, apostará a un cambio seguro.

Los tres intendentes que se votaron en el actual período democrático, llegaron por una alianza no escrita de diversos sectores y no exclusivamente por un voto de pertenencia partidaria.

Si la ola de Cristina no le llega al PJ-K local y si van divididos en el frente cívico, ¿ese es el agujero negro que está cubriendo Agustín Carus? Queda como interrogante, claro.

Encuesta

nacional

Según una encuesta de opinión de la consultora Isonomía sobre intención de voto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner suma el 41,2 %, Ricardo Alfonsín el 12,6, Eduardo Duhalde 10,1, Elisa Carrió 8 %, Hermes Binner 5,6, Alberto Rodríguez Saa 5,4, Felipe Solá 2,3, Otro 7,3 y Ns/Nc 7,4 %.

La misma se efectuó entre el 14 y 17 de este mes vía telefónica en centros urbanos mayores a 20.000 habitantes a individuos en condiciones de votar con 1.900 casos efectivos. El margen de error es +/- 2,2 %.

Mientras la actual Presidenta aventaja a Alfonsín por más de 28 puntos, hay un crecimiento de Duhalde que captaría el voto del peronismo no kirchnerista ante la deserción de Mauricio Macri mientras también se visualiza un crecimiento de Carrió.

La intención de voto hacia Cristina se da en los jóvenes, sectores socio económicos bajo y medio bajo, conurbano, el NOA y el NEA. En el caso de Alfonsín son votantes de mayor edad, educación formal superior, interior bonaerense y centro del país.

Cristina y el

voto consolidado

En su análisis, Isonomía estipula que “a la hora de evaluar la potencialidad de voto de los dos dirigentes más mencionados, es posible observar que la situación de Cristina Fernández de Kirchner evidencia una mayor fortaleza con respecto a Ricardo Alfonsín. De esta manera, mientras casi la mitad de los encuestados afirma poder votar a la Presidenta, un 34,5% dice lo propio en relación al candidato radical. Por otro lado, a la hora de evaluar el nivel de rechazo de voto de los candidatos, Alfonsín (con el 52 %) pareciera cosechar un mayor caudal de menciones que Cristina Fernández de Kirchner, lo cual evidenciaría mayores limitaciones del candidato radical en su proyección electoral”.

Finalmente, el estudio de la consultora resalta que “si se analizan las dos variables en conjunto, puede observarse un alto nivel de efectividad de voto de la Presidenta (41,2% de intención de voto respecto a un 49,7% de “podría votarla”) que contrasta con la situación actual de Alfonsín (12,6 contra 34,5 %). En caso de que la elección se polarizara, debería prestarse atención a la evolución de estas dos variables ya que podría ser un factor determinante a la hora de definir quien ocupe la primera magistratura del país en las elecciones de octubre de 2011.

Azul y

el vidrio mojado

¿Cómo repercutirá en Azul este escenario nacional?

Falta el tiempo suficiente y tan breve a la vez para que se termine de diseñar el catálogo electoral, hoy zarandeado por la incertidumbre, los espejismos y el peregrinaje de protagonistas, algunos de los cuales, todavía, ven la película detrás de un vidrio mojado.

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