El gobernador y el intendente, juntos en los actos por el aniversario 201° de la Patria

Sin desfile por el mal tiempo pero en un marco de solemnidad que pudo palparse desde el toque de diana y la revista de tropas, el gobernador Ricardo Colombi encabezó los festejos por el aniversarion N! 201 de la Revolución de Mayo.
Fue en la plaza 25 de Mayo, donde pudo verse juntos al primer mandatario provincial y al jefe comunal capitalino, Carlos Espínola, quien invitó a Colombi a compartir el izamiento de la enseña nacional.

Lo hicieron secundados por el vicegobernador Pedro Braillard Poccard, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Carlos Rubín; el presidente de la Cámara de Diputados, Pedro Cassani; el viceintendente municipal, Ernesto Meixner y la presidente del Concejo Deliberante Miriam Coronel.

Posteirormente las autoridades entonaron el Himno Nacional Argentino interpretado por la Banda de Música de la Policía, momento después del cual el primer mandatario saludó a niños y niñas de guarderías infantiles y de diferentes colegios y escuelas que desde muy temprano se habían sumado a la celebración.

Posteriormente, el gobernador Colombi y las autoridades se dirigieron a la Casa de Gobierno para degustar el tradicional chocolate con facturas con la actuación del grupo Grito Sagrado.

Para concluir los actos centrales oficiales, el gobernador, junto con las autoridades del Ejecutivo provincial, se dirigió al templo del Convento Nuestra Señora de la Merced, donde se celebró el Solemne Tedeum oficiado por el arzobispo de la Arquidiócesis de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik.

Al finalizar la ceremonia, el gobernador destacó que si hoy podemos vivir en democracia es porque “tantos hombres y mujeres lo hicieron posible, con el ejemplo que nos dan dado hace doscientos años atrás aquellos verdaderos patriotas de mayo”.

Colombi sostuvo que la Argentina “ha transitado por años difíciles y costó muchísimo poder volver a vivir en democracia”, acotando que la “gesta de Malvinas fue el inicio de la recuperación de la democracia y ojalá nunca más volvamos al pasado de divisiones y peleas que tanto daño le hicieron al país”.

Sobre las palabras pronunciadas por monseñor Andrés Stanovnik en el Tedeum, sostuvo que “su mensaje ha sido claro y concreto, nos llegó al corazón, nos reconforta para seguir adelante teniendo a Dios como guía de nuestros actos”.

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