El actual senador por Tierra del Fuego, Jorge Garramuño sorprendió a propios y extraños, este jueves, cuando decidió bajar al recinto del senado de la Nación para completar el número de senadores que el Kirchnerismo necesitaba para obtener el quórum y tratar la ley para la creación del nuevo organismo de inteligencia.
Con su asistencia a la Sesión, de la cual luego se ausentó cuando su presencia era innecesaria, Garramuño consolidó un antipático método de Gobernar por parte del Kichnerismo que ha impuesto, durante los últimos meses, leyes a su antojo solo por el hecho de contar con mayoría en el Congreso birlándole a la sociedad la posibilidad de que sus representantes discutan y aprueben las mejores herramientas para el país y las instituciones.
Con “el favor” que Garramuño le hizo este jueves al Kichnerismo, se le puso fin a la posibilidad de un debate serio y constructivo sobre un tema que en los últimos tiempos se ha vuelto muy sensible y que tiene que ver con los Servicios de Inteligencia en la Argentina que han sido moldeados por poderes de Facto y que llevan en su interior la savia de la represión; y la inteligencia interna contra otros Poderes del Estado siendo, una herramienta más con la que han contado los Gobiernos en lugar de tratarse de un organismo que pueda hacer frente al narcotráfico; la trata de blancas; el crimen organizado; etc.
Ha sido Jorge Garramuño el eslabón de una larga cadena de abusos en los que ha incurrido el Krchnerismo a la hora de despreciar al Congreso nacional, y tomarlo como escribanía, para imponer su criterio sobre distintos aspectos de la vida institucional de la Argentina.
El senador de Tierra del Fuego ha sido funcional al Gobierno en los momentos claves del Kirchnerismo ya sea para que consoliden su Poder o bien para darle el oxígeno necesario para sortear difíciles escollos.
Tanto es así que en medio del escándalo por la muerte del Fiscal Alberto Nismann y las revelaciones sobre el rol que han jugado agentes de Inteligencia en dicho asunto y también en el sonado robo a la vivienda particular del candidato a Presidente por el Frente Renovador, Sergio Massa, Garramuño fue determinante para que se le de media sanción al apurado proyecto elevado por el Ejecutivo. .
El acuerdo
El comportamiento de Jorge Garramuño es de manual, el senador nacional a diferencia de lo que sus votantes decidieron en cuanto a reconocerlo como un opositor del Gobierno nacional, dada las críticas públicas y las expresiones políticas que expresó en su condición de candidato al senado, en esta oportunidad, como en muchas otras, resolvió volverse oficialista.
Además, fue en contra de su propio partido político que a través de su Convención Partidaria que resolvió, en diciembre pasado, apoyar a Sergio Massa. Garramuño, claro está, no apoyo dicho pronunciamiento y fue uno de los pocos que votó en contra pero tampoco se sometió a la decisión de las mayorías a pesar de que es un hombre de la política que debería saber y respetar el juego de las democracias y las posturas de las instituciones partidarias a las que dice representar y de las cuales se valió para ostentar el cargo que hoy ocupa.
Sin embargo Garramuño parece tener otros intereses más vinculados a su estrella personal. De hecho no es nuevo que desde que perdió la posibilidad de ser candidato a Gobernador por el Movimiento Popular Fueguino, el actual senador ha estado chichoneando con diferentes sectores para tratar de lograr en sus opositores lo que no consiguió de sus partidarios.
Así, se ató a la cintura de Rosana Bertone con la esperanza de encontrar un espacio por el cual poder concretar su anhelo de combatir al propio Movimiento Popular Fueguino; al Massismo; y a Sciurano.
La actual senadora del Frente para la Victoria lo recibió con los brazos abiertos. Dos almas en pena que perdieron su poder de influencia en sus respectivas fuerzas políticas se asociaron para evitar la debacle total, la ignominia; y el inminente final de su carrera política.
No es casual que el jueves Rosana Bertone tratara de asumir un papel de víctima cuando se le preguntó sobre las críticas del ahora apoderado del Frente para la Victoria, Julio Catalán Magnihacia su persona, y la senadora trató de trazar un paralelismo con Jorge Garramuño queriendo inmiscuirse en la interna de otro partido político al decir que al senador “lo dejaron sin la posibilidad de ser candidato a Gobernador”.
La extraña sociedad entre Rosana Bertone y Jorge Garramuño habría sido llevada al seno del Gobierno nacional y según algunos trascendidos, el senador habría accedido a dar quórum a cambio de recibir apoyo para su candidatura a Gobernador con la finalidad de restarle voluntades al Massismo fueguino; y al acuerdo UCR – MPF
Sin embargo, lo que ambos dirigentes no han tenido previsto es el rápido deterioro que está sufriendo la imagen del Gobierno nacional; de la presidenta; el Kirchnerismo; Máximo Kirchner; Andrés Cuervo Larroque; Luis D´elía; Esteche; Bodou; y el oficialismo nacional en su conjunto.
El hecho de que en el día de ayer la presidenta y funcionarios nacionales hayan sido “imputados” por supuesto “encubrimiento agravado” en la causa AMIA, no estaba en los planes de Bertone o de Garramuño. Incluso más, ni siquiera estaba previsto en la vida institucional de la Argentina cuyo pueblo asiste asombrado a la degradación a la que están siendo sometidas con sus actores y sus socios.







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