Lejos de concretarse, la posibilidad de que el ex presidente compita en Buenos Aires volvió a sonar. Randazzo y Fernández lo desmintieron categóricamente
En ese escenario, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, fue uno de los encargados del Ejecutivo en desmentir la versión. “En ningún momento (durante el fin de semana) se habló de esa posibilidad”, dijo, y afirmó que “no existió ninguna charla en la cual se haya hablado que Néstor Kirchner pueda ser candidato a senador el próximo año”. Randazzo fue uno de los funcionarios que estuvo en permanente contacto con El Calafate, donde el matrimonio presidencial estuvo el fin de semana pasado.
La misma línea siguió el titular de la cartera de Justicia, Aníbal Fernández, otro bonaerense del Gabinete nacional. “No me imagino ni por casualidad esa posibilidad”, y recordó que “ya se había dicho la vez pasada que iba a ser candidato a diputado nacional y ahora se dice lo mismo como senador nacional”.
Entre los otros protagonistas de los vaivenes dentro de las filas K estuvieron los legisladores José Pampuro y José María Díaz Bancalari. Ambos, que formarán parte de la nueva conducción del PJ territorial armada por Kirchner y que conducirá el vicegobernador Alberto Balestrini, se encargaron de elogiar la figura política del patagónico sin meterse en el pantanoso terreno de adelantarse a la estrategia electoral, que sólo se maneja en la intimidad de Olivos.
“Cualquiera se tiene que sentir orgulloso de que en su provincia aparezca encabezando una lista alguien que hizo los cuatro años y medio de gobierno más importante de todo el período democrático”, sostuvo Díaz Bancalari.
Para Pampuro sería “importante” una hipotética candidatura de Kirchner, porque “su presencia es muy fuerte” y “aglutinaría a los sectores que integran el frente” para la Victoria, que están encolumnados con el gobierno nacional.
Más allá de los elogios, por lo bajo los dirigentes de la provincia que frecuentan el búnker K coinciden con la postura de los funcionarios nacionales. Varios de ellos consultados por este diario aseguraron que se trata de otro globo de ensayo, que tiene como objetivo ponerle límites a la interna en las filas del peronismo provincial con vistas a las próximas elecciones. Es que Kirchner quiere ser quien decida en el armado de las futuras listas.
Antes había sido la posibilidad de candidatearse para diputado, poca cosa para quien dejó la presidencia hace menos de un año y con chances de haber sido reelecto.
Ahora la versión dice que se subiría la apuesta con la postulación al Senado, haciendo renunciar a su banca a Eric Calcagno. Un laberinto difícil de encarar para el oficialismo. Pero, en ambos casos, Kirchner mantiene abierta la puerta, con lo que concentra la mirada de la oposición y, por otro lado, deja latente que ésta jugada sería la última carta en caso que ninguno de los candidatos K en danza sume lo necesario para garantizarle una abultada victoria a nivel nacional que le de aire a la gestión de Cristina Fernández y, también, el envión necesario para llegar con aspiraciones para que el kirchnerismo peleé su continuidad en las presidenciales del 2011.





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