Fuertes rumores afirman que Sanz estudia bajarse de la interna

El mendocino no levanta cabeza y ya hay versiones que especulan con que se retiraría de la contienda que él mismo impulsó. Ni siquiera estaría logrando asegurarse la fiscalización del comicio. Alfonsín lo surigió hoy: "es posible que haya una fórmula por consenso", advirtió.

Asediado por las pésimas mediciones e imposibilitado de conseguir fiscales, Ernesto Sanz podría desistir de enfrentar a Ricardo Alfonsín en la interna pautada para el 30 de abril, según aseguran fuentes del partido y sugirió su propio rival hoy en Córdoba.

“El partido ya decidió que el 30 de abril será la fecha de las elecciones; y no descarto que se pueda establecer un consenso antes de esa fecha, pero no puede ser después", sostuvo Alfonsín, confirmando lo que es un secreto a voces en la UCR.

Tras la derrota de Catamarca, Julio Cobos les pidió que revieran esos comicios y apostaran a una unidad que realce al partido, subsumido en sus minucias internas. Pero ambos se negaron.

Sanz prefirió mantener la interna cuando hasta en su propio entorno admiten que hoy no están en condiciones de ganarle a Alfonsín. No sólo eso: tampoco puede fiscalizar, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde habrá mesas cada 1500 electores y Alfonsin tendrá el apoyo de Leopoldo Moreau, conocido por su capacidad de proteger urnas.

La preocupación del senador fue tanta que sus allegados comenzaron a golpear las puertas de los dirigentes cobistas que quedaron ajenos a estos comicios para pedirles ayuda. La negativa fue unánime. “El partido no aceptaría nunca una interna en agosto entre dos mendocinos”, explican cerca del vice.

La misma fuente contó a LPO que esta semana Alfonsín consiguió el apoyo de Gustavo Posse, el intendente de San Isidro con peso y apoyos en el populoso conurbano norte.

En este panorama, a Sanz no podría alcanzarle los apoyos partidarios que, dicen sus allegados, se garantizó en su provincia, en Córdoba y Santa Fe. Su confianza siempre estuvo en la respuesta del electorado independiente y para eso invirtió fuerte en publicidad y notas con el apoyo del establishment empresario que apostó a su figura, liderado por Techint y el empresario mendocino Orly Terranova que le habilitó sus carteleras porteñas fuera de norma.

Con esa espalda consiguió una transmisión casi en cadena nacional de su lanzamiento oficial, e innumerables visitas a programas de televisión. Nada pareció suficiente. Ahora debe decidir si arriesga una dura derrota o se retira de una interna que él mismo provocó.

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