Amenaza con emitir vetos a leyes adversas
"A Verna ya lo contamos del otro lado", dijo a LA NACION un miembro de la comitiva que acompañó a la Presidenta a la Cumbre del Grupo Río.
"El miércoles ya sabemos lo que va a pasar", decía con desgano uno de los allegados a la Presidenta. Se refería a la sesión de pasado mañana en la que se definiría la composición y la conducción del Senado y de las comisiones legislativas. La oposición, admitió, tendrá 37 miembros y el kirchnerismo, 35: eso dará las mayorías y el control a los opositores.
"Pero no se sabe cuántas comisiones tendrán ellos y nosotros. Ese acuerdo no está todavía, se define entre mañana (por hoy) y el martes", señaló la fuente. "Pero ya lo dijimos: si la oposición quiere gobernar, tendremos que recurrir al veto", añadió.
Incluso, otro miembro confió que el diputado y ex presidente Néstor Kirchner también está al tanto de esta situación, que le causó un profundo malestar. En la sesión del 3 de marzo en el Senado Kirchner cree ya muy difícil aprobar el DNU 2010 que dispuso el uso de reservas para crear el Fondo del Bicentenario para pagar la deuda. Las presiones sobre el senador Verna no dieron resultado, al parecer, y así la oposición tendría 37 votos contra 35.
Con la Presidenta llegaron ayer al hotel Fairmont Mayacoba quince diputados y senadores del kirchnerismo y partidos aliados, la mayoría de ellos de Tierra del Fuego, provincia en cuyo territorio se encuentran las islas Malvinas, objeto de dos declaraciones diplomáticas que hará hoy la cumbre regional, que el Gobierno espera que sean favorables.
Entre ellos se destacaban el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi; su segundo, José María Díaz Bancalari, y el senador Daniel Filmus, entre otros diputados y senadores, muchos de ellos de Tierra del Fuego.
"Vamos a dar el debate político. Aunque no tengamos mayorías, vamos a dar la discusión por las reservas", dijo uno de ellos. En Diputados, los kirchneristas tienen esperanza de que la oposición no logre quórum para anticipar una sesión especial. Y, en caso de que lo logre, una estrategia oficialista sería anotar a decenas de oradores, en procura de que algunos opositores se vayan del recinto para lograr que no se pueda votar por falta de número.
En líneas generales, cuando el oficialismo está justo en los números de votos en el Congreso, anota solo uno o dos oradores para que no se vayan los diputados propios. Ahora, intentará prolongar la sesión para procurar que no haya quórum.





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