El gobierno levanta restricciones y alienta que los bancos otorguen préstamos en dólares

El gobierno levanta restricciones y alienta que los bancos otorguen préstamos en dólares

Las entidades podrán prestar a las empresas hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera, aunque los tomadores no generen divisas o presenten garantías en dólares. Se flexibilizarán normas impuestas en 2002, después del estallido de la convertibilidad.

 

Por: Marcelo Di Bari

@mdibari

El gobierno flexibilizó los requisitos para los préstamos bancarios en moneda extranjera. Las entidades financieras ahora podrán dar créditos a empresas por hasta el 15% de sus depósitos en divisas y ya no exigirán como requisito que los tomadores generen divisas para asegurar el repago. Para eso se emitirá un decreto de necesidad y urgencia que se publicará este viernes en el Boletín Oficial.

La decisión, de la que ya había indicios desde hace algunas semanas, fue comunicada este jueves por el ministro de Economía, Luis Caputo, en una conferencia de prensa de la que también tomaron parte el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase. El objetivo declarado es bajar las tasas para reactivar el mercado del crédito, incrementando la oferta de fondos, aunque no sean en moneda nacional.

Caputo dijo que la medida “responde a un pedido de las industrias; nos venían pidiendo una mayor flexibilidad”. Además, consideró que “el objetivo es que las empresas tengan una opción de financiamiento a una tasa razonable y que el depositante tenga un interés que le justifique sacar los dólares del colchón”.

“Hasta ahora los bancos con sus depósitos en dólares le podían prestar a las empresas que generaban dólares o tenían la garantía de empresas que generaban dólares. Hoy estamos extendiendo esa posibilidad a todas las empresas, pero dentro de un marco macroprudencial. Solo van a poder prestar los bancos hasta un 15% de los depósitos en dólares”, detalló Caputo.

Las nuevas disposiciones van en línea con la voluntad oficial de incrementar la circulación de la moneda estadounidense, para asegurar así que su valor no se dispare. Para ello el Ejecutivo promovió la Ley de Inocencia Fiscal, que habilitaba el uso de dinero no declarado, sin que en los hechos se notaran cambios en la oferta de moneda extranjera.

En paralelo, el Banco Central publicó un comunicado para anunciar que “adecuará el marco regulatorio aplicable a las financiaciones en moneda extranjera otorgadas por las entidades financieras. La norma amplía los destinos admitidos para la aplicación de depósitos en moneda extranjera con el fin de incrementar el financiamiento disponible para la inversión privada. La canalización del ahorro doméstico en moneda extranjera a través del sistema bancario permite ampliar la oferta de crédito, impulsar la actividad económica, la productividad y el empleo, y reducir la dependencia del financiamiento externo”.

El BCRA enfatizó que tales líneas de financiación “no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad financiera” y que “las entidades deberán evaluar la capacidad de repago de los tomadores bajo escenarios de variación del tipo de cambio de diferente magnitud”.

La implementación, se informó, obligará a los tomadores de crédito a liquidar las divisas obtenidas a través del mercado oficial de cambios (MULC), lo que en teoría ayudaría a bajar el valor de la divisa y dar más posibilidades al Banco Central de adquirirlas para engrosar sus reservas.

Según los informes oficiales de la entidad, los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero suman U$S 43.175 millones y crecieron 23% en el último año. De ese total, U$S 24.637 millones ya fueron prestados al sector privado. En el gobierno se entusiasman con que buena parte del saldo inmovilizado empiece a circular.

Los préstamos en moneda extranjera fueron restringidos a partir de la crisis de la convertibilidad, cuando los bancos quedaron “descalzados” porque tenían deudas en dólares con sus depositantes mientras que sus activos se habían pesificado. Por esa razón, en mayo de 2002 se emitió el decreto 905 que limitaba los préstamos en dólares “siempre que se destinen exclusivamente a la financiación de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas”.

El Banco Central adecuará las normas para facilitar estos préstamos en dólares.

Uno de los redactores de aquella norma fue Eduardo Levy Yeyati, quien por entonces era gerente de Política Monetaria y Financiera del BCRA que presidía Mario Blejer. Sobre la flexibilización anunciada por el gobierno, Levy Yeyati opinó que “facilitar préstamos en dólares con ingresos en pesos para apalancar el crecimiento, a expensas de la autonomía monetaria  y la estabilidad financiera, reintroduce el descalce cambiario que llevó a la crisis de 2001 y está cerca del espíritu de la Carta Orgánica de 2012”, la que ahora el propio gobierno quiere reformar. También señaló que la necesidad de medidas prudenciales para evitar aquella crisis bancaria “es una posición compartida en la academia”.

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