El superávit primario se mantiene firme, pero se viene achicando en lo que va del año, por una recaudación menor, a causa de la baja actividad económica. Desde el gasto, en junio hubo una suba en la medición del devengado
Mariano Cuparo Ortiz
El gasto público devengado de la Administración Pública Nacional cerró un primer semestre en el que cayó un 2,3% interanual acumulado, aunque en junio reaparecieron señales del límite al ajuste del que ya había dado cuenta en declaraciones el ministro de Economía, Luis Caputo. Así, el gasto devengado creció 3,6% interanual durante el mes. Con la recaudación en sostenida contracción y con las erogaciones encontrando dificultades para sostener el ajuste de los años anteriores, el superávit primario, que se mantiene firme, viene mostrando cierta reducción respecto al nivel del año pasado. El fenómeno incrementa la necesidad de reactivar la economía, para potenciar los ingresos del fisco y frenar la reducción del equilibrio de las cuentas públicas.
Hacia fines de mayo, Caputo había advertido sobre los límites que empezaba a enfrentar el ajuste del gasto público: "Hay que recaudar más porque seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil. Estamos en un nivel de gasto de 15 puntos del PBI. Para dar una idea, es el nivel de gasto que había en los '90 y es 10 puntos menos de lo que fue el pico hace ocho años". Eso, con una actividad económica que viene sufriendo una dinámica de estancamiento, con un mes de alza y otro de recuperación (tras el tropiezo de febrero y el repunte de marzo, hubo caída de la actividad en abril y se espera una mejora en el dato de mayo).
En ese sentido, dos consultoras, Analytica y Iaraf, mostraron que el gasto público en base devengado creció entre un 3,6% y un 3,7% interanual real en junio. Vale destacar dos cuestiones: una, que el base devengado muestra los asientos contables, es decir el gasto al que se comprometió el fisco nacional, mientras que el base caja que publica todos los meses la Secretaría de Hacienda representa el dinero efectivamente girado.
Es decir, si se compromete a un gasto y no lo paga, ambos resultados son distintos y la deuda flotante crece. La otra cuestión es que las consultoras utilizan los datos oficiales de la Administración Pública Nacional, mientras que Hacienda publica los del Sector Público Nacional, que agrega los resultados de diversas empresas públicas.
El gasto devengado creció un 3,6% interanual real en junio, según el Iaraf (que adelantó que el gasto pagado trepó un 0,4% anual real), y un 3,7% según Analytica. Ambas observaron, para el acumulado del semestre, un ajuste del 2,3% anual. La suba del gasto devengado ya se había observado en marzo, mes en el que trepó con fuerza la deuda flotante, ya que el base caja ajustó (no se pagó todo el gasto extra). Luego, en abril, se compensó ese fenómeno parcialmente, con una suba del gasto en base caja (se saldó parte de esa deuda flotante). En mayo, aunque la caja redujo las erogaciones en términos reales, lo hizo a un ritmo inferior al de la caída de los ingresos del fisco.
Por eso, en el acumulado de los primeros cinco meses del año, el superávit primario mostró una reducción real del 23,7% interanual, producto de una suba nominal del 1,2% frente a una inflación promedio del 32,7% en ese período. La Secretaría de Hacienda publicará este jueves 16 de julio el resultado fiscal en base caja del Sector Público de junio, que permitirá cerrar los números del semestre y observar si esa dinámica encontró continuidad tal como sugieren los datos del devengado de la Administración Pública.
Desde Analytica destacaron que, en junio, las mayores caídas interanuales reales se vieron en obra pública (74,9%) y en transferencias a provincias (88%), mientras que los salarios de estatales cayeron un 1,4% y los programas sociales un 2,2%. En cambio, los mayores aumentos interanuales fueron en subsidios económicos (71,1%), con suba del 160,2% en los energéticos, y en las asignaciones familiares + AUH (8,9%), con una suba en la AUH del 17,1%.

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