Krugman: "La presión de los fondos buitre es descabellada e increíble"

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"Compran deuda a un precio mínimo y después plantean un juicio que no es razonable", aseveró el economista estadounidense. Calificó de "locura" ese comportamiento y dijo que es un "acto de anti-justicia comercial".

El accionar de los fondos buitre contra la Argentina sumó ayer nuevas críticas, en este caso por parte del Premio Nobel de Economía Paul Krugman, quien lo calificó como "descabellado" e "increíble". Al cerrar el 2º Congreso Internacional de Responsabilidad Social que se realizó en La Rural, Krugman describió que los fondos especulativos "compran deuda a un precio mínimo y después plantean un juicio que no es razonable", lo que constituye "una locura" y un acto de "anti justicia comercial", de acuerdo a su definición.

La presencia del Nobel era una de las más esperadas en el Congreso que reunió a políticos, empresarios, sindicatos y dirigentes sociales de los ámbitos local e internacional. En su discurso, se manifestó a favor de un modelo igualmente apartado de la economía de mercado y del socialismo que ejemplificó con el caso de Cuba. Para graficar ese modelo de equilibrio, destacó el rol de las políticas públicas que apuntan a mejorar la distribución del ingreso, pero al mismo tiempo abogó por la "necesidad" de aplicar medidas ortodoxas.

 Krugman aprovechó el interrogante sobre la desigualdad social para postular que "no es correcto que lo importante sea el crecimiento de la economía y no la distribución de la riqueza". A propósito, ejemplificó con el caso de Estados Unidos, donde "hoy somos 33% más ricos que hace 35 años pero ese crecimiento no llegó a las familias porque la gente está peor".

En ese sentido, destacó el rol de las políticas públicas por el impacto que tienen en el reparto de los beneficios: "lo que el gobierno distribuye socialmente hace una enorme diferencia".

A contramano del interés que puso para analizar la administración pública, el Nobel de Economía no se refirió a las empresas privadas ni al rol que juegan a la hora de repartir los recursos. Consultado por Tiempo Argentino al cierre de su presentación sobre la resistencia de las corporaciones que limitan la creación de empleo por medio de la falta de inversiones, el especialista consideró "natural que las compañías se resistan porque los ricos nunca quieren pagar impuestos". La contradicción, aseguró, se resuelve por la vía del sufragio: "hay elecciones y cada uno puede optar por los políticos que quiere".

"Incluso en Estados Unidos tenemos menor desigualdad social después de la intervención del gobierno" en la economía, porque "ahora tenemos una red de contención mucho mayor", comparó el economista al rechazar también que "hay gente que dirá que los países desiguales son los que distribuyen pero eso no es cierto".

Al focalizar su apreciación en los países del mundo, Krugman indicó que la tendencia mundial es hacia el aumento de la desigualdad. Sin embargo, separó a los países que siguen siendo igualitarios (como Dinamarca o Alemania) de otros que sufren fuertes incrementos de la inequidad económica.

En cuanto a la región, citó el caso de México que "es un país extremadamente desigual pero mucho menos que hace tiempo" gracias a haber aplicado políticas para una mayor redistribución. En general, aseguró el norteamericano, los países de Latinoamérica experimentaron una fuerte baja de la desigualdad entre 2000 y 2011 por esas mismas políticas; sin embargo, se preguntó por la viabilidad de un cambio político antes de postular que "si se combina neoliberalismo con políticas sociales uno puede mejorar" con el horizonte puesto en un crecimiento con equidad en orden con pronósticos del FMI que dicen que "en los próximos diez años van a crecer más los países que hoy son más equitativos; reducir la inequidad es bueno para el crecimiento". En ese contexto, el expositor insistió con que las oportunidades dependen del ingreso, por lo que una sociedad más igualitaria es más positiva para la actividad económica si se tiene en cuenta que una persona que recibe mejor educación es más productiva durante su vida laboral.

En cuanto a la Argentina, Krugman lamentó no contar con información económica, lo que no le impidió opinar sobre las necesidades del país en ese orden. Según dijo, "es bueno preocuparse por la desigualdad social, el estado de los trabajadores, el futuro de los pobres, pero debe hacerse de una manera más realista" en sentido ortodoxo.   

El país, de acuerdo a la visión del Nobel, "salió bien de la crisis de 2001 con heterodoxia, pero el problema es que la heterodoxia se mantuvo mucho tiempo", por lo que definió que "el populismo es bueno pero no hay que ir demasiado lejos".

El economista apuntó también que hay una "controversia por la inflación" y puso el foco en el tratamiento de los temas públicos por ciertos sectores de la prensa. En ese orden, señaló que "la crítica es demasiada" y se despegó de los ataques mediáticos, aunque apuntó la existencia de una "política fiscal y monetaria fuera de control".

También en el 2º Congreso de Responsabilidad Social, el economista Bernardo Kliksberg consideró que los niveles de desigualdad mundial son "groseros" e "hirientes", en línea con Krugman. En sentido directo, Klisberg se sumó a la crítica contra los fondos buitre a los que atribuyó las razones de la desigualdad por ser las entidades más "desenfrenadas de especulación financiera”.

Kliksberg planteó ejemplos de desigualdad mundial y citó el caso de un laboratorio multinacional que elaboró un medicamento contra la hepatitis C a un costo de 100 mil dólares.

"En el mundo son 300 millones de personas las afectadas por esa enfermedad que deben pasar por tratamientos prolongados para vencerla y dado el precio de la nueva medicación son pocos los que accederán a curarse rápido", sentenció. «

 

 

 

 

Posiciones encontradas

 

Tras la exposición de Paul Krugman en el auditorio de La Rural de Palermo, el ministro de Planificación, Julio De Vido, lamentó que el economista se refiriera a la inflación argentina con números del MIT (siglas en inglés del Instituto de Tecnología de Massachusstts) y defendió las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Krugman "mostró un gráfico sobre la inflación del INDEC y la inflación del MIT, lamentablemente no había posibilidad de dialogar. La inflación del MIT está medida por Internet. La inflación del INDEC está medida con seriedad en los distintos puntos donde se expenden los productos", comparó el titular de Planificación.

En ese sentido, señaló que comparte las críticas de Krugman a los fondos buitre "y a los medios de comunicación", pero defendió que "el ministro de Economía (Axel Kicillof), por indicación de la presidenta (Cristina Fernández), hizo un enorme trabajo para fortalecer las estadísticas del INDEC". Además, De Vido recordó que "cuando Argentina pensó en recetas menos heterodoxas, siempre sufrieron los que menos tienen", con lo que respondió la propuesta del Nobel de Economía de volver al signo ortodoxo.

Siguiendo en esa línea, el jefe de la cartera nacional señaló que "nosotros consideramos que la Argentina no debe aplicar soluciones poco heterodoxas o más o menos heterodoxas porque ya nos costó grandísimos dolores de cabeza. Hambre, miseria y desocupación. Vamos a seguir trabajando en el proceso de inclusión, generando fuentes de trabajo y, como le decía anteriormente, en una economía que se desarrolla, que crece, que tiene vigor, que tiene fuerza y que está dispuesta a dar la batalla contra aquellos que pretenden golpearla del sector financiero", ratificó.

A propósito de la reunión del G-20 en Australia, el ministro de Planificación contó que la presidenta mantuvo dos reuniones Kicillof y con el canciller, Héctor Timerman, quienes llevan al encuentro internacional las directivas de la conducción nacional.

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