Con el tic tac del reloj de fondo, el Gobierno nacional y el Frente Renovador (FR) de Sergio Massa acordaron anoche la redacción del decreto que oficializará la apertura de negociaciones con los gobernadores para intentar poner fin a la disputa por el 15% de coparticipación que la Anses le retiene a las provincias.
El programa “Acuerdo para el Nuevo Federalismo”, como lo denominó el Poder Ejecutivo, tomó el plan massista de ir reduciendo esa retención año a año hasta llegar a cero en 2021, aunque sin establecer los términos de esa baja gradual. Y sumó un punto clave: la posibilidad de poner en la mesa de discusión la transferencia a los gobiernos provinciales de “asignaciones, bienes y servicios” que hoy financia la Nación.
Tras este pacto y tras una doble prórroga, el massismo finalmente acompañará al oficialismo en el dictamen afirmativo de mayoría en la bicameral de Trámite Legislativo para el DNU 73/16, con el que el presidente, Mauricio Macri, busca frenar la aplicación del decreto 2.635/15, con el que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner extendió a todas las provincias el reintegro del 15% que la Corte Suprema ordenó sólo para tres, Córdoba, Santa Fe y San Luis.
Ayer por la tarde, el Gobierno envió al bloque del FR lo que en las filas massistas denominaron una “contrapropuesta” al texto que el lunes por la noche, reunidos en la casa de Sergio Massa, el líder del FR entregó en mano al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Ese borrador que llegó al bloque massista era el decreto que el Gobierno ya tenía redactado, pero que demoró unas horas para terminar de acordar con el massismo. Ayer daban por hecho que hoy saldría publicado en el Boletín Oficial.
Según informó el Ministerio del Interior, el “Acuerdo para el Nuevo Federalismo” prevé la eliminación “progresiva” del 15% de impuestos coparticipables hasta llegar a su extinción definitiva al 1 de enero de 2021. Pero no fija cómo será esa reducción año a año. Sobre las deudas de las provincias con la Nación, el decreto establece un “régimen de saneamiento definitivo de la situación financiera” entre el Estado nacional y las provincias, con el fin de “facilitar la extinción de las obligaciones recíprocas que se encuentren pendientes”.
Pero un punto clave será que el Gobierno, a la hora de consensuar cómo será el fin de la retención de masa coparticipable, se guarda la posibilidad de “proponer un régimen de transferencia de asignaciones, bienes y servicios actualmente administrados por la Nación a las provincias”. Lo que le permitirá a Macri jugar al toma y daca con los gobernadores, negociando trasferencia de fondos a cambio del traspaso de planes y servicios que se financian desde el Estado nacional.
El massismo tensó la cuerda hasta donde pudo. El plan que Massa entregó a Monzó y Frigerio era que la Nación debería condonar todas las deudas provinciales y propiciar una reducción de ese 15% que retiene la Anses en 3 puntos porcentuales al año, hasta llegar a cero en 2021. De ese esquema fijo terminó aceptando un plan que ahora sólo dependerá del acuerdo que el Gobierno alcance con los gobernadores, lo que deja a Massa fuera de toda negociación. “Ya bastante le subimos el precio”, resumió un legislador de PRO tras las idas y venidas con el ex jefe de Gabinete.
Por esto también es que el Gobierno decidió que este programa salga por decreto simple y no por DNU, lo que evitará el trámite en la bicameral. En esa comisión fue donde el massismo se negó a avalar el DNU de Macri para frenar la devolución a las provincias y lo obligó a abrir una negociación con las provincias. Esto se decidió para evitar nuevos traspiés en la bicameral. “La decisión central es que la discusión se corre del Congreso y se buscará consensuar un acuerdo político, como pide la Corte”, argumentaron desde el bloque PRO en la Cámara baja.





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