Capitanich cuestionó al gobernador por asistir a un evento de Clarín; Urribarri expresó que "representa un riesgo de volver atrás"; el mandatario evitó la confrontación y ratificó su compromiso con el FpV
La interna del Frente para la Victoriacomenzó a desangrarse por donde más cómodo se siente el Gobierno: la batalla contra Clarín. Después de la dura reacción de los candidatos del oficialismo contra Daniel Scioli, ayer se sumó el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que, como representante de la voz oficial de la Casa Rosada, insinuó cierta complicidad del gobernador bonaerense con el grupo mediático.
"Los que quieren jugar a la política, lo tienen que hacer en la posición que corresponda: o están de este lado o están del otro lado. Así estarán las cosas este año", anticipó el ministro coordinador sobre la pelea que se abrió, apenas arrancó el verano, entre los candidatos que intentarán quedarse con la primaria del oficialismo.
La nueva polémica en el kirchnerismo se reeditó a partir de la participación de Scioli, el sábado pasado, en la inauguración del stand Espacio Clarín, en Mar del Plata, lo que despertó una fila de candidatos de su espacio dispuestos a cuestionarlo, y sin anestesia. El grifo lo abrió ese mismo día el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, que lo acusó de ser el representante de las corporaciones económicas y mediáticas dentro de la interna del Frente para la Victoria. A él se sumó casi automáticamente el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, que le apuntó duro y ayer reforzó las críticas al sostener que el mandatario provincial "representa un riesgo de volver atrás".
El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, tampoco lo perdonó y cuestionó que Scioli estuviera junto con la imitadora de Cristina Kirchner, la actriz Fátima Florez. "No es de buen peronista mostrarse con quien se burla de la Presidenta", le dedicó, en referencia al video en el que el gobernador sonríe en medio de una interpretación espontánea de la artista, en su parodia presidencial.
Pero más allá de la pelea personal entre precandidatos, la aparición de Capitanich ayer sumó un condimento más a la interna como representante institucional del Gobierno. Y los postulantes del cristinismo más puro entrevieron en ese gesto una señal de la quinta de Olivos para mantener en alto el debate.
Esta vez, el jefe de Gabinete respondió sin eufemismos cuando le consultaron en la conferencia de la mañana por Scioli. "Lo que el Grupo Clarín quiere en la República Argentina es simplemente un candidato que sea su gerente corporativo o empleado de sus intereses", le asestó, después de enumerar críticas al grupo mediático enfrentado a la Casa Rosada. "Es una corporación que ha pretendido sistemáticamente atacar, desestabilizar al Gobierno, calumniar a sus funcionarios y propiciar descrédito", abundó, para dar lugar a una tajante definición, poco habitual para su léxico rebuscado. "La línea divisoria de aguas en la sociedad argentina está clara: o están con los grupos económicos y mediáticos concentrados que conspiran contra los intereses del pueblo argentino o están o estamos con este proyecto político que ha transformado la Argentina", lanzó.
El gobernador, nuevamente, esquivó el embate. "Yo no voy a apartarme de mi gran responsabilidad ni entrar en ningún tipo de polémica", se atajó, y sostuvo que no había dudas de su compromiso político.
De todas maneras, dos funcionarios de su riñón de despacharon vía Twitter. "Cuánto problema se hacen algunos compañeros por las fotos y qué poco por los problemas. No se preocupen por Scioli y hagan sus propuestas", apuró Carlos Gianella, mano derecha de Alberto Pérez, jefe de gabinete provincial, a los precandidatos K. Lo mismo hizo Juan Courel, vocero y secretario de Comunicación Pública bonaerense: "Lo que los críticos de Daniel Scioli no entendieron es que las audiencias de esos medios [por los del grupo Clarín] también son ciudadanos".
SIN RESPUESTA
Cerca de Scioli insistieron en destacar que él no responderá a las críticas y alegan como estrategia que quien va ganando no responde, por la clara diferencia que hoy marcan las encuestas a favor del gobernador respecto del resto de los postulantes oficialistas.
Para el Gobierno, en cambio, la pelea es ideal, en busca del sueño de lograr deskirchnerizarlo para evitar que capte los votos de la Presidenta.
Por el momento, Cristina Kirchner deja correr las críticas. Ayer no dijo nada de Scioli en la catarata de tuits que emitió. Ella misma se encargó de marcarle el paso a Scioli cuando por cadena nacional dijo que la campaña no se trataba de un color o de sacarse una foto a su lado y le pidió al gobernador definiciones claras, en el anticipo de una pelea que recién comienza..








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