Fiesta del Colón: Macri quiso hablar con Cristina, pero ella no le contestó

El Gobierno ratificó que la Presidenta no asistirá. Macri irá a la cena en la Rosada.
La absurda novela del Bicentenario que tiene a Cristina Kirchner y Mauricio Macri como protagonistas, entregó ayer un nuevo capítulo. El jefe de Gobierno marcó por la mañana los números de la Casa Rosada y de la quinta de Olivos y solicitó una comunicación con la Presidenta. Tenía previsto pedirle que recapacite y que asista a la reinauguración del teatro Colón. Pero Cristina no lo atendió. Macri se tuvo que conformar con hablar, por la noche, con el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli. La actitud de Cristina fue un mensaje en sí mismo: ya no hay posibilidad de una foto juntos en el festejo porteño de los 200 años de la patria.

Cristina sigue enojada, o simula estarlo, con el jefe de Gobierno. Aunque no habló del tema públicamente, lo hizo a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien aclaró que "no hay marcha atrás" en la decisión. "No se pueden obviar los agravios e insultos personales. La Presidenta iba a participar a pesar de las diferencias políticas y personales con Macri porque, precisamente, de eso se trata la construcción en una sociedad moderna", sostuvo.

Fuentes del PRO indicaron que Parrilli les hizo saber que su jefa estaba preocupada por saber cuál era el motivo del llamado. El jefe de Gobierno brindó los mismos argumentos que el jueves había escrito en su carta. Parrilli no dio ninguna señal a favor del pedido. La foto de Cristina-Macri podría darse en la cena del martes en la Casa Rosada, donde el ingeniero confirmó que irá.

La mejor muestra de que el kirchnerismo no aparecerá por el Colón es que, según contó a Clarín un jefe territorial del PJ, ya comenzaron a devolver las entradas que tenían asignadas. Cristina, si iba, quería contar con tribuna propia: el Gobierno se había asegurado 150 de las butacas del teatro.

Después del inesperado cruce epistolar, Macri también hizo silencio mediático. Como en el kirchnerismo, el que habló fue el jefe de ministros, Horacio Rodríguez Larreta. "Yo no sé si encontraron un argumento para no venir. La verdad, no entiendo". Larreta pareció pasar por alto las declaraciones de su jefe del día anterior, cuando había dicho que no estaba contento con la presencia de Néstor Kirchner -a quien llamó "consorte"- en el Colón, para acompañar a su esposa. No dijo ni una palabra, pero en el macrismo, puertas para adentro, reconocen que aquella no fue una frase feliz.

Fernández tampoco puso paños fríos a la polémica. "De una vez por todas hay que poner las cosas en su lugar. En el macrismo nunca han hecho nada o se han hecho cargo de algún conflicto. En su forma de actuar solamente le han echado la culpa a alguien y eligieron como frontón al doctor Kirchner y a la Presidenta de la Nación". En el kirchnerismo también parecieron borrar de un plumazo los ataques dialécticos contra Macri.

En la carta dirigida a Macri, Cristina había dicho que haba resuelto no concurrir al Colón debido a "la catarata de agravios que ha proferido durante la última semana ( ...) Marca un límite que no estoy dispuesta a cruzar. La política no puede, ni debe ser, una mera ceremonia de cinismo e hipocresía".

El conductor de PRO redactó la contestación y la difundió con celeridad. Le expresó que lamentaba "profundamente su decisión (...) Es tan solo una circunstancia que nos toca ejercer a usted y a mí (...). Es nuestra responsabilidad compartida dejar de lado esa noche las diferencias políticas y personales que tejemos y estar a la altura de la historia que nos trasciende".

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