Una emergencia con tambor batiente, incertidumbre y críticas solapadas

Una emergencia con tambor batiente, incertidumbre y críticas solapadas
“Estamos trabajando 18 horas por día, estamos metiéndole, por instrucción del gobernador, a tambor batiente”, señaló esta semana el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, en referencia al accionar que se viene desarrollando a partir de la emergencia en seguridad pública decretada por Daniel Scioli.
Efectivamente, el tambor de esa medida hizo mucho ruido durante la semana con reuniones por el Comando de Patrullas Comunitarias, la Mesa de Justicia y el Consejo de Seguridad, además de anuncios, convocatorias y discusiones en diversos ámbitos.

Seguramente, el tiempo dirá si ese tambor tendrá la efectiva y marcada presencia de un bombo chalchalero o el repetitivo e intrascendente compás de un redoble de karaoke, pero mientras tanto el estruendoso sonido aún hace el eco suficiente como para contentar en el escenario político a los armadores del sciolismo con miras a 2015.

Sucede que, más allá de que la preocupación social por el tema es significativa, muchas de las medidas en las que se avanzaron con celeridad por estos días (a excepción de la compra de equipamiento para la fuerza sin licitación mediante) podían aplicarse sin la necesidad de dictar una emergencia que sin dudas tuvo su efecto mediático.

Un esbozo de viejas rencillas

Y dentro de esas repercusiones, aparecieron nuevamente las diferencias latentes entre el sciolismo y el kirchnerismo, aunque sin dudas con declaraciones mucho más cautelosas que aquellos cruces con munición gruesa que se dieron minutos antes del cierre de listas con vistas a las elecciones del pasado año.

En ese contexto de críticas solapadas, y ante la consulta de NOVA acerca de la emergencia en seguridad, el ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak, expresó con la mesura de quien prefiere no realizar abiertos cuestionamientos: “Ante algunos puntos uno no puede decir ‘blanco o negro’, tiene que decir ‘está bien pero esto solo obviamente no soluciona las cosas, es un conjunto de políticas’”, deslizó para agregar que, además de contemplarse como necesidad el equipamiento de las fuerzas de seguridad, otro vector de la seguridad pasa por “la inclusión social, la educación, la equidad distributiva”.

Hacia ese punto se enfocó la crítica kirchnerista: “Compren muchos chalecos y balas, pero también tripliquemos las becas deportivas, culturales, terapéuticas”, remarcó el padre Juan Carlos Molina, titular de la Sedronar, al tiempo que subrayó que “al plan de emergencia, le falta la pata de prevención”. En la misma línea se perfiló el vicegobernador Gabriel Mariotto, quien primeramente se mostró lejano a la decisión de Scioli, manifestando a su vez que en materia de seguridad no hay que tomar determinaciones “que nos lleven a posiciones de coyuntura que responden a un interés de instalación mediática”, haciendo foco en la importancia de la inclusión social.

Pero, al menos en apariencia, las aguas se volvieron a calmar tras una reunión entre el 1 y el 2 del gobierno provincial. Allí se acordó que Mariotto, junto con Alberto Pérez, esté al frente de una Unidad de Coordinación en la Jefatura de Gabinete en donde se aborden todos los temas vinculados a la creación de centros de contención para niños en riesgo y en vínculos con las trasgresiones a las leyes.

Asimismo, al ser consultado por este medio sobre el pedido de Scioli de “pronto tratamiento” del proyecto de Policía Municipal en la Legislatura bonaerense, el vicegobernador Gabriel Mariotto detalló que la iniciativa “está avanzando con mucha celeridad y también con mucha discusión”.

Vale recordar que las diferencias también se hicieron presentes en este aspecto, teniendo en cuenta que tanto el sciolismo como el massismo pretenden una expeditiva aprobación del proyecto, mientras que desde los legisladores kirchneristas se había deslizado la versión de intentar enfriar el tema, llevándolo a foros. Sin embargo, la Policía Municipal ya tuvo despacho de la Comisión de Seguridad, pasándose ahora la pelota a otras comisiones, previo a tratarse en el recinto.

Incertidumbre sobre retirados

En el marco de la emergencia en seguridad, el gobierno bonaerense convocó a policías retirados para reingresar a la actividad custodiando organismos estatales por el lapso de un año. Esta es una medida que ya había intentado años atrás el Ejecutivo aunque sin éxito, pero ahora el llamado es obligatorio para quienes estén en retiro activo, posean condiciones de aptitud psicofísicas y certificado de antecedentes sin observaciones, aunque se comenta que la convocatoria llegó a algunos retirados de 85 años.

Sin embargo, a pesar que la iniciativa estipula que quienes se reintegren conserven el 90 por ciento de su jubilación, más un plus de 8.500 pesos, la expectativa inicial de 5000 policías se reduciría a cerca de la mitad, debido a la fuerte resistencia de algunos y a la revisión de las aptitudes hechas sobre esa masa de hipotético personal, de acuerdo a lo manifestado por voces cercanas al Ministerio de Seguridad.

Cruces por las retenciones

En otro orden de cosas, la tibia brecha abierta nuevamente entre el sciolismo y el kirchnerismo también se ha advertido esta semana en materia agropecuaria. Fue luego de las declaraciones del titular de la cartera agraria bonaerense Alejandro ‘Topo’ Rodríguez, quien consideró que “es posible evaluar la baja de retenciones de algunos productos, como el trigo”.

Ante eso, el diputado kirchnerista Carlos Kúnkel señaló que se trata de “declaraciones irresponsables” y que muestran “un desconocimiento profundo del tema”, aunque luego puso paños fríos al dudar de la real intención de esas declaraciones, desconfiando que las mismas hayan sido sacadas de contexto. De todas maneras, al ministro de Asuntos Agrarios de la provincia no tardó en replicar vía twitter: “Manual de Economía de Kunkel: ‘el precio del trigo es igual al precio internacional menos el 30% de retenciones’. A marzo, Kunkel!!!”, refutó.

No obstante, mientras algunas asperezas amagan con reflotar, Scioli se sigue mostrando junto con la presidenta, tal como sucedió el último miércoles en La Plata, cuando firmó con Cristina Fernández de Kirchner el convenio por el cual la Nación le otorga a Provincia un apoyo financiero de casi 2000 millones de pesos para realizar obras hídricas en la capital bonaerense y la región.

Al mismo tiempo, el mandatario provincial salió abiertamente a cuestionar el paro convocado el último jueves por gremialistas opositores. De esa manera, el gobernador conserva su carta de inmunidad con la cual muchos referentes del kirchnerismo duro tienen que morigerar o guardar dardos ante políticas y declaraciones que les disgustan.

Comentá la nota