El diputado retomó su actividad partidaria en su cama del sanatorio. Recibió a Scioli y a Capitanich, con quien organizó su reasunción en el PJ.
Tras la intervención quirúrgica que el domingo mantuvo en vilo a todo el oficialismo y generó preocupación por su vida, el santacruceño resistió treinta y seis horas sin encabezar encuentros de naturaleza política. "Si fuera por él, arranca mañana y asume el PJ. Ya no tiene el suero puesto y lo único que le queda de paciente cardíaco es el pijama", le dijo ayer a Crítica de la Argentina un funcionario que pasó por el sanatorio Los Arcos, de Palermo, para saludarlo y hablar del futuro.
Ayer, Kirchner fue trasladado de la sala de terapia intensiva a una habitación de cuidados comunes de la clínica en la que fue operado. Durante la mañana, estuvo en compañía de su mujer, Cristina Fernández, quien luego retomó las actividades previstas en la agenda presidencial. Al salir, la Presidenta dijo que el diputado "está muy bien". "Y lo digo con mucha alegría no sólo por ser su compañera de toda la vida, me enorgullece como marido, como militante y dirigente político", abundó.
La vertiginosa recuperación de Kirchner sorprendió a propios y extraños. Se espera que hoy a mediodía el santacruceño, que este mes cumplirá 60 años, sea trasladado a la Quinta de Olivos acompañado por Fernández de Kirchner y sus hijos. Allí comenzará un esquema de cuidados cardíacos y retomará lentamente la actividad física. El parte médico que fue difundido ayer al atardecer señaló que su evolución "es favorable" y que se encuentra en una situación de "prealta". Fuentes cercanas al entorno presidencial que lo visitaron aseguraron que el santacruceño está de buen ánimo y hace chistes, "como si estuviera en su casa". La conducta del ex presidente va a contramano de lo que suele ocurrirles a muchos pacientes cardíacos que, tras una intervención, muestran signos de depresión o decaimiento anímico. En cambio, Kirchner ayer se dedicó a pelotear con el chaqueño Capitanich los detalles de su asunción como presidente del PJ, el próximo 10 de marzo, en Resistencia. Ni el susto ni el cimbronazo que generó el accidente cerebrovascular del domingo parecen haber alterado sus objetivos políticos, pues pretende reflotar el plan para recuperar formalmente la conducción del Partido Justicialista y, desde allí, garantizarse la disciplina de legisladores y gobernadores que han comenzado a mostrar disidencias. Las fuentes médicas que alertan sobre la necesidad de mantener la calma perdieron peso en cuestión de horas. Es que, a pesar de sus hábitos saludables, el punto débil que deberá trabajar el santacruceño es el gran estrés y la presión de su agenda. Para eso cuenta con el respaldo de la CGT de Hugo Moyano. Ayer, el dirigente sindical de los judiciales Julio Piumato, que lo visitó en Los Arcos, excusó al líder camionero por no haberse acercado: "Tiene una pequeña fractura en un pie, pero se comunicó telefónicamente", dijo. Y aprovechó para manifestar que se sentía extrañado porque "no haya venido nadie de la oposición a visitar a Kirchner".






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