El jefe de la CGT aseguró que seguirá insistiendo con sus reclamos
Cristina decidió responder durante la inauguración de una planta impresora en el barrio porteño de Barracas y para matizar el impacto de su frase comentó que había mantenido una charla con un operario llamado Hugo y que este estaba "emocionado" de verla. Ese fue el pie perfecto para lanzar el mensaje, que operó como una respuesta a las últimas declaraciones de Hugo Moyano, que habían circulado desde poco después del mediodía a través de la agencia DyN.
"¿A quién? No sé, pregúntenle a ella", se desmarcó Moyano al ser consultado sobre si el anuncio de la Presidenta de dar de baja el proyecto que impulsa el diputado y abogado de la CGT, Héctor Recalde, era una decisión en su contra. Pero ese juego de no conocer al destinatario de la frase fue acompañada por otra señal: "Eso (el reclamo de distribución de ganancias empresarias) lo mantenemos intacto. Nosotros vamos a seguir insistiendo".
La ley. Por su parte, Pedro Wasiejko, titular del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino, único gremio del país que tiene incluida en su Convenio Colectivo de Trabajo una cláusula de Participación en las Ganancias, dijo estar de acuerdo con la definición de Cristina sobre que la distribución de ganancias debe ser parte de una negociación pero subrayó que "hasta el momento, el sector empresarial demostró que no tiene ninguna intención en discutir el tema, motivo por el cual ni siquiera fue posible avanzar con este tipo de cláusulas en las otras empresas".
"Una ley habilitaría un marco dentro del cual se puedan producir avances sobre esta temática en las negociaciones colectivas. La participación en las ganancias en aquellos sectores con alta rentabilidad representaría un avance genuino en la democratización en los lugares de trabajo", dijo Wasiejko, mano derecha del jefe de la CTA oficialista, Hugo Yaski.
Coloradas. La propuesta que Recalde llevó al Congreso alcanzaba -en principio- a las empresas con más de 300 empleados y alta rentabilidad. Pero a los dos años de su promulgación, el proyecto de la CGT prevé que la norma alcance también a firmas con hasta 100 trabajadores. Además, las pymes podrían quedar excluidas según su nivel de rentabilidad.
Según el texto que el Gobierno ya dijo que no verá la luz, la proporción de ganancia que correspondería a cada trabajador se determinaría sobre la base de antigüedad, categoría de convenio y nivel salarial, quedando excluidos los directivos y gerentes. Esa proporción se cobraría una vez por año fiscal y tendría carácter no remunerativo, quedando exceptuada del pago de aportes y contribuciones patronales y fuera del alcance del Impuesto a las Ganancias, que pesa sobre buena parte de los salarios.
Además, Recalde propuso que una parte del monto de ganancias a distribuir fuera destinado a crear un fondo solidario para financiar programas de asistencia o ayuda a trabajadores en negro y desocupados.
A principios de septiembre pasado, Recalde intentó motorizar el proyecto en la comisión de Legislación del Trabajo, que él preside, pero no lo logró. Apenas pudo avanzar en algunas negociaciones pero el lobby empresario fue más fuerte y esa fue una de los últimos movimientos del tema.
Después llegaron varios mensajes desde la cartera laboral que dieron por enterrado el proyecto. Cristina le arrojó el último puñado de tierra en la clausura del encuentro empresario, donde las palmas de los hombres de negocios se chocaron hasta quedar coloradas.
Pedido para elevar producción
La presidenta Cristina Fernández aseguró que apunta a que "los libros de los argentinos se produzcan en el país y así le den trabajo a los obreros gráficos argentinos".
Cristina lo expresó al concluir el acto de inauguración que en encabezó en la empresa gráfica Arcángel Maggio, en el porteño barrio de Barracas, donde se presentó la primera máquina encuadernadora de la Argentina capaz de producir altos volúmenes.
En ese marco, la presidenta indicó que la inauguración de la nueva maquinaria le significó "un verdadero orgullo", al recordar que "la gente de Maggio fue a verlo a Néstor Kirchner por el problema que tenían y por eso es muy importante este presente porque es una fábrica modelo".
También destacó que la empresa Arcángel Maggio "tiene fuerza y esperanza en el país", y planteó como desafío hacer crecer la producción de libros en Argentina.
"El porcentaje de libros importados alcanza el 78 por ciento; para mi gusto demasiado, y sobre todo para un país que en los 70 fue un exportador de libros para toda Hispanoamérica", sostuvo la jefa de Estado.






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