El encuentro buscó limar asperezas con el ex intendente de Lomas de Zamora tras sus coqueteos con Massa
Un salón de Estilo Campo, rodeado de enormes toneles de madera y decoración bien rústica, fue testigo del encuentro reservado. En ese restó de Puerto Madero, Martín Insaurralde almorzó anteayer con funcionarios sciolistas y un grupo de intendentes del oficialismo, en medio de su juego ambivalente con Sergio Massa.
La comida, cuyo carácter fue pactado como secreto, comenzó con un capítulo de catarsis. El ex intendente de Lomas de Zamora explicó, casi como excusa de su coqueteo con romper, que debió sufrir amargamente el "maltrato" del kirchnerismo. El rosario de quejas incluyó la incómoda decisión de haberlo hecho jurar con Francisco De Narváez en la Cámara de Diputados, después de una campaña durísima en la que fue cabeza de la lista K, negarle en el PJ provincial la butaca a la que aspiraba en el Congreso partidario y un vínculo distante con la Casa Rosada.
Lo escuchaban, entre los escuderos de Daniel Scioli , la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez; el secretario general de la gobernación, Martín Ferré, y Franco La Porta, al frente de Servicios Públicos. El ex motonauta promovió a Insaurralde como su sucesor hasta que se malquistó con el bamboleo entre dos orillas del lomense y optó por alentar otras opciones electorales.
"Yo estoy en el peronismo de la provincia de Buenos Aires", insistió Insaurralde, según confiaron varios testigos a LA NACION. "No tengo que demostrar nada", completó. Aunque siguió sin dejar en claro su futuro político. Estuvieron jefes comunales del interior, muchos en buena sintonía con el sciolismo, como Ricardo Casi (Colón), Ismael Passaglia (San Nicolás), Aldo Carosi (Baradero), Cristian Popovich (General Madariaga), José Echeverría (Balcarce), Néstor Álvarez (Guaminí), Juan Carlos Pellita (General Lamadrid), Hugo Corvatta (Saavedra), Gastón Arias (Brandsen) y Alberto Gelené (Las Flores). La cita la armó Juan Pablo de Jesús (Partido de la Costa), que pidió "sumar a Martín" para retomar el vínculo.
Si bien Insaurralde siempre mantuvo diálogo con funcionarios sciolistas, había dejado de concurrir a reuniones del espacio. "Si vuelve, como decimos los peronistas, a la cola", sentenció un sciolista. En el kirchnerismo duro, en cambio, hay poco margen para apoyarlo a su ex delfín. De hecho, el nuevo "niño mimado" es Patricio Mussi, intendente de Berazategui. Su única herramienta de negociación son las encuestas..

















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