Los legisladores se fueron con dudas sobre el futuro

Los legisladores se fueron con dudas sobre el futuro
Notaron optimistas a los Kirchner, pero no ven la estrategia de fondo
La mayoría de los legisladores aprovechaba que tenía cerca a los ministros nacionales para pedirles favores para sus provincias. Intercambiaban teléfonos, reclamos y sugerencias. Pero para la clásica sobremesa política casi no hubo tiempo.

De hecho, la mayoría de los diputados y senadores kirchneristas que ayer compartieron el almuerzo con el matrimonio presidencial se fueron de la quinta de Olivos sin saber cuál será exactamente la estrategia política del Gobierno a mediano plazo.

Nadie se sorprendió con las palabras de la Presidenta. Todos los presentes ya habían escuchado argumentaciones similares en otros discursos, públicos o reservados. Muchos sentían que habían recibido una única orden: "Resistir, mostrarse firmes y criticar a los opositores".

De hecho, eso ocurrió con la mayoría, que ni bien salió les apuntó a los adversarios. Pero, entrada la tarde, puertas adentro, todos intentaron improvisar análisis más finos sobre lo que habían escuchado y, particularmente, sobre el futuro del Gobierno. Hubo varias interpretaciones, algo confusas. La más extendida: entender que el Gobierno intentará trasladar el costo de todas las discusiones políticas al Congreso.

"Es el lugar donde vamos a pelear. Con la Presidenta al margen. Y que se desgasten ahí eventuales competidores futuros", analizaba ayer ante LA NACION un senador que estuvo en el almuerzo. Cuando hablaba de "competidores" pensaba, entre otros, en el vicepresidente Julio Cobos, el diputado Francisco de Narváez y el senador Carlos Reutemann.

Varios de los diputados y senadores presentes también sintieron que el ánimo era más optimista que en otros encuentros, después de una semana de frustraciones opositoras. Incluso, más de un legislador sintió que el matrimonio presidencial está dispuesto a "quemar los últimos cartuchos" para intentar remontar la imagen en los sondeos. Las últimas encuestas muestran que Néstor Kirchner subió algunos puntos su imagen positiva.

"Lo sentimos más tonificado que antes. No se va a rendir. Va a dar batalla", evaluaba ayer un diputado. Dar batalla significaba, incluso, tener esperanzas en 2011. Lo mismo vio otro senador. Ambos resaltaban la frase de la Presidenta en la que destacó que un Gobierno "en minoría después puede ganar elecciones".

Pero, pese a todo, buena parte de los presentes sigue creyendo que nada alcanza. "Todos sabemos que hoy ni Néstor y Cristina pueden ser candidatos", se sinceraron varios. Pero ninguno tenía muy claro el futuro. Ni las estrategias, ni el camino, ni cómo podría rearmarse el peronismo camino a 2011. Las preocupaciones son más inmediatas. En palabras de otro asistente al asado en Olivos: "El Gobierno está preocupado por la coyuntura. Juega con el día a día".

Para la Casa Rosada, hoy el "día a día" es resolver las batallas legislativas. Por eso el almuerzo. Lo reconocen en el Gobierno: era el camino más directo para contar cuántos votos tiene el oficialismo. "Saber cuántos somos", se sinceró ayer un legislador influyente.

Como el resto, estaba preocupado: había faltado el senador por Misiones Luis Alberto Viana, que había dicho en su provincia que el asado era "una reunión social donde sólo hablará la Presidenta". El Gobierno ya siente que podría tener un voto menos.

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