Funcionarios de EE.UU. se reunieron en Egipto con líderes opositores en tanto que Obama y Cameron urgieron al dictador que abandone el poder y estudian una zona de exclusión aérea
Las fuerzas leales al dictador libio Muammar Gadafi volvieron a bombardear ayer la ciudad de Al Zauiya, junto a Trípoli, que está sitiada desde hace cinco días y donde el cerco parecía haber puesto fin a la resistencia organizada en su interior, según informó Al Yazira.
La ciudad, a 92 kilómetros al suroeste de la capital, que cuenta con una de las más importantes refinerías del país, volvió a ser objetivo de los bombardeos artilleros, según el canal catarí, que a primera hora indicó que la ciudad ya estaba en manos gadafistas. Numerosos habitantes del enclave petrolero y portuario de RasLanuf, a unos 350 kilómetros de Bengasi, iniciaron ayer un éxodo hacia la zona bajo control de los revolucionarios al este del país,sumándose a los vecinos que este fin de semana abandonaron BenYauad, escenario de los combates.
Funcionarios estadounidenses, entre ellos el embajador de EE.UU. en Libia, Gene Cretz, se reunieron en los últimos días con miembros del Consejo Nacional de Transición que encabeza la oposición libia, informó ayer el Departamento de Estado.
Las reuniones, que tuvieron lugar en El Cairo (Egipto) y en Roma (Italia), son las primeras que se producen con Estados Unidos desde que se constituyera el órgano opositor, con el objetivo de derrocar a Gadafi.
El miembro del consejo de información del Consejo Nacional de Transición Interino (CNTR), Bara al Jatib, declaró en tanto que si Gadafi deja Libia, el consejo está dispuesto a renunciar a la emisión de cualquier orden judicial en su contra.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, mencionaron ayer la opción de una zona de exclusión aérea entre la gama de posibilidades para presionar a la salida de Gadafi. Los mandatarios conversaron por teléfono para tratar la coordinación internacional frente a la represión del régimen libio contra los opositores.
Ambos acordaron que el objetivo común debe ser el fin inmediato de la violencia y la brutalidad, la marcha de Gadafi tan pronto como sea posible y una transición que cumpla la aspiración del pueblo libio a la libertad, la dignidad y a un gobierno representativo, según la Casa Blanca.
Sin embargo, la posibilidad de aplicar la exclusión es todavía lejana porque a ella se oponen Alemania además de China y Rusia que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto.
Los países de la Unión Europea (UE) acordaron por su parte extender sus sanciones económicas al régimen y congelar los activos del fondo soberano y otras instituciones del país, informaron fuentes diplomáticas.
Para huir de la violencia, la avalancha de refugiados de Libia a Túnez continúa, dijo ayer el máximo representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), António Guterres, durante una visita al paso fronterizo entre los dos países norafricanos.
Unos 215.000 trabajadores emigrantes de diversas nacionalidades abandonaron ya Libia desde el comienzo de la crisis el 20 de febrero, de acuerdo con los datos de la ONU, que espera que unos 400.000 salgan del país para huir de los combates entre las fuerzas de Kaddafi y la resistencia.
Ayer, un convoy del Programa Mundial de Alimentos(PMA) de Naciones Unidas ha conseguido traspasar por primera vez la frontera libia desde Egipto para hacer llegar 70 toneladas de barritas energéticas a la ciudad de Bengasi, en el noreste de Libia



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