Gran Bretaña, Alemania y Francia avanzan con impuesto a bancos

Los líderes europeos están decididos a seguir adelante con el gravamen, para equilibrar el costo político de los duros ajustes que debieron aplicar por la crisis
Alemania, Francia y Gran Bretaña anunciaron ayer su decisión de avanzar en la implementación de un impuesto a los bancos para financiar los rescates lanzados durante la crisis, sin esperar lo que defina el G-20 este fin de semana.

En un comunicado conjunto, las tres mayores economías europeas dijeron que estaban “comprometidas con la plena implementación de la ambiciosa agenda de reformas al sector financiero fijada por el G-20”, pero el momento del anuncio sobre el impuesto sugirió que tienen pocas esperanzas de alcanzar un acuerdo internacional en torno al tema.

El nuevo gobierno británico ya lo incluyó en el presupuesto divulgado ayer en el Parlamento (ver aparte). Alemania dijo que lo presentaría para su aprobación al gabinete durante en el corto plazo y Francia lo programará para 2011.

Canadá, anfitrión de la cumbre del G-20, pareció suavizar su oposición al gravamen. Jim Flaherty, su ministro de Finanzas, aseguró que quiere “ver al G-20 acordar cómo ir hacia adelante. Es importante que intentemos ser colaboradores”.

India y Brasil, también miembros del grupo, anticiparon su oposición al impuesto, ya que consideran que tienen un sistema bancario sólido que no necesitó ser rescatado, y que por lo tanto no debe soportar un costo extra. Funcionarios de su gobierno solo plantearon su apoyo a que se lleguen a “principios comunes para reformar los mercados financieros”.

El presidente español José Luis Zapatero recordó ayer que todos los países europeos asumieron el compromiso de gravar con un impuesto a los bancos y proponer una tasa a las transacciones financieras. Entre los temas ya acordados en UE, el mandatario destacó la creación de un fondo similar al Fondo de Garantía de Depósitos, cuyos detalles se decidirán en octubre y que en cualquier caso actuará “en función del pasivo de las entidades”. Además de una mayor regulación de los fondos de inversión libre (hedge funds) y de las agencias de calificación crediticia, el presidente del Gobierno español destacó también la creación de los supervisores europeos de banca, seguros y valores, que estarán operativos en seis meses, lo que supondrá un “avance extraordinario”.

Las diferencias que existen entre la UE y Estados Unidos fueron discutidas ayer en una charla telefónica entre Barack Obama y la canciller alemana Angela Merkel. El presidente estadounidense reiteró el temor de EE.UU. de que un abandono demasiado rápido de las políticas de apoyo a la coyuntura termine por estrangular el crecimiento. Esa postura ha sido interpretada en Alemania como una crítica al paquete de ajuste del gobierno de Berlín, que tiene como objetivo ahorrar 80.000 millones de euros entre 2011 y 2016.

La canciller y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, han defendido el plan de ahorro con el argumento de que una de las causas centrales de la crisis financiera ha sido precisamente los altos déficit de los estados. El funcionario argumenta además que este año la política fiscal alemana sigue siendo expansiva, por lo que no se puede hablar de una salida precipitada de las políticas coyunturales, mientras que el ajuste sólo empezará el año próximo y su propósito es dar una base sólida al crecimiento y no caer en los errores que precipitaron la última crisis.

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