Estructura, mala palabra

Por Juan Manuel Asis

A nivel nacional, el PJ tiene algunos candidatos presidenciales declarados -Scioli, Urtubey, Urribarri, Randazzo y Aníbal Fernández-, pero ninguno cuenta con la bendición de Cristina. Son los aspirantes de la “estructura” pejotista a la sucesión. En Tucumán, ¿cuáles son los del PJ que sueñan con ser los elegidos por Alperovich para 2015?

Básicamente tres: Beatriz Rojkés, Jaldo y Manzur, este último en desgracia política y en caída libre. La primera dama comenzó a sonar como la heredera luego que en la “familia” y en el entorno íntimo se redescubriera que en democracia la gobernación, y todo, se gana por un voto. ¿Cómo es eso? Lo que centralmente le interesaría al núcleo duro del alperovichismo es continuar en el poder; circunstancia que los resultados de los comicios del 2013 le garantizan: el FpV obtuvo 411.000 votos y el Acuerdo Cívico y Social 304.000. Son 100.000 sufragios de diferencia en toda la provincia, los suficientes para garantizar la continuidad en la Casa de Gobierno, si los números se repiten, claro. Confían en que sí. La composición legislativa futura no importa a los fines de ejercer el poder.

La senadora hoy es la garantía para unificar a la tropa detrás del apellido Alperovich; principal inquietud del mandatario. Es la alternativa que le asegura que la “estructura” política e institucional responda a sus intereses. Es la jugada que “las bases” esperan que se produzca a último momento, aunque tienen una mínima expectativa de que aparezcan nuevas caras alrededor de la ex presidenta provisional del Senado, especialmente con un currículum un poco más generoso en cuanto a la militancia peronista. Este detalle no es mínimo, porque puede potenciar esa postulación en favor o en contra. Aún hay tiempo para esa definición electoral. Mientras tanto, los “analistas peronistas territoriales”, esos militantes a los que les cabe el mote de dirigentes de primera, segunda o tercera línea, miran y apuntan: siguen tirando bombas de humo para ver las reacciones. Se refieren a algo típico del folclore picaresco del peronismo: lanzar al ruedo nombres de posibles candidatos para ver qué generan. La mayoría se pierde “en el vamos” y otros terminan ganando acciones para otros espacios de poder. Se practica hoy y se seguirá con esta clase de experimentos. De estas experiencias, “Palito” Ortega es el caso más emblemático y más exitoso de los últimos tiempos en el peronismo. Alperovich le sigue, y le seguiría la senadora, de verificarse sus ganas de ser la sucesora. ¿Y Jaldo? En ese caso, estaría jugando para ser el vice en la lista de la estructura alperovichista. Juega fichas y va ganando terreno en esa carrera hacia agosto de 2015.

En 60 semanas más se deberá conocer la fórmula, ya que el 28 de junio de 2015 -a más tardar- el PE debería estar convocando a elecciones de renovación de autoridades. ¿Y Amaya? Está fuera de la estructura, que es lo mismo que decir que sólo puede pensar en ser candidato a gobernador por fuera del alperovichismo, o bien negociar con la Casa de Gobierno para ser el número uno en el binomio oficialista. Difícil, por ahora. Entre las huestes amayistas se asegura que desde 25 de Mayo y San Martín salió la versión interesada de que el intendente va al pie si le dan la vicegobernación. Es una zanahoria que rechazan. Por ahora, desde el PE ni lo llaman siquiera para participar de las reuniones del plan Más Cerca, como al encuentro del martes entre Alperovich e intendentes por el programa nacional. El jefe municipal mantiene silencio y hoy está más fuera de “la estructura oficial” que dentro, por lo que debe moverse -quiera o no- en ese marco de referencia. Así, el amayismo está obligado a desarrollar una planificación política y electoral alternativa, con un slogan a propósito del origen de los candidatos a gobernador: de la gente o de la estructura. El amayismo aspira a que el intendente sea el postulante de la ciudadanía, para que lo otro suene a mala palabra.

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