La represa estará en agenda presidencial de Cristina Fernández y Dilma Rousseff. Brasil quiere su construcción inmediata.
La noticia difundida a última hora del pasado lunes por el Gobierno nacional luego que la Jefa de Estado recibiera al flamante canciller brasileño, Antonio Patriota, se informó que ambos países están sumamente interesados en acelerar el proyecto para avanzar en la construcción de la represa Garabí.
“Brasil siempre estuvo interesado y sobre todo en los últimos años donde sigue teniendo problemas energéticos en su horario pico, estimo que son los brasileños los que más quieren empezar con la obra”, señaló Godoy. Sin embargo rescató el acompañamiento del gobierno argentino en el proyecto cuya prefactibilidad ya está concluida, según lo expuesto a mediados del año pasado por la secretaría de Energía de la Nación. “A mediados de diciembre estuve con técnicos de Emprendimientos Energéticos Binacionales Sociedad Anónima (EBISA) y me expresaron lo mismo referente a Garabí que está bien encaminado.
La represa que se erigirá a orillas del río Uruguay ocupará el vértice noreste del mapa provincial casi en el límite con la vecina provincia de Misiones. Cuando se ideó el proyecto a inicios de los ’80 estaba diagramado para producir 1.800 megavatios, luego se lo ascendió a 2.900 con una cota máxima (altura de embalse) de 89 metros.
La República Federativa de Brasil posee su horario pico -de mayor consumo- entre las 12 y 14 del mediodía, mientras que Argentina lo registra desde las 19 a las 21; en ambos casos el nivel de consumo y sus respectivas marcas son diarias.
El Estado brasileño, ahora administrado por la sucesora de Lula Da Silva, Dilma Rousseff, teme padecer grandes apagones como los ocurridos el año pasado. Dos veces en la ciudad de San Pablo -20 millones de habitantes- donde se encuentra el principal motor industrial de Brasil y de Latinoamérica.
Antecedente
También a comienzos de los ’80, como sucedió con el proyecto Garabí, Argentina inició una ambiciosa empresa, la construcción de una gran represa que se convirtiera en la usina hidroeléctrica más grande de Latinoamérica.
Al cabo de 30 años esa idea llegó a su fin y a fines de febrero Yacyretá funcionará a pleno desde Ituzaingó (Corrientes) y Ayolas (Paraguay).
La experiencia sirvió, además, para trabajar conjuntamente con otro Estado vecino, la República del Paraguay es partícipe en un 50% del emprendimiento. La represa aportará al sistema eléctrico nacional un 18% de energía y es parte del Plan Energético nacional para evitar crisis en el sentido.
Otra represa concatenada
A 100 kilómetros de Garabí, aguas arriba sobre el río Uruguay ya en geografía de la provincia de Misiones, se halla Panambí, una diminuta localidad donde debería construirse una segunda represa de menores dimensiones a la de Garabí en Corrientes. También ubicada a la vera del río Uruguay “el gobierno brasileño quiere que se hagan en forma simultánea”, explicó el ministro de Obras y Servicios Públicos, Aníbal Godoy.
La usina en Panambí sería de una cota (tamaño embalse) de 130 metros y se complementaría a la de Corrientes. Ambas figuran en proyectos separados; sin embargo Godoy insistió en que la administración del vecino país quiere la construcción de las dos usinas hidroeléctricas en forma paralela y, en ambos casos, lo producido iría en importantes proporciones hacia el vecino país, principal interesado en llevar adelante la obra ante posibles crisis energéticas en el corto plazo.
Las usinas se erigirían en el mismo tiempo si es que los gobiernos argentino y brasileño aúnan acuerdos.




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