Se trata de Enrique Ferrari, designado fiscal general del departamento Lomas de Zamora. Integra Justicia Legítima y fue impulsado por Julián Álvarez. Los jefes comunales le habían pedido a Scioli que no lo nombre, pero el gobernador cedió ante la presión de La Cámpora. Bronca de los fiscales y la Procuradora de la Provincia.
El departamento Lomas de Zamora (incluye a la localidad cabecera, Esteban Echeverría, Almirante Brown, Ezeiza, Avellaneda y Lanús) es uno de los más inseguros de la provincia de Buenos Aires, por lo que cayó muy mal entre los jefes comunales la designación de un juez con perfil marcadamente garantista.
La bronca de los intendentes con Scioli es porque le habían advertido que no querían de ninguna manera a Ferrari. Según supo LPO, los alcaldes se reunieron con el gobernador y le manifestaron su preferencia por Homero Alonso, secretario de Política Criminal de la Procuración.
En ese momento, Scioli avaló el pedido y les dijo que no avanzaría con Ferrari. Pero luego la postura cambió y hace diez días el Senado bonaerense terminó aprobándole el pliego, pese a una férrea oposición del Frente Renovador.
En el medio, ejerció una fuerte presión uno de los popes de La Cámpora, el secretario de Justicia de la Nación, Julián Álvarez. El funcionario, oriundo de Lanús, fue el principal impulsor de la designación de Ferrari, que integra el colectivo kirchnerista Justicia Legítima.
Para poder avanzar en este sentido e incrementar la presión sobre Scioli, Álvarez contó el respaldo del vicegobernador Gabriel Mariotto. En realidad, operó a través del senador mariottista Santiago Carreras, que está a cargo de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, la encargada de la designación de los jueces.
Las fuentes consultadas por LPO indicaron que la bronca no solo viene de parte de los intendentes del distrito judicial Lomas de Zamora sino también de muchos de los fiscales que estarán bajo las órdenes de Ferrari. Tampoco está conforme la jefa de los fiscales de la Provincia, la procuradora María del Carmen Falbo.
En esos círculos le recriminan a Scioli la marcada contradicción de haber impulsado medidas más bien de mano dura y luego haber designado a un juez garantista. El ejemplo que ponen es que mientras el ministro de Seguridad Alejandro Granados amplió el poder de la Policía Bonaerense, ahora el gobernador avanza con un funcionario judicial de relación conflictiva con la fuerza policial.
En ese sentido, uno de los “enojados” con Scioli remarcaba que justo cuando habían empezado a cambiar algunas cosas de la política de seguridad y se habían comenzado a poner en línea las decisiones judiciales con las políticas, la designación de Ferrari termina marcando un retroceso para el departamento en cuestión.




Comentá la nota