El mandatario se presentó en la clausura de la 13º edición de la Expo EFI para defender el plan económico y dar definiciones sobre el futuro de la economía.
El presidente de la Nación, Javier Milei, aterrizó en la 13º edición de la Expo EFI para defender el plan económico y dar definiciones sobre el futuro de la economía. La presentación se dio en el Centro de Convenciones de Buenos Aires.
La expo EFI es la exposición de economía, finanzas e inversiones más relevante de Argentina. Aquí, economistas, políticos, periodistas y referentes del sector privado comparten un análisis estratégico sobre los principales desafíos y oportunidades de la economía argentina y el contexto internacional, abordando temas clave vinculados a las finanzas, las inversiones y el desarrollo productivo.
Al comienzo de su discurso, el mandatario agradeció a los organizadores del evento —al que definió como un espacio donde “los economistas nos sentimos a gusto”— y enmarcó su presentación dentro de una serie de tres charlas que dio durante la semana, centradas en “estabilización, reformas y crecimiento”.
Milei sostuvo que los resultados de su gestión deben analizarse en perspectiva histórica. “Esto no pasó nunca en 123 años”, afirmó, y aseguró que existe “una discrepancia inédita entre los datos reales y lo que dicen los medios”. En ese sentido, cuestionó las críticas a su gobierno y señaló que, aunque pueda no ser querido, lo relevante es “el legado histórico”.
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Uno de los ejes más duros del discurso fue su ataque a las ideas de John Maynard Keynes. Milei afirmó que la obra más influyente del economista, La teoría general del empleo, el interés y el dinero, propone un esquema comparable al de los regímenes fascistas y nazis.
“Es una mala teoría económica y el remate del libro plantea el sistema económico de los nazis y los fascistas”, lanzó. En esa línea, rechazó las propuestas de volver al keynesianismo y sostuvo que se trata de “la macroeconomía de un sistema totalitario”.
Frente a eso, reivindicó el liberalismo como marco ideológico de su gobierno. “Es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”, explicó. También sostuvo que quienes estudian a autores liberales “no vuelven atrás” y puso como ejemplo a Friedrich Hayek, a quien definió como un ex socialista que cambió de postura tras formarse con Ludwig von Mises.
El Presidente también dedicó varios pasajes a criticar a periodistas y dirigentes opositores, a quienes acusó de difundir “mentiras, calumnias e injurias”, y defendió su estilo confrontativo al sostener que responde dentro del “principio de no agresión”.
En un tramo más técnico de su exposición, Milei se enfocó en el concepto de “transición” económica, diferenciando entre modelos de corto y largo plazo. Explicó que, mientras los modelos macroeconómicos tradicionales analizan el equilibrio en términos estáticos, el crecimiento implica dinámicas más complejas, con distintas visiones según el enfoque teórico.
En ese marco, planteó que Argentina partía de una situación inicial crítica que hacía imprescindible un programa de estabilización. “La economía no crecía desde 2011, el PBI per cápita cayó más de 13% y la inflación viajaba al 1,5% diario cuando llegamos”, describió.
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Según detalló, el país enfrentaba un escenario de fuerte desequilibrio: reservas negativas, alta deuda en pesos, controles de precios y capitales, y una brecha cambiaria cercana al 200%. “Era una economía a punto de explotar”, afirmó, y recordó que la pobreza llegó a niveles del 57% en la medición mensual.
Milei destacó que la estabilización se logró a través de un fuerte ajuste fiscal y monetario, sin recurrir a defaults ni reestructuraciones compulsivas. “Se respetó el derecho de propiedad a rajatabla”, subrayó, y agregó que su administración también avanzó en una reducción de impuestos, algo que calificó como inédito.
“La clave fue cortar con la emisión monetaria”, sostuvo, al tiempo que aseguró que el escenario heredado podría haber derivado en una hiperinflación de hasta 17.000% anual.
Inflación, ajuste y crédito: las claves del crecimiento
En ese marco, el Presidente sostuvo que las condiciones para el crecimiento parten de haber evitado una hiperinflación y de haber iniciado un proceso de desaceleración sostenida de los precios, incluso en un contexto que describió como de “ataque especulativo” en la segunda mitad del año pasado.
Para graficarlo, comparó a la inflación con “el ruido en la comunicación”, al señalar que distorsiona el sistema de precios y dificulta la asignación eficiente de recursos. “Si hay ruido, no se entiende el mensaje; lo mismo pasa con la inflación en la economía”, explicó. En ese sentido, afirmó que su reducción permite tomar decisiones “con más sentido” y mejorar el funcionamiento general del sistema económico. Además, volvió a calificarla como “un robo” desde el punto de vista moral.
Otro eje central fue la eliminación del déficit fiscal y cuasi fiscal, que —según indicó— se logró en los primeros meses de gestión. Esto, sostuvo, incrementó el ahorro del sector público y liberó recursos que antes absorbía el Estado. Como consecuencia, afirmó que el crédito al sector privado pasó de representar entre 3 y 4 puntos del PBI a alrededor de 12%, lo que habilita tanto mayor consumo como inversión.
Milei también destacó la fuerte baja del riesgo país, desde niveles cercanos a los 3.000 puntos básicos al inicio de su mandato hasta la zona de 550 en la actualidad. Según explicó, esta reducción disminuye el costo del capital y mejora la rentabilidad esperada de los proyectos, lo que amplía las oportunidades de inversión. “Al bajar el costo de oportunidad, aumenta la capacidad de generar valor”, sintetizó.
Recuperación de la actividad y baja de la pobreza
En cuanto a la actividad, aseguró que la economía ya muestra signos de recuperación: afirmó que el nivel de actividad se ubica cerca de 8% por encima del momento en que asumió, y que, corregidos factores puntuales como la menor cantidad de días hábiles en febrero, podría volver a máximos. En paralelo, defendió el ajuste fiscal —que estimó en unos 15 puntos del PBI— al asegurar que permitió “devolverle a los argentinos 100.000 millones de dólares”.
También vinculó estas mejoras con una caída de la pobreza al 28% y con la salida de millones de personas de esa condición, al tiempo que rechazó la idea de que el ajuste sea contractivo si se concentra en el sector público.
En materia de empleo, sostuvo que hubo una recomposición con crecimiento del trabajo independiente, y defendió las reformas impulsadas por el Gobierno, entre ellas la modernización laboral y cambios en el régimen fiscal que, según dijo, revirtieron la lógica de “culpabilidad” del contribuyente frente al Estado.
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Sobre el crecimiento de largo plazo, el Presidente insistió en la importancia de la apertura económica, el capital humano y la innovación. Retomando ideas clásicas, explicó que ampliar el tamaño del mercado permite profundizar la división del trabajo y la especialización, lo que mejora la productividad.
En esa línea, señaló que el desarrollo implica procesos de “destrucción creadora”, donde surgen nuevas actividades mientras otras desaparecen, y defendió la necesidad de adaptarse a esos cambios. También planteó que los países con mayor libertad económica logran mejores resultados en términos de ingresos y reducción de la pobreza.
A su vez, destacó el proceso de desregulación llevado adelante por su gestión, al afirmar que ya se implementaron más de 15.000 reformas. En tono irónico, describió el área encargada de estas medidas como un “Ministerio de los rendimientos crecientes”, y aseguró que se trata del gobierno “más reformista de la historia”.
Más libertad económica y crecimiento
Milei puso el foco en la velocidad de las reformas y aseguró que su gobierno avanza “a un ritmo de 17 regulaciones por día”, al punto de ironizar con que durante el transcurso de una charla pueden eliminarse nuevas normas. Según afirmó, ese proceso ya tiene impacto concreto: “Argentina saltó 40 puestos en libertad económica en el último año”, tras haber estado en niveles que describió como “hiper reprimidos”.
El Presidente remarcó que se trata de un cambio inédito en términos históricos, comparable —según dijo— solo con países que atravesaron guerras o crisis extremas. En esa línea, destacó la magnitud del ajuste del gasto público y del Banco Central, y aseguró que, a contramano de las críticas iniciales, la economía creció cerca de 10% y permitió sacar a millones de personas de la pobreza.
A su vez, defendió su enfoque pragmático en materia económica y cuestionó a quienes se aferran a modelos teóricos. “No nos vamos a enamorar de ningún modelo, estamos enamorados de los datos”, sostuvo, y resaltó la figura de Luis Caputo por su experiencia en los mercados financieros y su capacidad de tomar decisiones sin atarse a dogmas.
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En materia de crecimiento, insistió en que la desregulación impulsa los “rendimientos crecientes”, al liberar trabas que —según explicó— potencian la actividad económica. También subrayó la estrategia de apertura comercial, con negociaciones con la Unión Europea y Estados Unidos, y una redefinición del rol de las embajadas, orientadas a generar negocios y atraer inversiones.
“El objetivo no es hacer discursos, es abrir mercados”, afirmó, al tiempo que calificó a la Argentina como uno de los países más cerrados del mundo en relación a su nivel de ingresos. En ese sentido, sostuvo que una mayor apertura es clave para mejorar la competitividad y la calidad de vida.
Así, destacó medidas fiscales como la baja de impuestos y el impulso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que —según indicó— ya generó compromisos por unos US$100.000 millones. A eso sumó la proyección de exportaciones por un monto similar, y aseguró que esa dinámica permitirá consolidar un sendero de crecimiento sostenido y convertir al país “en una potencia”.
El eje ideológico y la crítica al modelo anterior
En esa misma línea, el Presidente reforzó el marco ideológico de su programa económico, al poner el eje en “la libertad y la propiedad”, basadas en el principio de no agresión. Según sostuvo, ese esquema es el que permite alcanzar eficiencia económica y prosperidad.
Además, cuestionó con dureza las políticas de intervención estatal aplicadas en las últimas décadas. “Ya tuvimos un infante durante 70 u 80 años y no funcionó. Todas esas políticas fracasaron”, afirmó, en referencia al modelo económico previo.
En ese sentido, planteó que el país atraviesa un escenario de cambio marcado por el avance tecnológico, la modificación de precios relativos y un proceso de desregulación que implica un menor rol del Estado. “Los recursos se van a reasignar y lo que necesitamos es la mayor flexibilidad posible para que eso ocurra rápido”, explicó.
Por último, llamó a enfrentar ese proceso sin resistencias. “Si aceptamos el desafío del cambio, volveremos a ser grandes. Si no, vamos a repetir los errores del pasado”, advirtió, antes de cerrar su discurso con una consigna habitual: “Que la fuerza del cielo nos acompañe y viva la libertad, carajo”.



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