Durante una visita a Brasil, el secretario de Estado dijo que su país seguirá haciendo "lo necesario" para preservar su seguridad y la "del mundo en general"
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibió ayer a Kerry en medio del escándalo producido a partir de las revelaciones del ex agente de la CIA Edward Snowden sobre el espionaje global de Estados Unidos, que entre sus varios blancos también espió a Brasil.
"Estados Unidos recoge información de inteligencia para proteger a sus ciudadanos, como hacen todas las naciones del mundo, y lo hace dentro de las leyes", aseguró Kerry durante una conferencia de prensa que brindó junto al canciller brasileño, Antonio Patriota, antes del encuentro con Rousseff.
Kerry explicó que, en el caso de Brasil, "se seguirá dialogando para que haya certezas y el gobierno entienda y esté de acuerdo" con lo que Estados Unidos "debe hacer para garantizar su seguridad y la seguridad del mundo en general".
Al ser interrogado por los periodistas, Kerry se negó a dar detalles sobre la red de inteligencia global. "No puedo discutir aquí cuestiones operativas, puedo decir que el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley después [de los atentados] del 11 de septiembre [de 2001], cuando fuimos atacados por Al-Qaeda", dijo.
Patriota fue el primero en tomar la palabra ante los periodistas y, tras elogiar las relaciones económicas y comerciales entre ambos países, aseguró que existe un "nuevo desafío", que es "la interceptación electrónica".
"Si este desafío no es resuelto satisfactoriamente, corremos el peligro de proyectar una sombra de desconfianza sobre nuestro trabajo", añadió.
En este sentido, Kerry contestó sin mayores especificaciones que "a Brasil se le deben respuestas y las tendrá". Las revelaciones de Snowden impactaron en las relaciones entre Washington y Brasilia pocos meses antes de la visita de Estado de Rousseff al presidente Barack Obama.
Primero se supo que cientos de millones de comunicaciones brasileñas fueron interceptadas por agentes norteamericanos. Luego, que Estados Unidos había instalado una de las cabeceras de la red mundial de inteligencia en Brasilia y que desde allí se filtraban comunicaciones en otros países.
Por último, la semana pasada se conoció que los estadounidenses no sólo obtuvieron informaciones sobre asuntos de seguridad, necesarios para evitar atentados contra blancos norteamericanos en la guerra contra el terrorismo.
También recolectaron informaciones confidenciales sobre comercio y secretos industriales brasileños, según dijo el reportero del diario The Guardian, que publicó las informaciones descubiertas por Snowden ante senadores brasileños.
Paralelamente, un diario de Brasil informó que el embajador Thomas Shannon, que había asegurado saber poco de una trama de espionaje global, había recibido informaciones de la Agencia Nacional de Seguridad en 2009, cuando esa organización espió a gobernantes latinoamericanos reunidos en Trinidad y Tobago con el presidente Barack Obama, en la Cumbre de las Américas.
El "efecto Snowden" contaminó la agenda norteamericana con América del Sur y motivó severos pronunciamientos de Rousseff en el encuentro de jefes de Estado del Mercosur el mes pasado en Montevideo, hecho que fue mencionado ayer por Patriota al hablar ante Kerry.
En su breve gira por América del Sur, Kerry escogió Brasil y Colombia, dos países con los que Washington tiene buen diálogo, más allá de la tempestad por las filtraciones de Snowden, a quien algunos senadores brasileños propusieron dar asilo, antes de que se lo otorgara Rusia.
Desde su arribo a la sede de la cancillería brasileña, fueron evidentes los intentos de Kerry de congraciarse con el público brasileño, aunque no con la mejor suerte.
"Buenos días", dijo en español, tratando de ser simpático, al llegar al Palacio Itamaraty, olvidando que los brasileños no hablan español.
Pero en su esfuerzo por ser afable el representante de Obama prometió ayer más "transparencia" en las acciones.
Sonriente, cuando finalizó la conferencia de prensa junto a su colega Patriota, el secretario de Estado pronunció un vacilante "obrigado", esta vez sí en portugués, y prometió que continuará dialogando con los brasileños hasta superar la crisis de las últimas semanas.
UNA GIRA EXPLICATIVA
Kerry busca apaciguar la región tras el escándalo
En Colombia
Anteayer en Bogotá, Kerry dialogó "minuciosamente" con la canciller colombiana, María Ángela Holguín, sobre las acciones de espionaje. Holguín dijo que había recibido las "explicaciones necesarias"
En Brasil
Ayer en Brasilia, dialogó con su par, Antonio Patriota, y volvió a defender el programa de espionaje



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