Cristina Kirchner anunció un proyecto para limitar la extranjerización, pero reconoció que no se tocará ni una sola de las hectáreas adquiridas por los magnates en lugares estratégicos del país. Los peligros del mundo de la fantasía K
El anuncio se asemejó a una película que ya se vio. La farsa consiste, precisamente, en recurrir a la estrategia de intentar mostrar una situación que nada tiene que ver con la realidad, pronunciar frases progresistas, cuando las acciones concretas muestran que el rumbo del Gobierno va en sintonía con un conservadurismo acérrimo.
La Presidenta habló sobre el proceso de extranjerización de la tierra en nuestro país como si hubiese asumido hace una semana, sin ningún tipo de responsabilidad por lo ocurrido en las últimas dos décadas: cuando Néstor Kirchner fue gobernador de Santa Cruz, avaló la entrega del patrimonio nacional (como la privatización de YPF y la creación de las AFJP), y hasta incentivó la venta de tierras públicas a extranjeros.
En los últimos años no hicieron nada para modificar la desnacionalización del territorio: incluso en 2008, se conoció que el matrimonio presidencial le vendió al grupo Cencosud (que regentea las cadenas de supermercados Disco, Vea, Easy y Jumbo, y es conducido por el empresario alemán, nacionalizado chileno, Horst Paulmann) terrenos en Santa Cruz por más de $ 6.300.000.
Paulmann es uno de los empresarios preferidos de Guillermo Moreno, el secretario de Comercio que se encarga de dibujar parte del mundo de la fantasía, con los insólitos números de pobreza y desempleo que difunde el INDEC. El predio que vendieron los Kirchner, de 20 mil metros cuadrados, está ubicado en un lugar paradisíaco, como es El Calafate. El matrimonio presidencial lo había adquirido, pocos años antes, por sólo $ 130 mil. Fue, lo que se dice, un negocio redondo.
Algunos límites
El proyecto que anunció la Presidenta limita la compra de tierras por parte de capitales extranjeros en un máximo del 20% del total productivo y pone un límite a los compradores no argentinos de mil hectáreas. Pero, según reconoció la primera mandataria, los magnates extranjeros seguirán manteniendo sus millones de hectáreas en el territorio nacional. Para Cristina, modificar las propiedades existentes “sería cambiar las reglas de juego”.
Las cifras asombran. De acuerdo a datos suministrados por la Federación Agraria Argentina (FAA), que tiene un proyecto legislativo propio para contrarrestar la desnacionalización del territorio, el capital extranjero controla una superficie similar a la de todo Uruguay. Esto es: alrededor de 17 millones de hectáreas de las mejores tierras del país.
También se da el caso escandaloso de que gran parte de las mejores tierras de la provincia de Salta esté en manos de una corporación multinacional como American International Group, que es líder mundial en el negocio de los seguros y los servicios financieros. A su vez, la empresa chilena Alto Paraná actualmente concentra miles de las hectáreas más ricas del territorio misionero.
Los casos se multiplican, y hasta se han llegado a vender vastas extensiones de territorio con pueblos que han quedado incluidos dentro de esas miles de hectáreas que pasaron a dominio extranjero. Estos ejemplos van más allá de casos muy renombrados, como el de Douglas Tompkins, que posee inmensas extensiones de tierra en Corrientes, Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego. Su interés pasa por las reservas acuíferas y las superficies dotadas de riquezas naturales.
También está el caso del empresario Benetton, que, junto con sus hermanos, puede disfrutar de unas 900 mil hectáreas que posee en la Patagonia argentina, en lugares paradisíacos con lagos e incontables recursos naturales. En todas las operaciones, los movimientos de estos inversores comprenden la compra de miles de hectáreas en determinadas zonas geográficas, para el aprovechamiento actual o la futura explotación de recursos específicos, como el agua dulce, encontrándose en la Argentina algunas de las mayores reservas del planeta.
Los números de la pobreza
En su discurso de ayer, la presidenta Cristina Kirchner sostuvo que “yo creo que el mejor homenaje (a Néstor Kirchner) es seguir trabajando y lograr que ese país siga creciendo e incluyendo. No nos olvidemos de que tenemos más de 2 millones de argentinos por debajo de la línea de la pobreza, y 500 mil por debajo de la línea de la indigencia”.
El hecho de que haya dos millones de pobres es escandaloso. Pero lo que resulta aún más grave es que esa cifra, en realidad, corresponde a los datos que suele dibujar el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, con las estadísticas del INDEC. La pobreza sería mucho mayor; es más, según un estudio reciente de la Universidad Católica Argentina, en nuestro país habría entre 10 y 12 millones de pobres, en un contexto donde hubo casi ocho años de fuerte crecimiento económico.
Pero este crecimiento favoreció, principalmente, a los amigos del poder, al puñado de empresas que viven de los negocios con el Estado (ver página 4).
“Hay que ordenar el uso de la tierra”
En diálogo con Hoy, el diputado nacional y dirigente de la Federación Agraria, Ulises Forte, afirmó que “hay que ordenar el uso de las tierras argentinas, porque no alcanza evitando la extranjerización”.
“Si realmente no generamos una política activa con las tierras, van a venir las grandes empresas y las van a comprar. No vaya a ser cosa que pongamos límites para que algunos vivos después hagan su negocio. Los territorios de la pampa húmeda hoy cuestan entre 3 y 4 mil dólares por hectárea. Y en zonas como Pergamino o Venado Tuerto, valen 10 o 12 mil dólares”, afirmó.
“Resulta paradójico que la hectárea de un campo grande o una estancia valga mucho más que la hectárea de un campo chico. Por eso, nosotros vamos a defender a capa y espada el proyecto de la Federación Agraria presentado en 2002. Y si existe alguna forma de compatibilizarlo y unificarlo, iremos en ese camino”, dijo Forte.
Por su parte, el exdiputado Mario Cafiero, candidato a gobernador por el espacio Proyecto Sur, que lidera “Pino” Solanas, coincidió con Forte respecto a que “no sólo hay que definir la tenencia de la tierra, sino también el uso”.
“El territorio destinado a monocultivos ha creado una enorme concentración económica, que produce un despoblamiento del campo. Por eso se debería legislar el uso de la tierra para que alrededor de la ciudad no se siembre solamente soja y se puedan crear explotaciones agropecuarias para minifundistas, chacras o huertas”, concluyó Cafiero.
Los aborígenes continúan reclamando
La protesta organizada por aborígenes de la comunidad qom en la avenida 9 de Julio no cesa, debido a que las negociaciones para solucionarla están estancadas. La demanda consiste en la restitución de las tierras de las que fueron desalojados en noviembre de 2010, con una violenta represión policial en Formosa, provincia comandada por el kirchnerista Gildo Insfrán.
En este sentido, Félix Díaz, cacique qom, sostuvo que se presentaron “varias notas pidiendo audiencia a la presidenta” Cristina Fernández, pero el día de la fecha no recibieron respuesta. Mientras tanto, los pobladores originarios siguen en campamento “por tiempo indeterminado”, medida que vio la luz el pasado lunes.
En tanto, Amnistía Internacional advirtió ayer que “el Estado argentino debe actuar sobre los reclamos de la comunidad qom La Primavera”, ya que a cinco meses del desalojo en Formosa, “continúa la incertidumbre y falta de respuestas”.
“El Estado argentino debe tomar medidas que aseguren el cumplimiento de las leyes y tratados de derechos indígenas. Es crucial que el Estado nacional, principal garante de los derechos individuales y grupales de los ciudadanos del país, tome acciones que lo lleven a su pleno ejercicio”, sostuvo en un informe.
Ejemplos de extranjerización en la Provincia
La provincia de Buenos Aires no es ajena a esta situación. Por ejemplo, el grupo italiano Paoletti acumula unas 13 mil hectáreas distribuidas en sus estancias El Cóndor, La Pepita, Santa Rita, San Marcos, San Luis y San Andrés, que se encuentran en los partidos de Coronel Suárez y Coronel Pringles, dos de las localidades bonaerenses con mayor nivel de actividad agropecuaria.







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