Europa recibe a Obama con un creciente desencanto

Asistirá debilitado a una cumbre en Lisboa

WASHINGTON (Reuters).- Si el presidente norteamericano, Barack Obama, aún no está convencido de que su poder de estrella internacional se ha desvanecido, la próxima ronda de cumbres transatlánticas podría terminar de despejar sus dudas.

Luego de un maratónico viaje por Asia, en el que varias veces fue desairado por los líderes mundiales, Obama llegará hoy a Lisboa, donde permanecerá hasta mañana para asistir a las cumbres de la OTAN y de la Unión Europea. Allí enfrentará la sensación de abandono de algunos líderes europeos, aliados tradicionales de Estados Unidos.

Su desafío es tranquilizarlos e intentar transmitirles que, a pesar de su debilidad política interna y los contratiempos que enfrenta en el exterior, sigue comprometido en ampliar la cooperación con Europa en temas que van desde la guerra en Afganistán hasta la lucha contra el proteccionismo.

Pero no será fácil para Obama revertir la sensación de que su influencia en la escena internacional mermó. Pese al romance que los líderes europeos tuvieron con Obama luego de su elección, hace dos años, las relaciones transatlánticas dejaron de ser una prioridad en la agenda del mandatario norteamericano, que se concentró en la emergencia de potencias asiáticas y en temas internos, como el alto desempleo y la anémica economía.

Los europeos no pasarán por alto que Obama, que visitó el continente seis veces en su primer año de mandato, permanecerá en Lisboa poco más de 24 horas, luego de una gira de 10 días por cuatro países asiáticos.

Además, creen que el amplio triunfo de los republicanos en las elecciones del 2 del actual, que podrían causar una parálisis legislativa, entorpecerán el progreso en temas de interés para Europa, como la regulación financiera, el cambio climático y el comercio.

En un reflejo del creciente distanciamiento por la política económica, la canciller alemana, Angela Merkel, y el premier británico, David Cameron, se opusieron fuertemente al llamado de Obama para estimular la expansión económica con un mayor gasto público.

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