La foto buscada por el PJ bonaerense en el encuentro de La Plata fue distinta a la pregonada en un principio. El beneficio para Scioli, la ausencia de otros presidenciables, el enojo de dirigentes -algunos que estuvieron y otros que no-, patentaron la imagen de lo que es el FpV hoy, donde se da un juego permanente de contrapesos
La dinámica adquirida por el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires durante este año reubicó al movimiento en un sitial de discusión política que había perdido. Pero todavía hay una enorme distancia entre lo que es y lo que buscan sus conductores o, mejor dicho, lo que fue el PJ antes de la llegada del kirchnerismo.
Al cierre del año para las recorridas seccionales le faltó peso específico. El acto en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata era esperado por Fernando Espinoza para lograr la “gran foto” con todos los presidenciables arriba del escenario. El titular del partido estuvo mucho más cerca de ese objetivo cuando celebró el Día del Militante en La Matanza, y entre los oradores figuraron Daniel Scioli, Sergio Urribarri y Agustín Rossi, además de acompañar en el palco algunos de los pretendientes a la gobernación bonaerense.
En La Plata sólo estuvo Scioli, y el partido no pudo cerrar la temporada de recorridas con esa imagen compartida por la totalidad de los oficialistas que aspiran a suceder a la Presidenta. Estaban todos invitados pero pegaron el faltazo. A las ya acostumbradas ausencias de Florencio Randazzo, se sumaron, entre otras, las de Urribarri, Rossi, y Jorge Taiana, quien colocó stands con propaganda suya pero no asistió al convite.
Muchos intendentes que estaban cerca, por el acto de egreso de los 10.000 policías en la escuela Juan Vucetich, tampoco se vieron por el Pasaje; varios de ellos porque el embotellamiento de tránsito no les permitía llegar a tiempo. Y esa fue una buena excusa para quienes preferían evitar, por diferentes motivos, los flashes en el centro platense. Algunos prefieren ahora esperar hasta que aclare un poco más el asunto de las candidaturas.
Salvo escasas excepciones, la dirigencia platense que no responde al intendente Pablo Buera se quedó al margen del encuentro de la Octava sección. Por caso, Carlos Castagneto, un habitué en los mítines del PJ esquivó al Pasaje Dardo Rocha. Sus diferencias y la de otros dirigentes peronistas con Bruera aparecen insalvables. Por eso muchos se fueron enojados cuando en el asado previo al encuentro, el pasado martes, el centro de la conversación fue la imposición que quieren hacer los intendentes para dejar sin efecto cualquier tipo de colectoras.
El PJ intenta juntar masa crítica en esa dirección, y ser el motor del Frente para la Victoria no sólo en la elección sino en el arranque del proceso; porque la intención es compartir decisiones. Y eso se traduce en la “sugerencia” de candidaturas y de estrategia electoral. Por eso el kirchnerismo duro necesita, en el proceso interno, tener contrapesos que equilibren la balanza.
Para no quedar descompensados respecto de lo que pueda juntar el PJ, los ultra K necesitan la insistencia de Randazzo en ir a las PASO y sus críticas a quien hoy aparece como el candidato con más posibilidades dentro del espacio. Necesitan que ninguno se baje de la carrera. Y necesitan que La Cámpora tome distancia del tradicional partido después de algunos acercamientos concretos.
Los muchachos en los cuales se escuda Cristina habían enviado representantes (sin que fuera la plana mayor) a algunos encuentros del Partido, pero brillaron por su ausencia en las dos últimas convocatorias. Un hecho trascendente en esta división se marcó el viernes 28, cuando el PJ integró su Consejo de la Juventud con representantes de varios espacios (hasta Kolina) menos de La Cámpora.
En tren de especulaciones, no sería extraño asistir a un verano donde los caciques anden cada uno por su lado en la búsqueda constante de posicionamiento, y sean los representantes de la Juventud quienes lleven adelante las actividades políticas partidistas. Se los vio muy entusiasmados a los jóvenes del Consejo del PJ, y los camporistas siempre están listos para entrar en acción.
Además de la ausencia de La Cámpora, en La Plata tampoco hubo presencia de funcionarios nacionales, ni de otros presidenciables. El acto evidenció, más que ninguno de los anteriores, cuál es la preferencia de la conducción del partido respecto a quién debe ser el candidato. Scioli, no obstante, prefiere evitar cualquier tipo de dispersión. Para él, sin dudas, la mejor foto del sábado fue la de la Vucetich, con los intendentes a sus espaldas. Y los había de todos los colores políticos.
Los discursos de Scioli y Espinoza en el Pasaje Dardo Rocha clamaron por la unidad. Atronaron los bombos y los aplausos, y la reunión culminó con calma. Pero poco rato después uno de los pretendientes a la gobernación sacudió la modorra cuando el calor le daba paso a copiosa lluvia de la tarde-noche.
Patricio Mussi, habitué al Twitter, primero se mostró conforme con compartir el acto con sus colegas intendentes, después entró en una diatriba de duros mensajes hacia la resolución del encuentro. Habló de la falta de discusión, de discursos que no representaban lo que él quería del partido y de falta de pluralidad de voces. También en 140 caracteres su padre Juan José Mussi hizo trascender su enojo hacia el Partido.
El intendente de Berazategui es competidor directo de Espinoza en la búsqueda de la primera magistratura provincial, pero nunca tuvo el micrófono para hablar en los encuentros del PJ. El titular del partido lo incluyó entre los candidatos, en una charla con periodistas el viernes, pero tampoco le va a facilitar la campaña. La respuesta de Mussi fue marcar la cancha, porque sabe además que tiene otro punto de la balanza en el cual apoyarse. De hecho, el joven jefe comunal cuenta con el apoyo del Frente Grande y de los autodenominados “Oktubres”
Con la resultante del encuentro del sábado, probablemente el PJ empiece la etapa de las reuniones cerradas, aquellas donde se hablan los temas importantes. Sin dudas el mencionado almuerzo en UPCN del martes pasado fue un aprouch. En el partido también se habla del “paso a paso”, y antes de apurar definiciones de candidaturas (que luego se definirán entre las encuestas, los deseos de la Presidenta y lo que se pueda aportar desde esa masa crítica que pueda juntar el partido), los intendentes quieren otras definiciones.
Sin dudas, la más buscada es qué pasará con las colectoras; si quedarán habilitadas o no. En el PJ los jefes comunales imploran por dejarlas de lado en las generales y que quienes quieran competir con ellos lo hagan por adentro en las PASO. Analizan, números en mano, que si el kirchnerismo compite en las elecciones generales con más de una lista dejarán servida la mayoría de las intendencias a otra fuerza política. Hoy la principal amenaza la encarna el massismo. A su modo, y disimuladamente, Bruera lo pidió en público el sábado. Los demás lo ruegan en cada reunión.
No fue la foto esperada para hablar de la unión del partido, pero sí la imagen que grafica como ninguna el presente del oficialismo en su búsqueda por mantener el poder más allá de 2015. El Frente para la Victoria mantiene un juego de contrapesos hasta que sea el momento de desequilibrar definitivamente la balanza. Y eso genera enojos, señales, posturas cambiantes.









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