El almuerzo tendrá un tema excluyente: los más de $10 mil millones que el Gobierno retiene y que las provincias piden.
El almuerzo en la residencia de Olivos se servirá este lunes en una mesa con opiniones divergentes. La presidenta Cristina de Kirchner convocó a los gobernadores peronistas y aliados, pero no tiene asegurado que ellos vayan a apoyar abiertamente la moneda de cambio que les propone a las provincias: discutir una nueva distribución de la coparticipación para el año que viene a cambio de dejar como está el impuesto al cheque.
En otras palabras, hablar de un proyecto de ley sin perder algo más de 10.000 millones de pesos del tributo que hoy queda en sus manos.
La jefa de Estado usará la estrategia ya probada: el sábado pasado reunió también con un asado a los legisladores y a su gabinete para alinear a la tropa en el Congreso donde ya no tiene mayoría.
Ahora, en el turno de los gobernadores, estará en juego la "caja nacional". Los mandatarios provinciales aspiran a que no se trate de un encuentro sólo para recibir una "bajada de línea", sino que se escuchen sus posiciones y necesidades financieras.
Las posturas de los gobernadores amigos son disímiles, aunque el grupo de los "ultra-k" aceptará, en principio, la idea de la Presidenta.
Una muestra de las diferencias son las posturas que surgirán del NOA. El tucumano José Alperovich y el jujeño Walter Barrionuevo ya anticiparon su rechazo a la coparticipación del 100% del impuesto al cheque y su aceptación a que se discuta una nueva ley de distribución de los ingresos nacionales que rija desde 2011.
En la misma línea de los gobernadores de Tucumán y Jujuy estará el bonaerense Daniel Scioli.
El mandatario bonaerense reclamará en el almuerzo lo que ya dijo varias veces: la devolución de 6 puntos de coparticipación que la provincia que gobierna perdió cuando Raúl Alfonsín gobernaba el país.
Sin embargo, el salteño Juan Manuel Urtubey llevará en carpeta una tercera alternativa. Su idea es proponer la creación de un fondo de convergencia para asistir a las provincias según los niveles de necesidades básicas insatisfechas (NBI).
El sanjuanino José Luis Gioja también elige hablar de coparticipación antes que del impuesto al cheque, aunque pedirá que se "agrande la torta" de los fondos que se dividen.
Desde la oposición, aunque no serán convidados en Olivos, el resto de los gobernadores prefieren hablar del impuesto al cheque. Ellos dudan de que si se reforma, la nueva coparticipación comience a regir desde 2011, año electoral en el que el kirchnerismo buscará fondos al máximo.
Convicción y presión
El encargado de enviar las invitaciones a las provincias es el Ministerio del Interior. En la lista de su titular, Florencio Randazzo, figuran, además de los ultra-k, los aliados como el radical santiagueño Gerardo Zamora, la fueguina Fabiana Ríos (ARI) y el rionegrino Miguel Saiz.
En Olivos, Cristina de Kirchner presentará a los gobernadores los fondos que la Nación les envía por fuera de la coparticipación.
Según se supo, hará hincapié en los 12 mil millones que distribuye a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF) y el fondo de la soja.
Directa o indirectamente, la mandataria les dirá a los gobernadores que si no convencen a sus legisladores para que rechacen la ley sobre el impuesto al cheque, los PAF y las retenciones al "yuyito" pueden caerse o reducirse. Si eso no es presionar para evitar una fuga de la línea oficial, al menos es muy parecido.










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