En el Peronismo Federal, Duhalde y Rodríguez Saá impulsan una preinterna que sus otros socios, Das Neves y Solá, rechazan. En la UCR, se tejen especulaciones sobre la posible suspensión de unos comicios que ya tienen a Julio Cobos jugando por la negativa. El juego de las sospechas y el rol del kirchnerismo
Si bien la idea inicial era que de las compulsas salieran candidatos fortalecidos y con todo el tiempo del mundo para encarar la campaña presidencial, la idea en ambos bandos se pinchó con suma celeridad: Julio Cobos dijo “no” a la propuesta de la UCR y afirmó que, de presentarse, lo hará en las primarias de agosto. La misma reacción tuvo Felipe Solá, del otro bando, alarmado porque la “falta de garantías” que advertía en la primaria Kirchnerista se agudiza en el bando federal.
Ahora la ajustada victoria que obtiene hasta el momento Mario Das Neves en Chubut ha llevado al hasta hoy gobernador a replantearse su estrategia. Alineado con Solá, destacó que la doble interna es un gastadero de plata y se amparó en las primarias de agosto para definir.
Cabe destacar que esa instancia electoral contará con el sustento de una justicia electoral, con padrones actualizados e informatizados y una afluencia más masiva de votantes. SE teme que las pre internas, por oposición, puedan redundar en un fracaso o que, en última instancia, se transforme en una guerra de aparatos.
Por esas razones, ambos comicios están en dudas. Duhalde tomó nota y, con el puño alzado, recriminó a Solá por el abandono del barco. “Sería una vergüenza suspender la interna”, clamó el ex vicepresidente de Carlos Menem. Además, se lamentó de que sea "muy difícil, prácticamente imposible llegar a acuerdos" para definir al postulante de ese espacio a la Casa Rosada.
"Los que quieren ir a una preinterna y los que no queremos ir deberíamos rediscutir todo, porque se acabó el tiempo. Estamos a menos de tres meses de que se terminen de definir todas las listas del país y me parece que debemos juntarnos y tomar decisiones para ver si el Peronismo Federal crece o se estanca", había dicho antes Felipe Solá.
En la otra vereda, el panorama no es más alentador. Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz se debaten en una interna que no parece concitar demasiado interés en la población. Mientras tanto, Julio Cobos deshoja la margarita y deja que el tiempo erosione un caudal de votos que supo cultivar de la mano de un voto “no positivo”. Cabe preguntarse si realmente hubo un cambio en la actitud del vicepresidente, o, por el contrario, es más “él mismo” que nunca.
Sanz y Alfonsín se desgastan con balas de fogueo. El voto “del establishment” contra el voto “nostalgioso”, son las formas más vehementes a la hora de posicionarse y descalificar al otro. Ahora, cunden en la tribuna del mendocino las sospechas de que Alfonsín pueda estar recibiendo “una ayudita”.
Desde La Pampa, Sanz dijo que “habrá que estar atento a la interna”, e indicó que existen fuertes versiones de lo que ocurrió en la elección de la UCR de Río Negro, “donde dicen que la lista del gobernador, que ganó, tuvo ayuda externa”. No es la primera vez que desliza que el alfonsinismo concita simpatía en el Gobierno nacional.
Por último, en un ejercicio muy parecido al autoconvencimiento, Sanz ponderó a las internas, tratando de dar por tierra los rumores acerca de que piensa bajarse. “Se va a llegar a los comicios internos porque fortalecen y dinamizan, enriquecen no solamente al partido político que las hacen sino que también generan una participación en la sociedad si son abiertas; yo las pedí y dije que aceptaba las reglas de juego porque un partido político tienen el deber de abrirse”, postuló.






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