La provincia de Buenos Aires, terreno históricamente peronista, dio una sorpresa cuando reveló a María Eugenia Vidal como la precandidata más votada de las PASO.
Aunque el Frente para la Victoria, con la suma de los precandidatos de agosto, le sacó 11 puntos a Cambiemos, a Daniel Scioli le preocupa que el triunfo de Aníbal Fernández en agosto termine complicando el resultado del FpV en octubre, ya queJulián Domínguez parecía tener más proyección de crecimiento. De cara a las elecciones generales, en el oficialismo se preguntan si Aníbal podrá retener los 40 puntos del FpV y qué habría pasado si Florencio Randazzo hubiese aceptado la postulación provincial. El ministro del Interior y Transporte, por su parte, cada vez se aleja más del núcleo de candidatos.
LOS NÚMEROS DE LAS PASO
La interna que se libró en el FpV en agosto sumó a dos pesos pesados del kirchnerismo: el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez. A pesar de que Aníbal terminó lanzando su precandidatura mucho más tarde que Domínguez -quien primero había querido ir por la presidencia y se bajó a la provincia tras el pedido de Cristina de un “baño de humildad”-, finalmente el hombre del bigote superó a su contrincante por 150 mil votos.
Juntos, Fernández y Domínguez obtuvieron el 40,34 por ciento de los sufragios, pero ninguno de los dos pudo alcanzar a la única candidata del frente Cambiemos,María Eugenia Vidal, del núcleo duro del Pro. La “niña buena” del macrismo obtuvo 2.263.430 votos, alcanzando así el 29,43 por ciento. Le siguió en cantidad de votosAníbal Fernández, con 1.628.223 sufragios. En tercer lugar quedó Felipe Solá, único candidato de UNA, con 1.503.783 votos (19,55 por ciento de la elección), y el cuarto lugar fue para Julián Domínguez, que sacó 1.474.840 votos.
EL TECHO DE ANÍBAL
Los números de Aníbal fueron contundentes, y Scioli lo reconoció enseguida. Julián Domínguez hizo una buena elección teniendo en cuenta su bajo nivel de conocimiento, pero el voto kirchnerista finalmente se lo quedó el jefe de Gabinete. Ahí, de cara a octubre, radica lo que podría llegar a ser un problema: Aníbal aglutina sólo el voto oficialista, es decir, su crecimiento tiene un techo relativamente bajo.
Es cierto que el FpV ganó con holgura en la provincia, pero Vidal pisó muy fuerte ySolá hizo una buena elección con una campaña escueta y una definición a último momento. Scioli apostaba a que Domínguez ganara la interna asegurándose el futuro acompañamiento de La Matanza (terreno de Fernando Espinoza) y pensando en ampliar su caudal de votos ya que habría asegurado el acompañamiento del núcleo duro que optó por Aníbal y el de una franja complicada para el oficialismo que posiblemente haya visto en Domínguez una opción distinta, teniendo en cuenta su baja exposición mediática, su paso por Agricultura en lo que respecta al voto del “campo”, su interacción con intendentes “díscolos”, etcétera. Por eso, el desafío del sciolismo de cara a octubre es presentar a Aníbal como una opción atractiva no sólo para quienes adhieren al FpV.
¿LOS HOMBRES DE CRISTINA?
El cierre de campaña de Aníbal Fernández estuvo colmado de funcionarios nacionales, figuras de La Cámpora y de los sindicatos “independientes”, hoy alineados con la Casa Rosada (si bien Caló, líder de los metalúrgicos y de la CGT oficialista apoyó abiertamente a Domínguez). Por eso, se especuló con que Aníbal fue, en última instancia, el preferido de Cristina para ganar en la provincia, para retener terreno bonaerense con el armado del kirchnerismo post 2011. Como ya lo demostraron los resultados de las PASO, Aníbal tiene la capacidad de aglutinar un gran número de votos, pero sus constantes y polémicos dichos, sumado a las acusaciones por narcotráfico y demás denuncias hechas desde la oposición, empañan su imagen al momento de cautivar a más votantes. Desde algunos sectores del oficialismo se preguntan, por ende, qué habría pasado si Florencio Randazzohubiese optado por la candidatura provincial.
RANDAZZO, CADA VEZ MÁS LEJOS
Florencio Randazzo tuvo una actitud que se pareció más a un berrinche que a la frialdad de una cabeza política. Indignado por la elección de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli, quien creía ser el candidato de Cristina para reemplazarla se reunió en cuestión de horas con la presidenta y renunció a su pretensión presidencial y a cualquier otra candidatura, tal cual anunció que haría duramente meses. Los trascendidos fueron que la máxima mandataria le habría dado la opción de jugar en Buenos Aires, con las internas correspondientes. Randazzo no sólo no quiso bajar a la provincia sino que dejó en el aire a un gran número de dirigentes que venían haciendo campaña con su venia. De buenas a primeras, a quien se había abogado ser el representante del kirchnerismo frente al pejotismo de Sciolise lo caracterizó como un traidor al partido, hasta que las aguas políticas hicieron que su nombre quedara borrado del mapa.
En los últimos días, Randazzo apareció en un acto junto a Scioli y Cristina, y también mantuvo una reunión con Domínguez, quien aún preside la Cámara de Diputados y quien ya ha anunciado su acompañamiento a Aníbal. Sin embargo, Randazzo volvió a enfatizar en declaraciones radiales que dichos hechos no significan que vaya a aceptar un cargo ofrecido por la próxima gestión. Incluso, el ministro del Interior y Transporte volvió a sacar su bronca a la luz cuando expresó: “Si me hubieran dejado, me habría votado a mí en las PASO”. Otra vez, quien durante los primeros meses de este año se ganó la simpatía de un amplio sector del kirchnerismo quedó en el ojo de la tormenta. Muchos se preguntan por qué no utilizó su imagen positiva para acompañar el proyecto en la provincia, y si efectivamente la mezquindad le ganó a la militancia o si el ofrecimiento de jugar en la provincia nunca fue tal.
TODOS CONTRA ANÍBAL
El FpV, a pesar de los 40 puntos, tiene en Buenos Aires la tarea de asegurar el triunfo, es decir, de asegurar que todas las voluntades que optaron por Aníbal y Domínguezdesemboquen en la boleta de octubre. Un obstáculo es el mismo Aníbal, que a pesar de su caudal de votos tiene un techo, y otra dificultad es que todos sus contrincantes están abocados a atarcarlo sin piedad, sobre todo en los casos de Vidal y Solá.
Quizás, como ocurrió con la denuncia de Jorge Lanata, el ataque lo fortalezca, ya que si hay algo con lo que cuenta el jefe de Gabinete es con una fuerte retórica. Pero también será un desafío del sciolismo lograr que, en octubre, sea la figura de Scioli la que asegure el voto de la boleta completa, más allá de cuánto pueda capitalizar Aníbal Fernández.









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