El Ministerio de Economía aseguró que la recomendación del FMI "está totalmente descontextualizada de la real situación económica y social de la Argentina y el mundo". Y defendió el proceso de saneamiento de deuda nacional.
En este contexto, el FMI otorgó ayer a Argentina un plazo hasta el 29 de septiembre para realizar cambios en la metodología de las estadísticas que no satisfacen a los integran del directorio del organismo internacional. La reunión del Directorio del FMI decidió que el progreso en la implementación de mejoras en los datos oficiales, en particular del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y del Producto Bruto Interno (PBI), no era suficiente para sus expectativas. Cabe recordar que esta situación tuvo una serie de idas y vueltas, que empezó a encausarse en septiembre del año pasado cuando el Fondo pidió oficialmente que se concretaran los cambios para estar en línea con las exigencias que establece a nivel global.
¿Cuál es la gravedad efectiva de este avance del FMI? Por un lado, la Argentina desde 2005 cortó sus relaciones financieras con el organismo con el pago del total de su deuda que decidió Néstor Kirchner mediante la utilización de reservas de libre disponiblidad. A partir de ese momento comenzó a mantener sólo una relación formal y no utilizó más las líneas de préstamos de la entidad, por lo que el impacto directo no puede alcanzar ninguna dimensión importante. En este ámbito se podrían dar solamente situaciones como una eventual ampliación del capital del fondo sin que le corresponda su parte a la Argentina para abultar las reservas internacionales del Banco Central o una prohibición de utilizar su poder de voto.
Además, a nivel de las relaciones políticas y la presencia en los foros internacionales, el FMI había aclarado el martes que entre las penalidades que se le pueden aplicar a los países por incumplimientos a la provisión de datos estadísticos no se incluye ningún tipo de notificación al Grupo de los 20, ni tampoco el pedido de apartamiento de algún miembro.
Por otro lado, se ha jugado también con que la "moción de censura" y otras sanciones podrían significar un nuevo golpe para el financiamiento en el exterior de las empresas privadas, que en realidad ya son víctimas de la movida política de las calificadoras de riesgo que lleva las tasas de los préstamos a niveles incongruentes con la estabilidad de la economía. Mientras que para el FMI Argentina aparece como en una situación muy riesgosa, a pesar de su estabilidad macroeconómica, países de Europa en plena crisis detentan mejores notas que no coinciden con el hundimiento financiero que viven.
Según se analizaba ayer el Fondo, podría tomarse hasta dos años antes de tomar una medida en la línea de la expulsión. Sin embargo, con la fuerte reacción oficial que generó el documento de ayer, el gobierno nacional no permitirá que se avance en ese sentido y peleará por la modificación interna en el organismo, lo que probablemente generá apoyos de los países de la región y otros emergentes que ven con buenos ojos la modificación de la estructura neoliberal que todavía domina el fondo monetario.
"Un posicionamiento de tal naturaleza con respecto a la Argentina constituye no sólo un nuevo error del FMI sino también un claro ejemplo de trato desigual y de doble estándar de este organismo en su relación con ciertos países miembros", afirmó el gobierno en el comunicado oficial. En esta línea, recordó que para el FMI la Argentina era ejemplo cuando estaba bajo las recetas del neoliberalismo y lo relacionó con la actitud complaciente que tuvo con los datos inexactos y las políticas que llevaron a la explosión de la actual crisis financiera internacional. "No puede dejar de señalarse que a falta de argumentaciones, en tan breve informe la palabra 'correctiva' se menciona en 68 oportunidades, evidenciando el ánimo sancionatorio de castigo al país que ha logrado, sin acceder a los mercados financieros internacionales, honrar su deuda, quebrando la lógica del endeudamiento permanente de países y sus pueblos", plantearon.
Además de dar la discusión políticas, el país continuará trabajando en la mejora de los procedimientos estadísticos "de acuerdo a las buenas prácticas internacionales". En esta dirección, el 18 de marzo de 2012 se comenzó a desarrollar la Encuesta General de Gastos de Hogares que durante un año calendario permitirá relevar en los hogares argentinos de todo el país la composición de su gasto. Con esa información se construirán los ponderadores de gastos que permitirán entre otros elementos la puesta en marcha del nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional Urbano cuyo cronograma fue consensuado con las misiones técnicas del FMI y que comenzará a remplazar al IPC GBA en el último cuatrimestre de este año.
"La recomendación del FMI está totalmente descontextualizada no sólo de la real situación económica, financiera y social de la Argentina y del mundo, sino que además resulta absolutamente contradictoria con el conocimiento que el staff posee acerca del trabajo que se está realizando, por primera vez, en nuestro país en materia de estadísticas que comprendan y describan científicamente", explicaron en el Ministerio de Economía.
Cabe recordar que ante las amenazas del Fondo de sacar una "tarjeta roja" al país, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había destacado que el país “no es un cuadro de fútbol, es una nación soberana que toma decisiones soberanas y no será sometida a ningún amenaza de que si no hace tal cosa, se le pone una tarjeta roja”. Además, en esa ocasión preguntó por qué se miraban las estadísticas argentinas y no se realizaba una autocrítica a la hora de observar cómo eran las estadísticas de España, Irlanda, Italia, Grecia y Portugal, países que entraron en fuertes crisis cuando supuestamente eran ejemplo mundial.
En esta línea, el comunicado oficial que dio a conocer ayer el gobierno nacional sostuvo que "la lógica es evidente: el desendeudamiento de la Argentina ha sido y es un mal ejemplo para el sistema financiero y tiene que ser corregido". Por esto, explicaron, la política de endeudamiento que propone el FMI termina en un circulo vicioso de exclusión social, empresas quebradas y desocupación como la que hoy se ve en varios países de Europa.
Andrés Asiaín, economista del CEMOP, opinó que "el tema tiene un revuelo más grande del que merece por su posible impacto, se sobredimensiona por un interés político". Así, subrayó que no habrá implicancias prácticas al menos en el corto plazo y que si bien la relación con posibles desacuerdos ideológicos está más que nada atada a la especulación, hay un hecho claro que es la cercanía del Fondo con los inversores dueños de los bonos atados al CER (inflación oficial), cuestión que muestra una base real para que el Fondo avance en este sentido. "Cómo se miden los precios se tiene que resolver dentro de la Argentina y no por la obligación de un organismo internacional", sostuvo el especialista.
Ni siquiera desde la oposición a la gestión oficial le dieron importancia al pronunciamiento del FMI. Claudio Lozano, diputado nacional del Frente Amplio Progresista (FAP), aseguró que las sanciones del organismo no le preocupaban en absoluto y que el interés tan particular era por su apoyo a los bonistas perjudicados por tener bonos atados a la inflación. "Lo que sí me preocupa es la situación del Indec intervenido hace años. Se necesita volver a tener estadísticas serias para poder realizar políticas públicas en consonancia", sostuvo el economista. Además, agregó que la resolución más simple en el pensamiento de su fuerza política sería restituir a quienes integraban antes el organismo para devolverle de esa forma "el prestigio que tenía antes de que se empezaran a alterar los indicadores".
En tanto, el economista Ricardo Delgado le planteó a Tiempo Argentino que esperaba que el fondo estableciera un esquema de esta naturaleza, pero que incluso se podrían haber dado medidas más duras. "Hay que subrayar que no es relevante para la política económica actual, pero el país debe empezar a plantearse el desarrollo de indicadores más creíbles de cuentas nacionales. Más allá de Fondo y lo que diga sería deseable empezar a que la sociedad perciba que hay un cambio de política en ese sentido", explicó.
En el documento que presentó, el organismo internacional dijo estar "preparado para continuar su diálogo con las autoridades de Argentina para mejorar la calidad de las estadísticas oficiales y, más en general, fortalecer relaciones con el país". De esta forma, mostró que el interés va más allá del caso de las estadísticas en particular y forma parte de un escenario mayor producto del cambio de relación que supuso la salida del sistema neoliberal que rigió en la Argentina en los noventa. El Directorio Ejecutivo del FMI se reunirá el 13 de noviembre para repasar en el estado de la implementación de los cambios en las estadísticas que suponen. En ese momento el organismo volverá a emitir una definición sobre la situación del país. «



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