La Presidenta fue a una misa y al panteón
Ayer, esperó a todos los que se acercaron durante y aún después de finalizada la misa en recuerdo de Kirchner. Desde allí, cerca de las 21 -aún de día en esta ciudad-, fue hasta el cementerio local a visitar el panteón, donde permaneció casi una hora.
Es la primera vez que la Presidenta llega a Santa Cruz desde la muerte de Kirchner y en esta ciudad pasará el fin de semana, junto a sus hijos Máximo y Florencia, que la secundaron durante la misa y fueron casi su única compañía en el chalet ubicado en la costanera.
Durante todo el día, hubo un desfile constante, aunque espaciado, de vecinos que llegaron hasta el panteón, que además de letreros e infinidad de flores de plástico, rosarios, también tenía una urna blanca destinada a las cartas y los mensajes que la gente iba dejando.
Por la mañana pasó el diputado Héctor Recalde, que llegó el viernes invitado por el PJ local para exponer sobre temas laborales. Por la tarde, algunos fueron ante la expectativa de la llegada de la Presidenta.
Sin embargo, Cristina Kirchner pasó la jornada acompañada de sus hijos e íntimos, y sólo salió para ir a la misa en la iglesia San Juan Bosco, ubicada sobre la ahora avenida Presidente Néstor Kirchner. Hasta aquí viajó especialmente el padre Carlos Alvarez, de El Calafate, muy cercano a los Kirchner.
A las 19.20, de riguroso negro y cuando ya no entraba nadie en el amplio salón religioso, ingresó Cristina Kirchner, seguida de Florencia, Máximo y su pareja, Rocío García, y se ubicaron en la primera fila de bancos de madera. Allí el padre Lito, como todos lo conocen, le dio un largo abrazo. En el altar, los jarrones con lirios frescos naranjas, rosas y amarillos eran el único detalle lujoso de una misa sencilla.
Minutos antes habían llegado el gobernador Daniel Peralta, ministros, intendentes, militantes y vecinos de la ciudad. Varias filas atrás de los Kirchner se sentó Rudy Ulloa, quien siguió emocionado la misa y se abrazó largamente con Peralta al final.
En la homilía dirigida a la Presidenta, el padre Alvarez recordó a Kirchner como un hombre "que en los peores momentos sacaba los mejores frutos de su persona" y simbolizó el inicio del tiempo de adviento, previo a la Navidad, como "un tiempo de esperanza con la esperanza que Néstor sembró entre nosotros".
Durante el momento de la comunión, la gente pasaba a saludar a la Presidenta y sus hijos. Así continuó hasta el final, cuando un estruendoso aplauso acompañó la imagen de Kirchner que se proyectó en una pantalla.
Tanto la misa como la visita realizada al cementerio local, por pedido expreso de la Presidencia, se realizaron sin cámaras de televisión y sin fotografías.




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